El presidente Correa de Ecuador sobrevive a amenaza a su gobierno

8 de octubre de 2010

3 de octubre de 2010 — El presidente ecuatoriano Rafael Correa sobrevivió a lo que él caracterizó como un intento de golpe de estado, en la forma de una huelga y una revuelta de la policía el 30 de septiembre, que en cierto momento pareció contar con el apoyo de por lo menos parte de las fuerzas armadas del país. Los manifestantes policiales le lanzaron bombas de gas a Correa cuando se presentó para reunirse con ellos para discutir su oposición a una ley que según ellos reduce sus prestaciones laborales, y después no le permitían que abandonara el hospital de la policía a donde había ido para recibir tratamiento, después del ataque con las lacrimógenas. Luego de que prácticamente lo mantuvieron como rehén por unas 10 horas —tiempo en el cual Correa recibió declaraciones de apoyo a nivel internacional de la mayoría de los presidentes de Iberoamérica, los dirigentes de la ONU y de la OEA, y de Hillary Clinton— fue rescatado por fuerzas especiales de las fuerzas armadas.

Pero los policías furiosos no organizan golpes de estado por su propia iniciativa, ni siquiera en Ecuador. Algunas de las preguntas que surgieron son:

¿Cuál es el papel de Londres, y sus aliados en torno a Barack Obama, en esta operación, que pudo haber hundido a toda la región en el caos? ¿Están en Londres perturbados ante la seriedad del golpe asestado al cartel de las FARC de Narcotráfico S.A., por parte de las fuerzas armadas colombianas con la muerte del satánico Mono Jojoy el 22 de septiembre? ¿Le preocupa que Hugo Chávez, quien sufrió un revés significativo en las elecciones en ese país el 26 de septiembre, pueda menguar su influencia por toda Iberoamérica?

Correa históricamente se ha aliado con Chávez y otros izquierdistas en América del Sur, pero ha sido cuidadoso en marcar su distancia del abierto apoyo de Chávez a las narcoterroristas FARC.