El escándalo con los embargos hipotecarios pone al descubierto el fraude sistémico con derivados

15 de octubre de 2010

por John Hoefle

Este artículo aparecerá en la revista EIR del 15 de octubre, 2010, Vol. 37, No. 40

11 de octubre de 2010 — Presentando documentación falsa en los juzgados para obtener órdenes de embargos hipotecarios y desahucios ilegales, metiéndose ilegalmente en las casas para cambiarle las cerraduras mientras los residentes todavía las habitaban legalmente, y hasta embargando viviendas que no tenían hipotecas, son solo algunas de las cosas que están haciendo las divisiones de derivados de los gigantes bancarios, mientras arrojan a la población a los lobos en un vano intento por parar su propio desplome en el olvido. No nos sorprende en absoluto que los bancos con derivados financieros estén actuando de esta manera; de hecho nos sorprendería un poco que no lo estuvieran haciendo, dada la naturaleza criminal de los mercados financieros. Sería bueno poder decir que nos sorprende que los reguladores federales los hayan dejado salirse con la suya, pero eso no pega. Bajo el gobierno de Obama, con la ayuda de la presidente de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, y Barney "Rescates" Frank y Chris Dodd de las comisiones bancarias de la Cámara de Representantes y del Senado, los bancos han podido obtener casi todo lo que han querido. Si esto incluía tu casa, pues peor para ti.

Afortunadamente, un número de funcionarios estatales tienen más determinación y moralidad que los vendidos en Washington, y han empezado a tomar medidas para ponerle freno a estos abusos. Sus acciones han forzado a por lo menos cuatro bancos —JP Morgan, Bank of America, PNC y Ally Financial (nacida de GMAC)— a que suspendan temporalmente los embargos hipotecarios en los 23 estados en donde se requiere una aprobación judicial en el caso de embargos hipotecarios de vivienda (Bank of America ha congelado los embargos hipotecarios en todos los 50 estados). Fiscales generales de varios estados ya han iniciado investigaciones sobre las acciones de los bancos, con más por venir. Apenas ha empezado a salir a la superficie la magnitud del problema, y el número de bancos involucrados.

Las acciones estatales han forzado a débiles posturas "cubre el bigotito" de parte de Obama, Pelosi y compañía, en un esfuerzo desesperado por esconder su abyecta servidumbre al Imperio Británico y al Grupo Inter Alfa. Pero nadie se las cree.

Los bancos, por su parte, están tratando de cubrir este escándalo lo más rápidamente posible, y con ayuda de los medios de comunicación paleros, como el New York Times y el Washington Post, están intentando clasificarlo como un "trabajo de oficina de mala calidad de algunos don nadie de bajo nivel" cuyos errores ahora están "poniendo en peligro la frágil recuperación". En efecto, estos bancos hasta nos están amenazando descaradamente de nuevo con que —hasta cuando están destruyendo a la nación al tratar de rescatarlos- " traten de evitar que tomemos lo que queramos" dicen, " y vamos a hacer que ustedes paguen"". ¡Qué desfachatez tan descarada!

Bueno, les tenemos noticias fresquecitas a estos bastardos arrogantes: ya están mucho más allá de la quiebra, la economía ya se está desplomando, y ya nos hartamos de capitular ante sus demandas suicidas. Esta vez vamos a cerrar sus mercados de derivados y salvarnos nosotros. ¡Ya basta!

Culpen a los derivados

La película de horror que se desarrolla frente a nuestros ojos en los mercados de embargos hipotecarios, es el desplome continuo de quizá el mayor timo financiero en la historia de la humanidad: los mercados de derivados. La historia se desarrolla en torno a la forma en que usaron los derivados para crear una canasta gigantesca de capital ficticio, basado nominalmente en las hipotecas a las viviendas, y la forma en que los bancos están ahora intentando apoderarse de las casas para convertir su dinero de juguete en bienes tangibles.

Lo que está absolutamente claro es que el sistema hipotecario -que lo manejan a su favor los grandes especuladores con derivados- ignoró sistemáticamente los requerimientos legales para el traspaso de pagarés e hipotecas, al involucrarse en este timo gigantesco. Sus creadores vendieron hipotecas individuales y las combinaron en canastas, las que a su vez, fueron usadas como base para emitir valores respaldados por hipotecas (MBS). Estos MBS fueron después rebanados en pedazos y divididos en piezas y vendidos. Después se recombinaron muchas de estas piezas en nuevas canastas, en contra de las cuales se crearon y vendieron nuevos derivados, ad nauseam.

En vez de registrar estas ventas en los juzgados de los condados, como lo requieren las leyes estatales sobre bienes raíces, los banqueros crearon una base de datos gigantesca llamada MERS, para seguirle la pista a las ventas. Esto les permitió a los bancos ahorrarse miles de millones de dólares en dinero y tiempo por presentaciones en los juzgados, e hizo que el tren al despeñadero se moviera más suavemente -por un tiempo.

Los problemas para los banqueros empezaron a mediados de 2007, cuando se desplomó el mercado de derivados hipotecarios. Se inició el pánico después del desplome de dos fondos compensatorios de Bear Stearns, y por buenas razones: se había desplomado el artilugio piramidal. Los especuladores de repente se redujeron a la modalidad de sobrevivencia, matando así el flujo de fondos que iba hacia el mercado hipotecario y hundiendo los valores de las propiedades.

