¡Kesha triunfó, mientras que los demócratas de Texas fracasaron miserablemente!

5 de noviembre de 2010

5 de noviembre de 2010 — Las elecciones del martes 2 del presente trajeron consigo una barrida total del Partido Demócrata de Texas, que había estado en un proceso gradual de reconstrucción de 10 años, en un esfuerzo por revertir el desplome que se inició con la elección de George W. Bush como gobernador en 1994. Los avances logrados en la última década fueron borrados totalmente este 2 de noviembre, en la medida en que el odio de los votantes en contra del Presidente Obama los llevó a emprenderla en contra de los demócratas tejanos, que no hicieron nada para convencer a los votantes de que se oponían a este Presidente, y a sus programas en pro de Wall Street y del imperio británico. Muchos tejanos estuvieron de acuerdo con Lyndon LaRouche, de que el Presidente es mentalmente incompetente, y que hay que sacarlo de su cargo.

En las contiendas a nivel estatal, los republicanos ganaron todos y cada uno de los puestos electorales en contienda, empezando por la candidatura a gobernador, ganada por tercera ocasión por el titular Rick Perry. Su oponente, el ex alcalde de Houston, Bill White, solo recibió un 42.3% de los votos, a pesar de sus buenas credenciales y bastante financiamiento. White se negó a aparecer junto con Obama durante la visita del presidente al estado, pero abiertamente nunca lo criticó, lo que hundió su campaña, incluso antes de iniciarse.

La verdadera paliza la recibieron los candidatos demócratas al Congreso. Perdieron tres congresistas titulares demócratas: Chet Edwards, el demócrata moderado por Waco en su décima reelección, quien solo recibió el 36% de la votación, a pesar de haber criticado a Obama en sus anuncios de campaña (un demócrata de alto nivel dijo que Edwards no dijo ni una sola vez que quería sacar al Presidente de su cargo, "eso hubiera salvado su curul!)"; Ciro Rodriguez y Solomón Ortiz. Estos dos últimos fueron derrotados por un cambio significativo entre los votantes hispanos tradicionalmente demócratas, hacia los republicanos.

Los demócratas ni siquiera presentaron candidatos en seis distritos congresionales de Texas; y en otros nueve el candidato demócrata que contendió con el apoyo total del partido estatal recibieron menos del 30% de la votación! La delegación estatal ahora incluye 23 republicanos y solo 9 demócratas. De los demócratas restantes, todos excepto dos son ya sea afroamericanos o hispanos, de lo que en general se consideran "distritos seguros".

Contrasta esto con el resultado que obtuvo la demócrata larouchista Kesha Rogers, cuya campaña fue reconocida por muchos dirigentes demócratas como la más agresiva y visible en el estado. Después de ganar la disputada elección primaria demócrata el 2 de marzo, con 53% de los votos, en gran parte por su llamado a enjuiciar políticamente al presidente Obama, y la necesidad de salvar a la NASA del hacha de recortes presupuestarios de Obama, continuó ejerciendo su liderato con la necesidad de sacar a Nerón de la Casa Blanca. Por esto, no solamente fue sancionada por el partido demócrata de Texas (lo que significó que no recibió apoyo ni económico, ni administrativo, como listas de votantes, uso de oficinas, listados de los sitios electrónicos del partido, etc.), sino que la denunciaron en una resolución aprobada en una reunión del Comité Ejecutivo Estatal demócrata. Varios dirigentes oficiales del partido Demócrata en el 22avo distrito se movieron para evitar que Rogers hiciera uso de las funciones del partido, e hicieron sus propias denuncias lloronas a la prensa.

Kesha nunca se dobló. En vez de esto, los activistas de su campaña se pusieron camisetas donde proclamaban "Orgullosamente NO endosados por los mercenarios Demócratas", y continuó aportando liderato nacional en la campaña por sacar a Obama de su cargo. El 2 de noviembre, Kesha recibió 62,011 votos, o un 30% de la votación, en un distrito fuertemente republicano, que ha estado representado durante años en el Congreso por Tom DeLay.

En el proceso, puso una enorme presión sobre su oponente, el titular republicano, Peter Olson, para que dejara de defender a Obama y organizara a su partido para que se le uniera a ella y a los demócratas larouchistas para sacar a Obama. Si bien Olson no se comprometió a hacerlo, sí felicitó a Kesha después de las elecciones, y dijo que él está de acuerdo en que Obama está destruyendo a la nación.