Helga Zepp-LaRouche: ¡El euro fue el bebé de Rosemary! ¡Ni un miserable y devaluado euro para los bancos!

1 de diciembre de 2010

por Helga Zepp-LaRouche

26 de noviembre de 2010

29 de noviembre de 2010 — La presidenta de la organización política alemana Movimiento Solidaridad por los Derechos Civiles, cuya siglas en alemán son BueSo, emitió la siguiente declaración el pasado 26 de noviembre.

La primavera pasada fue Grecia la que necesitó un paracaídas de rescate, pero ahora, difícilmente transcurre un día sin que salga otro país pidiendo uno. ¡Apenas acababa de forzar la troika del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE) un paquete de rescate sobre Irlanda, cuando la presión le cayó a Portugal, y ahora se habla de España, Italia, Bélgica y quizá hasta Francia! Y así, lo que era claro desde un principio, se volvió obvio para todos: el bebé monstruoso llamado euro está llegando a su muerte final. Y la culpa reside no en las naciones mismas sino en el hecho de que los bancos están en quiebra.

Si hemos de evitar que los contribuyentes alemanes paguen la deuda que los banqueros les están cobrando a estas naciones —que terminaría por llevar a la misma Alemania a la quiebra— entonces solo hay una solución posible. Primero, se tiene que instrumentar de inmediato un sistema bancario de dos niveles, con el cual el estado pondría bajo protección a la banca comercial, proveyéndola de créditos nuevos, a la vez que se deja por su cuenta a la banca de inversiones para que pongan sus libros de contabilidad en orden -sin la ayuda de los contribuyentes. Y si no pueden hacerlo, simplemente se tienen que declarar en quiebra. Segundo, Alemania tiene que salirse de inmediato de la Unión Europea y de la zona del euro, y tiene que recobrar su soberanía nacional sobre su propia moneda, un nuevo marco alemán.

La idea propuesta por varias personas de apilar un paracaídas de rescate con 750 mil millones, 1,25 billones o incluso 1,5 billones de euros, solo daría como resultado una posposición sumamente breve del desplome y no sería más que otro paso adelante enorme hacia la hiperinflación. Porque una apilamiento así no sería el último: la política de austeridad que ha impuesto la UE sobre Grecia, Irlanda, Portugal, etc., está contrayendo la economía y la fuerza laboral de estos países, y junto con esto, está minando la capacidad de siguiera poder pagar la deuda. Mientras tanto, debido a que los inversionistas están deshaciéndose de los bonos del gobierno, continua remontándose la tasa de interés que estos países tienen que pagar, y pronto simplemente no van a poder seguir dentro de la zona del euro -o van a requerir de otro rescate, para lo que se requeriría el apilamiento de otro paracaídas de rescate etc., Y muy pronto, tendremos hiperinflación.

Pero veamos quienes son los beneficiarios de esta ganga financiera, ya que ciertamente no son los griegos, ni los irlandeses, ni los portugueses etc., quienes tienen que aceptar enormes recortes presupuestales. Pero, para empezar ¿de donde salieron esas deudas enormes?

Hay dos causas esenciales. La primera tiene que ver con las bases fraudulentas sobre las que se construyó el euro. El ingreso inicial de Alemania a la unión monetaria fue el precio que Margaret Thatcher, Francois Mitterrand, y George Bush Sr. le exigieron para aceptar la reunificación de Alemania. Detrás de esto, desde un principio, se vislumbraba su intención de debilitar la economía de Alemania y su papel político, y forzarla a que entrara al corsé del Tratado de Maastricht. En ese entonces estaba totalmente claro que no se puede forzar a naciones industrialmente fuertes como Alemania a una unión económica con países orientados principalmente a la agricultura, a menos que exista un poder político de una Europa unificada que lo imponga.

Con la introducción del euro, los países que se suponía que se iban a emparejarse gozaron inicialmente de una prosperidad aparente, debido a que por una parte, contaron con los beneficios del crédito que de otra manera no hubieran podido gozar, y por otra parte, se convirtieron en blancos de la producción que huía porque ellos podían producir de forma más "barata", por el momento, al menos. Mientras tanto, Alemania permitió que languideciera su mercado interno, mantuvo bajos los salarios, redujo los gastos de bienestar social, y en calidad de "campeón mundial de las exportaciones" proveyó financiamiento tanto para la burocracia de la Unión Europea como para las naciones a emparejarse.

