Helga Zepp-LaRouche propone "Operación Frederick Douglass" para salvar Haití

23 de noviembre de 2010

22 de noviembre de 2010 – El pasado jueves 18 estaba programada una conferencia organizada por el movimiento de jóvenes activistas haitianos COREJENE, a la cual estaba invitada a participar Helga Zepp LaRouche, Presidenta del Instituto Schiller. Debido a la situación interna de Haití, la conferencia se tuvo que suspender para otro momento. El siguiente es el texto del mensaje grabado que la señora Zepp-LaRouche había enviado para su intervención.

Comencemos ya una movilización internacional para salvar al pueblo haitiano y organizar una reconstrucción total de Haití, de manera que todos en ese país puedan tener una vida decente. Llamemos a esta movilización "Operación Frederick Douglass".

La catástrofe que está sucediendo en Haití en estos momentos es un reflejo de lo que sucederá al resto del planeta si la actitud hacia este hermoso país no cambia en forma dramática. Desde que ocurrió el terremoto, hace 10 meses, no se ha enviado ninguna ayuda significativa, y en cambio tenemos ahora cólera y tiroteos entre manifestantes y soldados. En febrero, Lyndon LaRouche hizo un llamado de emergencia para que se enviara el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y que trabajaran con el gobierno de Haití para reubicar a 1.3 millones de personas sin hogar, y señaló enfáticamente que esto tenía que llevarse a cabo antes de la estación de las lluvias porque nos enfrentábamos al peligro de las inundaciones, los deslaves, y las mortales aguas negras de 1.5 millones de gentes. En ese momento, Haití no tenía ni una sola planta de tratamiento de aguas negras, y LaRouche dijo que si no actuamos de inmediato, muy pronto tendríamos el peligro del dengue, cólera, tifoidea y otras plagas.

Y LaRouche exhortó al Presidente de Estados Unidos para que actuara. A una pregunta que le hicieran en su videoconferencia del 30 de enero, LaRouche respondió que el enfoque de Estados Unidos hacia Haití debía ser como lo hicieron Lincoln y Franklin D. Roosevelt. No deben entrar muchas naciones, sino que es importante respetar la soberanía de Haití, y por lo tanto, Estados Unidos debería hacer arreglos para un tratado con Haití para reestablecer la soberanía plena después de que la ayuda y la reconstrucción del país se haya logrado. El llamado de Lyndon LaRouche fue respaldado en ese momento por muchos profesionales médicos y militares en el sitio. Y fue rechazado explícitamente por el Presidente Barack Obama, quien retiró de Haití al ejército, y por lo tanto, uno puede decir muy claramente que él es responsable moralmente de la situación actual en Haití.

El 24 de marzo, Bill Clinton, en ese momento enviado especial de los Estados Unidos para Haití, hizo un llamado urgente para reubicar a la gente que estaba viviendo en los campamentos, a zonas más altas, porque si no se hacía esto se pondría en riesgo la vida de decenas de miles de personas. De nuevo, no hubo respuesta del Presidente de Estados Unidos. El 25 de octubre, después de que el cólera se había desatado, LaRouche emitió una declaración urgente planteando que no era demasiado tarde aún para salvar la vida de cientos de miles; que el gobierno de Obama debía enviar de nuevo, inmediatamente, al ejército estadounidense a Haití y coordinar la entrega de emergencia de provisiones de agua fresca, la reubicación de 1.5 millones de personas fuera de los zonas infectadas y acabar ya con los 10 meses de negligencia absoluta. Todavía, para el 13 de octubre, 1.3 millones de personas vivían en los campamentos temporales, 40% de ellos no tenían acceso al agua limpia, 30% no tenía baños de ningún tipo, y en Puerto Príncipe el porcentaje de personas que comparten una poceta era de 273. Solo el 10% de las familias tiene tiendas de campaña, y no se ha enviado ni un centavo de los $1,150 millones de dólares prometidos por los Estados Unidos.

Ahora hay cólera e infecciones crónicas, malnutrición, hambruna y mucha, mucha gente que está sufriendo por no recibir tratamiento para traumas sicológicos. La espantosa condición actual de las víctimas en Haití son un juicio total al gobierno de Estados Unidos y a la comunidad internacional, una catástrofe que por tanto tiempo se veía venir y era predecible que iba a suceder, tal como la actual catástrofe del cólera.

El no tomar las acciones necesarias cuando se puede, equivale a genocidio.

La ayuda que realmente se le ha dado, ha sido quizás unos $1,000 millones de dólares a lo sumo, y no a los $10 mil millones de dólares que se prometieron; comparen eso con los $30 billones de dólares del paquete de salvataje financiero para la especulación, para la especulación de alto riesgo en los bancos de inversión y los fondos especulativos. Si comparan esto, es muy claro que Haití será el destino del resto del mundo si no cambia este comportamiento.

