Alan Simpson: "Ya me muero por el baño de sangre"

23 de noviembre de 2010

23 de noviembre de 2010 — Diversas fuentes han informado que el ex senador Alan Simpson, a quien Obama nombró copresidente de la Comisión sobre el Déficit, hizo estas aseveraciones durante una conversación en un desayuno de mesa redonda el 19 de noviembre con reporteros del Christian Science Monitor:

"Ya me muero por el baño de sangre en abril... Cuando lleguemos al límite de endeudamiento, van a voltear por toda partes y a decir '¿qué diablos hacemos ahora?' Tenemos tipos que no van a aprobar la extensión del limite de endeudamiento a menos que les demos un pedazo de carne, carne de verdad, lo que significa recortes en los gastos. ¡Y vale, el baño de sangre va a ser extraordinario!"

Simpson cree que la carnicería —recortes masivos en los niveles de vida de los estadounidenses— por la que se le cae la baba, van a ocurrir en abril próximo, cuando el Congreso tenga que votar sobre elevar el techo de endeudamiento nacional. Espera que haya un impasse político que solo Obama pueda resolver y que los republicanos acepten lo que sería de otra forma una austeridad popularmente inaceptable, para evitar un incumplimiento sobre la deuda o una paralización del gobierno.

El 11 de noviembre Barack Obama defendió a Simpson, ante la rabia generalizada en contra de Simpson y el copresidente de la Comisión Erskine Bowles, por emitir recomendaciones de austeridad en contra de la tercera edad, los pobres, etc.

El diario USA Today cita a Obama: "Antes de que alguien empiece a desechar las propuestas, yo creo que necesitamos escuchar, necesitar recopilar todos los hechos". Monótonamente agregó: "Si la población está de hecho preocupada por el gasto, la deuda, los déficits y el futuro de nuestro país, entonces van a tener que armarse con la información sobre el tipo de alternativas que implicarán, y no podemos simplemente meternos en una retórica política".

Ahora su designado Simpson ha preparado el escenario para poder imponer la austeridad que exigen los patrocinadores financieros de Obama, sin que la población haya tenido la oportunidad de "desechar" sus propuestas.