Los locos del GOP se mueven en contra del ferrocarril de alta velocidad

5 de noviembre de 2010

5 de noviembre de 2010 — En la secuela de los triunfos republicanos del martes, voceros destacados del partido pusieron su locura en evidencia al declararse en contra de uno de los elementos claves de un programa de recuperación real, el ferrocarril de alta velocidad.

El gobernador republicano de Nueva Jersey, Chris Christie, ya eliminó el nuevo túnel en el Río Hudson a Nueva York —a pesar de la petición de último minuto del Secretario de Transporte (Repúblicano) Ray LaHood— por razones puramente presupuestarias, a pesar de que el estado probablemente tendrá que pagar cientos de millones de dólares en subvenciones al gobierno federal. Varios de los gobernadores republicanos recientemente electos están prometiendo hacer lo mismo en sus estados.

Lo que es peor, el presidente entrante de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes, John Mica (Republicano de Florida), quien va a reemplazar al combatiente congresista James Oberstar (Demócrata de Minnesota), está prometiendo recortar las débiles subvenciones ferroviarias. " Soy un fuerte partidario del ferrocarril de alta velocidad [sic], pero tiene que ser en donde tenga sentido", le dijo el miércoles Mica a la Associated Press. "El gobierno despilfarró el dinero, otorgándoselo a docenas y docenas de proyectos que en el mejor de los casos eran marginales para gastarlo en trenes de baja velocidad que no iban a ninguna parte". Fuera del Corredor Noreste, los proyectos que según Mica tienen sentido son aquellos que "hacen dinero", como es transportar turistas del aeropuerto de Orlando, Florida, a los parques de diversiones. Tal tipo de rutas tendrían "un potencial tremendo para realmente hacer dinero" dijo.

En Ohio, el gobernador electo republicano, John Kasich hizo campaña en contra de los proyectos ferroviarios de alta velocidad en ese estado y ayer reiteró que los trenes de alta velocidad "están eliminados". En Wisconsin, el gobernador electo, el republicano Scott Walker, juró acabar con el proyecto Madison-Milwaukee, a pesar del hecho de que funcionarios estatales del transporte ya se habían comprometido por escrito a gastar $810 millones en dinero de estímulo federal adjudicados al proyecto.

Hasta en California, en donde los demócratas ganaron más de lo que perdieron, se cree que están en riesgo los ferrocarriles de alta velocidad, en especial el proyecto para construir una línea de trenes bala de San Francisco a San Diego, no solo por los comentarios de Mica, sino también por el favoritismo de los republicanos a destinar más recursos a las autopistas, incluyendo las carreteras de cuota, y menos a los ferrocarriles. Se considera que el siguiente gran obstáculo e indicador de lo que pueda ser el futuro de California en cuanto a trenes de alta velocidad es el poder obtener el siguiente gran tramo de dinero federal, unos $2,200 millones de dólares, para ampliar el sistema BART de San Francisco hacia el condado de Santa Clara. El proyecto de tren bala requiere de por lo menos otros $15 mil millones en financiamiento federal.