Pero ahora se ha puesto al descubierto que la "bonanza" de las naciones que se iban a emparejar no es más que una burbuja, y que tienen apiladas deudas enormes con los bancos de las llamadas naciones centrales. El sistema social de Alemania se está desplomando debido al desempleo no oficial, los salarios deprimidos, y la perspectiva de que sigan reduciéndose las innovaciones tecnológicas; pero a pesar de esto, se supone que los contribuyentes alemanes deben aflojarle todavía más dinero a los bancos.

El euro fue el bebé de Rosemary [1] el producto de los arriba mencionados ménage á trois, Thatcher, Mitterrand y Bush!

La segunda causa de esta montaña de deudas, es la desregulación de los mercados financieros. En 1999 en los Estados Unidos, Larry Summers abolió el sistema bancario con el sistema de doble crédito, la llamada norma Glass-Steagall. En el 2004, el gobierno 'roji-verde" en Alemania siguió el ejemplo, dándole rienda suelta a la devastación de la langosta financiera. Mientras que los bancos, regulados anteriormente, podían esperar una tasa de rendimiento en las inversiones del 4, 5%, ahora los hombres de Ackerman [2] prometen tasas de ganancias del 25% o mayores. Negocios bancarios dudosos, de alto riesgo, se trasladaron al extranjero a las mentadas compañías con propósitos especiales, con el fin de pasar por alto la supervisión bancaria. Dichas localidades incluyen a Dublín, Irlanda, en donde las inversiones fluyeron hacia el nada sano mercado hipotecario secundario de Estados Unidos. Por un rato, los bancos y los especuladores cosecharon enormes ganancias. Parecía que la bursatilización del mercado y los contratos con derivados eran un casino en donde todos podían entrar para ganar.

Cuando finalmente estalló esta burbuja en el 2007, se pudieron simplemente haber borrado todos los papeles invendibles, de un solo golpe, como lo propuso en ese entonces Lyndon LaRouche con su Ley de Protección a la Banca y Propietarios de Vivienda. Pero en vez de esto, Wall Street y la City de Londres hicieron acopio de todo su poder para evitar que se adoptara esta ley. En vez de esto se han sucedido uno tras otro los "paquetes de rescate", con el fin de mantener el refinanciamiento de este desperdicio financiero tóxico. Desde entonces, los gobiernos le han paleado un estimado de entre $25 y $30 billones de dólares a estos paquetes de rescate.

¿Y qué pasa con los especuladores y los bancos? ¡Nada, pueden seguir riéndose! Porque siempre pueden tener la certeza de que si algo sale mal, los contribuyentes pagan, reduciendo sus niveles de vida. Así que pueden proseguir con confianza, haciendo tranzas cada vez más riesgosas, dado que, después de todo, los gobiernos de las naciones del G-20, han demostrado que son confiables y que en el transcurso de cinco cumbres de noviembre del 2008 a la fecha, no han hecho nada por volver a regular a la banca. Y ahora están especulando alegremente con las materias primas y los productos agrícolas, a pesar de que esto ya ha ocasionado la muerte de millones de personas en el llamado Tercer Mundo.

Esto es, con la excepción del gobierno de Alemania, que ha dado pequeños pasos tentativos, iniciales, para sofocar el juego: su prohibición unilateral de las ventas al descubierto, su resistencia justificable ante la crisis griega en vista de las experiencias hiperinflacionarias de 1923; la crítica del ministro de finanzas Wolfgang Schaüble a la política de impresión monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos; y la propuesta "reestructuración ordenara" de la deuda de Alemania —el llamado "recorte de pelo" con el cual los acreedores privados comparten las pérdidas. Todos estos pasos, a pesar de que todavía están lejos de lo que se requiere, por lo menos van en la dirección correcta. Sin embargo está correcto el profesor Kerber [3] cuando habla sobre malversación de los ingresos fiscales. En verdad, es muy probable que la Corte Constitucional en Karsruhe declare que son anticonstitucionales los paquetes de rescates adicionales porque violan el Tratado de Lisboa, lo que sería más o menos el fin de la historia.