Ahora han empezado a acelerarse los embargos hipotecarios, en la medida en que los poseedores de derivados tratar de apodarse de casas reales para cubrir sus reclamos ficticios. El problema que enfrentan es que, al haber ignorado los requerimientos legales para los bienes raíces, ahora les resulta difícil probar que ellos son los propietarios legales de las hipotecas/ pagarés, y por lo tanto tienen el derecho legal de embargar.

Producto de esto, los bancos actuando a nombre de sus canastas con derivados han recurrido a falsificar la documentación, presentando citatorios falsos ante los juzgados y otras acciones deshonrosas. Se han vuelto tan descarados en sus crímenes y con tanto desprecio por el estado de derecho y por el bienestar de la población, que han desatado una revuelta entre la población, los reguladores estatales y los juzgados.

Ciertamente está autorizado el procesamiento de los individuos e instituciones que a sabiendas violaron la ley, pero eso no es suficiente para hacerle frente al problema. Si multamos a los bancos, simplemente nos van a pagar con nuestro propio dinero dado en los rescates. Así que las personas tienen que ir a la cárcel y las instituciones necesitan condenas penales. Tenemos que mostrarle al imperio británico que violar las leyes de EU tiene consecuencias serias. No simples golpecitos en las manos (especialmente cuando están acompañadas de efectivo dado bajo cuerda).

Tenemos que reconocer finalmente que esta crisis financiera —de la llamada "crisis de hipotecas de alto riesgo" a la "crisis de embargos hipotecarios" y todo lo que está en medio de esto— ha sido resultado de un mercado de derivados que convirtió el sistema financiero global en un casino gigantesco, completamente en quiebra, y que el intento por rescatar este casino haciendo que la población pague la cuenta, nos va a matar a todos. Si hemos de sobrevivir, tenemos que cerrar los mercados de derivados, declarar nulos y sin ningún efecto los contratos con derivados, y prohibirlos en el futuro. Wall Street va a aullar pero eso no va a ser más que la señal de algo bien hecho. Si no aúllan es que no estamos haciendo lo suficiente.

Volver al carril

Para poner a la nación de vuelta en el camino correcto se requiere un cambio fundamental en la política, empezando con el restablecimiento de la ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt. Tenemos que separar y proteger a la banca real, de la manera que se necesita para que siga funcionando la economía, de la especulación del casino. Vamos a honrar las deudas legítimas, pero no los reclamos con derivados y otros fichas de casino. Pondremos a la Reserva Federal bajo administración judicial, regresaremos a un sistema crediticio hamiltoniano, regresaremos al tipo de cambio con tasas de cambio fijas al estilo de Bretton Woods y lanzaremos un renacimiento en los proyectos de infraestructura al estilo del concepto NAWAPA/Marte de Lyndon LaRouche.

Para triunfar tenemos que acabar con el poder del imperio británico y de su Grupo Inter Alfa controlado por los Rothschild sobre la economía mundial, y en particular, la economía de Estados Unidos. Estamos en guerra en contra del imperio, y nuestra misma sobrevivencia esta en juego. Las acciones que vemos en el proceso de embargos hipotecarios no son más que una pequeña parte de la guerra financiera en contra nuestra. Los títeres del imperio, de Obama para abajo, en Washington y prácticamente todo Wall Street y la "Bóveda" de Boston, tienen que irse. Tenemos que regresar al concepto "de, por y para el pueblo".

Tuvimos una oportunidad en el 2007 y 2008 con la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda (HBPA) de LaRouche, que le hubiera puesto fin a los embargos hipotecarios y arrancado las funciones bancarias legítimas de las garras de los especuladores. Esa campaña que contó con un considerable apoyo popular, fue saboteada por "Rescates" Barney Frank y otros. Si se hubiera aprobado, no estaríamos ahora en el desgarriate que estamos. Aquellos que bloquearon la HBPA al servicio del imperio, cometieron traición, si no es que de acuerdo con la letra de la ley, sí con la intención de la Constitución. No están capacitados para ocupar cargos públicos- ni siquiera en sanidad. Son tan corruptos que posiblemente hasta contaminarían los drenajes.

Lo que era una crisis financiera, que se empeoro mucho más con el artilugio del rescate, se convirtió en una crisis de desintegración absoluta. Tenemos que reventar la ola de crimen imperialista con la Glass-Steagall. Eso limpiaría el desgarriate, pero nos dejaría una economía en agonía y aquí es donde entra NAWAPA (Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica) y el concepto "plataforma" de LaRouche. Nada menos que esto va a funcionar, sería una pérdida de tiempo.

Finalmente, para concluir, le tenemos una sugerencia a todos los investigadores que están investigando la crisis de embargos hipotecarios. El diablo no está en los detalles, sino en la naturaleza del ahora difunto sistema financiero. Estamos frente a una vasta conspiración criminal que tiene la intención de destruir a Estados Unidos, y el sistema mismo de estados nacionales, para poder restablecer el imperio británico a escala global.

También deben de considerar la posibilidad de que no haber seguido deliberadamente los procedimientos legales de registro de documentos tiene que ver con algo más que ahorrar tiempo y dinero. Sospechamos, conociendo al imperio, que lo que realmente estaban haciendo es revendiendo el mismo activo a más de un solo comprador. Con mucho gusto pagarían algunas multas por falta de "papeleo" para esconder esto. No dejen que se salgan con la suya.

Así que, saquemos de esto a Shelock Holmes y apaguemos "CSI" y pongámonos a leer "La Carta Robada" de Edgar Allan Poe. Este es el método que vamos a necesitar para llegar al fondo de estos crímenes. Miren con sus mentes, no con sus sentidos.