Galbraith: fueron los bancos

8 de noviembre de 2010

8 de noviembre de 2010 — En un artículo editorial titulado "Fueron los bancos", el economista James Galbraith eficazmente ubica la culpa de las políticas en pro de Wall Street que aplica el gobierno de Obama en el carácter mismo de Barack Obama. A continuación algunas citas del artículo:

"El pecado original de la Presidencia de Obama fue el asignarle la política económica a un círculo cerrado de economistas amigos de los bancos y remanentes bushistas, Larry Summers, Timothy Geithner, Ben Bernanke. Estos tipos no tenían ningún compromiso personal con el objetivo de una recuperación rápida, ni nada en juego en el partido Demócrata, ni interés en el éxito a largo plazo de Barack Obama. Su objetivo primordial, más bien, era y continua siendo el proteger sus propias decisiones pasadas y sus propios futuros profesionales".

"Hasta cierto punto, uno puede defender las decisiones que se tomaron en septiembre-octubre de 2008 bajo las presiones de un sistema financiero que se desplomaba rápidamente. Pero uno no puede defender las acciones del Equipo Obama al tomar posesión. El derecho, los programas y planes todos apuntaban en una sola dirección: entregarle los bancos sistémicamente peligrosos a Sheila Bair y a la Corporación Federal de Seguros de Depósitos. Darle garantías a los depositantes, reemplazar las gerencias, despedir a los cabilderos, auditar los libros, castigar el fraude legalmente, y reestructurar y reducir las instituciones. Se habría limpiado al sistema financiero. Y los grandes banqueros hubieran recibido una tunda como fuerza política".

"El equipo Obama no hizo nada de esto. En vez de esto anunciaron "pruebas de presiones", diseñadas abiertamente para obscurecer las condiciones reales de los bancos. Presionaron a la Junta Federal sobre Normas Contables para que le permitiera a los bancos ignorar el valor de mercado de sus títulos tóxicos. Los gerentes permanecieron en sus puestos. No se persiguió legalmente a nadie, La Fed rebajó los costos de los financiamientos a cero. El Presidente justificó todo esto repitiendo, muchas veces, que el objetivo de esta política era "hacer que se moviera de nuevo el crédito".

"Los bancos estaban de juerga. Se fueron hasta las nubes las ganancias reportadas, al igual que los bonos. Con financiamientos gratis, los bancos podían hacer dinero sin correr ningún riesgo, prestándole de regreso al Tesoro. Pudieron apuntalar el mercado de valores. Pudieron inventar la comercialización de propiedades. Se escondieron sus pérdidas hipotecarias =hasta que salió a la luz el hecho de que se habían vuelto tan negligentes con los trámites hipotecarios básicos que en muchos casos no se pudo llevar a cabo el embargo hipotecario, sin la ayuda de documentos falsificados y declaraciones juradas en falso".

"¿Pero préstamos nuevos? Los grandes bancos ya dejaron de hacerlo. Ya no hicieron ninguna suscripción real. Y de cualquier manera, ¿quien iba a poder calificar? La mayoría de las empresas no tenían planes de inversiones. Y los propietarios de vivienda estaban, cada vez más, más hundidos con sus hipotecas y por lo tanto no calificaban para un refinanciamiento".

"Estos hechos eran obvios para todos, lo que le echó fuego a la rabia contra los 'rescates' ".

"Geithner, Summers y Bernanke debieron haber sabido esto. Uno puede estar bastante seguro deque sí lo sabían. Pero Geithner y Bernanke compartieron su suerte con continuidad y encubrimiento. Y Summers, con su propio record de desregulaciones, no se podía quejar. Para contrarrestar los llamados a que se tomaran más acciones, el Equipo Obama produjo un pronóstico soleado. Su programa era el tamaño adecuado porque de todas maneras el desempleo iba a alcanzar un pico de 8 por ciento en el 2009. Así que Larry Summer dijo, al hacer ese pronóstico, que la Casa Blanca de Obama aceptó la responsabilidad por todo el desempleo en exceso por arriba del 8 por ciento, Hicieron lo imposible por culpar a George W. Bush del desastre en proceso. Si esto no es pura incompetencia, era sabotaje".

"Esa es la razón de porqué, en una crisis, se necesita gente nueva. Se tiene que poder atacar al gobierno anterior y descartar las decisiones pasadas, sin directamente cruzarse con los que tomaron esas decisiones".

"El presidente Obama no vio esto. O quizá, no quiso verlo. Su campaña presidencia fue, después de todo, financiada desde un principio por Wall Street. El escogió su equipo sabiendo exactamente quienes eran. Y esto nos dice lo que necesitamos saber sobre quién es él realmente".