Estos pasos han provocado arranques de ira de la City de Londres, que quebraría sin no fuese por los contribuyentes alemanes, así como también de los bancos estadounidenses que han estado respaldando con garantías a los bancos europeos en contra de posibles pérdidas, y de la burocracia de la Unión Europea. Por ejemplo, Jean-Claude Juncker, presidente de Eurogrupo, se quejó de que Alemania está perdiendo lentamente la perspectiva del bienestar general de Europa.

¿Cómo es eso? El gobierno alemán toma micro, micro pasitos, iniciales y totalmente inadecuados para proteger el bienestar general de la población alemana, de la brutal redistribución de la riqueza de los pobres a los ricos, y este Juncker nos habla del bienestar general? Recordemos, una vez más, que fue este Juncker (cuyo nombre confirma el dicho "Nomen est omen"[4], quien en 1999 puso al descubierto su torcida relación con la democracia, cuando le dijo a un reportero de Der Spiegel que "decidimos hacer algo, ponerlo ahí, y esperar un poco para ver que pasa. Entonces si no había un gran revuelo o revuelta, porque la mayoría de la gente no entiende lo que se decide, seguimos adelante, paso a paso, hasta que no hay vuelta atrás". Este Herr Juncker tiene tanta afinidad con el bienestar general como la tiene el demonio con el agua bendita.

La verdad es que, todo el sistema financiero global está acabado. El euro va a estallar en pedazos, mucho antes de lo que se imagina la mayor parte de la gente. La hiperinflación puede estallar más rápidamente que cuando estalló a principios de 1923 hasta noviembre de ese mismo año. Es decir, de 1919 hasta principios de 1923, no hubo una hiperinflación, a pesar de que el Reichsbank estaba imprimiendo dinero masivamente. Solo fue hasta después de que Francia ocupó la región del Rin que la producción vaciló, y después todo se salió de control como reguero de pólvora.

Actualmente ya es visible la inflación en los precios al alza de las materias primas, y en especial de los productos agrícolas. Pero también es visible en la contracción en el poder de compra de los alemanes desde que se introdujo el euro. Todo resultó más caro con el euro. ¿Ya se olvidaron de esto? ¿Y qué con los precios en los supermercados, en los restaurantes, los precios de la energía? Nuevos paquetes de rescate pueden acarrear una hiperinflación de una manera más rápida que en 1923, porque esta vez, el problema no está confinado a un solo país, sino que —gracias a la globalización— es a nivel mundial.

Solo hay una salida: unirse a la movilización del BüeSo a favor de:

* La inmediata instrumentación de un sistema bancario de dos niveles. Esa es la manera en que Roosevelt sacó a Estados Unidos de la Depresión de los 1930.

* ¡Se tiene que poner a la banca mercantil bajo la protección de los gobiernos!

* El gobierno tiene que garantizar los salarios, pensiones, ahorros y el crédito para la industria, agricultura y comercio pequeños y medianos.

* ¡Ni un miserable y devaluado euro para los bancos de casino!

* ¡Alemania tiene que salirse del Tratado de la Unión Europea y de la zona del euro!

* ¡Adelante con el nuevo marco alemán! La campaña de algunos medios asegurando que no es posible, es pura propaganda. ¡Ya están grabadas las placas para la imprenta de los billetes del nuevo marco alemán!

* ¡Creación de crédito productivo solo para la economía real y para la reconstrucción de la economía mundial mediante la construcción del Puente Terrestre Mundial!

¡Contáctanos y únete a nuestra movilización!

¡Está en juego el futuro de todos nosotros!

Notas

[1] ver la película de 1967 de Roman Polanski, "El bebé de Rosemary".

[2] Josef Ackermann es el director ejecutivo del Banco Deutsche.

[3] El profesor Dr. Marjus C. Kerber, Technische Universitat Berlin-Europolis.

[4] Frase en latín para "el nombre le queda a la persona". Junker se le dice a los miembros de la aristocracia terrateniente alemana; en los 1930 este estrato social jugó un papel importante en llevar a Hitler al poder.