Tardíamente, los neurólogos reconocen los efectos perversos de los videos violentos sobre los adolescentes

7 de diciembre de 2010

7 de diciembre de 2010 — Años después de la masacre de la preparatoria de Columbine, Ohio, los desmandes de los mercenarios de Blackwater, y las torturas de Abu Ghraib, y años después de que las fuerzas de LaRouche lanzaron su campaña en contra de los perversos videos violentos y los juegos de video —y tres años después de que el Movimiento de Juventudes Larouchistas (LYM) denunció a los promulgadores siniestros de esa violencia en su folleto de amplia circulación ¿Is the devil in your laptop? (¿Está el diablo en tu computadora?) por fin los neurólogos han dado a conocer un estudio en donde muestran que los cerebros de los adolescentes expuestos repetidamente a los medios violentos se ven afectados de manera adversa, desensibilizando cada vez más a los adolescentes ante la violencia en la vida real.

The Oxford Journal of Social Cognitive and Affective Neuroscience reporta sobre el estudio, "La Exposición de la Violencia en los Medios en la Regulación Fronto Parietal de los Adolescentes" que 70% de los adolescentes de 14 años (y 39% de los niños de 10 años) han visto por lo menos una de 51 películas extremadamente violentas. El estudio del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos de EU muestra que los adolescentes que ven más violencia en la televisión o en juegos de video tienden a ser más insensibles ante la violencia. Los investigadores lo observaron en 22 chicos adolescentes que vieron clips de video de cuatro segundos con violencia baja, leve o moderada. Las electroencefalografías de sus cerebros mostraron que por más leve o moderada que fuese la violencia que observaban, menos sensibles eran sus cerebros a la violencia.

Como lo destacó el LYM en su folleto ¿Está el diablo en tu computadora?, "si se permite que toda una generación de jóvenes sea destruida por estas cosas, dijo LaRouche, no habrá futuro para Estados Unidos. Por lo tanto, estas tres cosas [MySpace, Facebook y los juegos de computadora], que dominan actualmente nuestra cultura, cada uno de ellos se tienen que destruir de la misma forma en que un virus contagiado o una enfermedad bacteriológica se tiene que diagnosticar correctamente y curar. Esta enfermedad, por supuesto, no es biológica en sí misma, sino una enfermedad cultural y mental".