La situación de Haití no es un desastre natural. En octubre de 1989, la ciudad de San Francisco fue golpeada por un terremoto similar, de una magnitud similar, de 7 grados en la escala de Richter. En ese momento, hubo 63 personas que fallecieron, 3,000 personas heridas y 12,000 personas que se quedaron sin casa. En Haití, hubo 300,000 muertes y 1.5 millones de personas que se quedaron sin casa.

Ahora, todo esto es a consecuencia de la falta de infraestructura y de una sólida base de desarrollo urbano. Por lo tanto, la reconstrucción de Haití tiene que construir infraestructura, ciudades, industrias y agricultura. Y esto tiene que ocurrir en el contexto de la construcción de los proyectos hidráulicos NAWAPA y PHLINO. Tiene que llevarse a cabo en el contexto de la construcción del puente terrestre mundial como parte de la reconstrucción, después de que se derrumbe el sistema actual. Y tenemos que pensar en un término de 25 años de desarrollo, de una generación de desarrollo para Haití. Y tiene que haber un compromiso solemne para hacer esto. Debemos llamarlo: "Operación Frederick Douglass", porque no existe un mejor nombre para darle a Haití un mejor futuro.

Haití declaró su independencia el 1 de enero de 1804. Esta fue la primera rebelión de esclavos exitosa en las Américas, que ocurrió después de la revolución Americana, y derrotó los poderes coloniales militares de España, Inglaterra y la Francia napoleónica. Y desde entonces, el destino y la historia de Haití han estado extremadamente vinculados a aquellos de Estados Unidos. Haití respaldó la revolución Americana y fue aliada de Alexander Hamilton. Haití fue castigada por esto con bloqueos y cuarentenas. Esto cambió de nuevo con la llegada de Abraham Lincoln a la Presidencia en los años de 1860, entonces, por fin, Estados Unidos reconoció diplomáticamente a Haití. En ese momento, Frederick Douglass fue nombrado plenipotenciario de EU en Haití.

Esto cambió de nuevo, para mal, con el Presidente Woodrow Wilson, y en 1915 Haití fue invadida y ocupada brutalmente hasta 1934. Franklin Delano Roosevelt acabó con está ocupación y comenzó la era del Buen Vecino. Con la muerte de Franklin D. Roosevelt, la situación empeoró de nuevo. Y pueden ver que por mas de 200 años, la situación en Haití ha sido el reflejo directo de cual es la identidad que domina en Estados Unidos, si domina la identidad de la Revolución Americana y la Constitución y la Declaración de Independencia, o domina la identidad de una colonia británica de facto, guiada por la mentada relación especial entre Estados Unidos y Gran Bretaña actuando como un imperio.

Ahora tomemos las espeluznantes imágenes de la gente que muriendo en las zonas infernales de Puerto Príncipe en estos momentos. Estas imágenes deberían perseguir a los responsables por esta catástrofe totalmente innecesaria. El Presidente Obama debería ver estas imágenes, por largo tiempo y reflexivamente, y así mismo deberían hacer todos los especuladores financieros. Y si el Presidente Obama no puede sentir empatía con el sufrimiento, y no se pone en contacto con el Gobierno de Haití y le ofrece un tratado y despliega al Cuerpo de Ingenieros del Ejército; si no puede desarrollar esa empatía, cuando el está en la posición única para ayudar, entonces debe de inmediato abrir paso para un Presidente que sí pueda hacerlo.

Movilicémonos por la "Operación Frederick Douglass", y hagamos de esta la primera causa para una alianza internacional por el desarrollo hasta que Haití sea salvado y reconstruido. Y déjenme terminar este mensaje con una cita del discurso que dio Frederick Douglass el 2 de enero de 1893:

"En la naturaleza misma de este país hay mucho para inspirar a su pueblo con virilidad, coraje y respeto por si mismos. En su topografía se muestra asombrosamente bello, grande e impresionante. Vestido en una atmósfera azul y perfumada se levanta del mar que lo rodea con esplendor incomparable...

"Es una tierra sorprendentemente hermosa, diversificada por montañas, valles, lagos, ríos y llanuras, y alberga dentro de si todos los elementos para una riqueza grande y perdurable. Su formación de piedra caliza y su fundación son una garantía para una fertilidad a perpetuidad. Su calor tropical y su humedad insular mantienen fresca, verde y vigorosa su vegetación durante todo el año. Todavía, a una altitud de ocho mil pies, sus montañas siguen cubiertas de bosques de gran variedad y de gran valor. Su clima, variando su altitud como la de California, está adaptado a todas las constituciones y producciones.

"Afortunado en su clima y en su suelo, es igualmente afortunado en su adaptación al comercio. Su línea costera está marcada con numerosas entradas, ríos, bahías y puertos, donde todo tipo de embarcación puede anclar con seguridad. Con castillos a cada lado de sus nobles montañas ricas de verduras tropicales desde la base hasta la cima, sus azules aguas punteadas aquí y allá con el blanco de las velas del comercio de toda las tierras y mares, la Bahía de Puerto Príncipe casi rivaliza la mas famosa Bahía de Nápoles, la más hermosa en el mundo".

Ahora prometamos que de nuevo, ese va a ser el futuro de Haití en un futuro cercano.