Foreclosuregate o embargogate: Obama anuncia que "la gente es lo último"

13 de octubre de 2010

13 de octubre de 2010 — "Foreclosuregate" [equivalente a un "watergate" de los embargos de vivienda, que podría tener las mismas consecuencias que el Watergate original de Nixon] es el nombre que se está generalizando en los blogs de Internet, para caracterizar la crisis en ascenso y el escándalo en torno a las hipotecas falsificadas y los derivados MBS (como le llaman a los valores bursátiles respaldados en hipotecas, por sus siglas en inglés). El gobierno de Obama ya ha tomado partido y le está aportando su peso a la resolución de que los embargos y desahucios deben continuar, independientemente de las ilegalidades y las consecuencias humanas.

El 8 de octubre, el Bank of America anunció que impondría una moratoria en todos sus procedimientos de embargo en todos los 50 estados de la Unión Americana. Durante el fin de semana, el jefe de asesores de Obama, David Axelrod, y el jefe de la Comisión Federal de Vivienda, David Stevens, salieron exigiendo en público que no dicha moratoria no se debe generalizar. El lunes, la secretaria de Salud y Desarrollo Urbano, Shaun Donovan, agregó su voz: "Si no hemos encontrado problema con el proceso de un banco, no creemos que debamos imponer una moratoria que puede lastimar la mercado y lastimar a los compradores particulares". Y el martes, el vocero de la Casa Blanca Robert Gibbs salió también en contra de una moratoria general a los embargos, porque dizque podría tener "una serie de consecuencias no deseadas".

El artículo del 11 de octubre en el New York Times fue menos mesurado, y señala que la Casa Blanca alega en público y en privado que una moratoria a los embargos de vivienda "solo retrasará el inevitable y necesario proceso de sacar por la fuerza a muchos estadounidenses de sus casas que no se pueden proporcionar". Esta demostración sádica de "destrucción creativa" schumpeteriana la ha planteada con esas mismas palabras el propio Obama. Una de las veces más recientes fue el pasado 28 de septiembre, cuando Obama dijo en una reunión en Albuquerque, Nuevo Mexico:

"Francamente, hay gente que realmente compró más vivienda de la que se podían permitir, les iría mejor alquilando, o a van a tener que ajustarse en términos de su vivienda".

Pero la situación política está girando rápidamente fuera del control de Obama. La discusión de la suspensión de los embargos ha desatado una ola de furia en contra de los bancos entre la población, lo cual pone al gobierno de Obama en "la posición incómoda de amparar a la industria bancaria contra las exigencias de un público enojado", como lo señala el propio New York Times. La protesta pública es tal que los Fiscales Generales de 40 estados han anunciado una investigación conjunta del escándalo de las hipotecas y van a tener hoy mismo, 13 de octubre una conferencia para anunciar el modo en que han de proceder.

A nivel nacional, la cuarta parte de las viviendas que se han vendido son propiedades embargadas. El porcentaje es mucho mayor en algunos estados: en Nevada, es el 56%; en Arizona, 47%; y en California, 43%. Lo que ocurre es que detener los embargos —algo que debió ocurrir hace mucho tiempo, y hubiese ocurrido si se hubiera adoptado la HBPA de LaRouche— saca a relucir lo que está detrás realmente del "foreclosuregate", a saber, que toda la burbuja especulativa de los MBS y otros derivados financieros está completamente en bancarrota, y se debe limpiar el ambiente de esos papeles mediante la restauración de la ley Glass-Steagall de Roosvelt.