FMI: Los europeos deben entregar sus estados nacionales a una "gobernanza" fascista

21 de noviembre de 2010

21 de noviembre de 2010 — El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn, se hizo eco de las palabras de otro francés ahora convertido a fascista unimundista, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) Jean-Claude Trichet, y exhortó a los europeos a que entreguen los últimos vestigios de su soberanía a la Comisión Europea y al BCE.

Strauss-Kahn habló en una conferencia patrocinada por el BCE en Frankfurt, Alemania, donde señaló que una "gobernanza inadecuada en la zona del euro" ha empeorado la actual crisis financiera. Debido a que los intereses de las naciones se interponen en el camino de lo que él denomina decisiones "necesarias", entonces propone que el tome el poder "centro", es decir las entidades supranacionales que son la Comisión Europea y el BCE. "La presión social no le ha servido mucho a Europa. Es hora de cambiar el rumbo. El centro debe tomar la iniciativa en todas las áreas claves para llegar a un destino común de la unión, en especial en la política financiera, económica y social. Los países tienen que estar dispuestos a ceder a más autoridad al centro. Se deben rediseñar los mecanismos para darles los incentivos para la reforma..."

Luego exhortó a las naciones de la Unión Europea, que ya de por sí no pueden ni decidir sobre que bombillos utilizar, a que entreguen el último de sus derechos, el de diseñar su propio presupuesto nacional: "La solución más ambiciosa, discutida en extenso en la literatura académica, sería crear una autoridad fiscal centralizada, con una independencia política comparable a la del BCE. La autoridad fijaría a cada miembro su postura fiscal y asignaría recursos del presupuesto central". Dijo que eso se puede hacer simplemente castrando a las potencias del Consejo Europeo, compuesto de todos los Estados miembros, y que se supone que sea el cuerpo que decide en última instancia. Strauss-Kahn pidió que se "retire la responsabilidad principal para ejercer la disciplina fiscal y las reformas estructurales claves al Consejo. Esto minimizaría el riesgo de que los intereses nacionales estrechos interfieran con la implementación efectiva de las normas comunes. En el contexto institucional existente, la Comisión, como guardián de los tratados de Europa, podría jugar ese papel. También podría funcionar una institución separada e independiente".

Luego pidió que se aumente el presupuesto de la Comisión a través de crear más cargas a los contribuyentes, aunque estos no tengan representación: "Esto quiere decir que vayamos más allá del actual presupuesto de la UE, estrictamente limitado por el Tratado, hacia un sistema que utilice instrumentos transparentes a nivel europeo, tales como un IVA [Impuesto al Valor Agregado] europeo, o fijar impuestos y precios a las emisiones de carbono".