Brasil eleva las tasas de interés para promover el acarreo de fondos del grupo Inter-Alfa, mientras se dispara la inflación

23 de enero de 2011

21 de enero de 2011 -- Como se esperaba, el Banco Central de Brasil elevó ayer su tasa de interés de referencia Selic (ya la más elevada en el mundo) en cincuenta puntos, a 11.25%. Por más suicida que pueda sonar esto, no es más que la primera entrega de un aumento programado total del 2% que había anunciado con anticipación en diciembre el presidente saliente del Banco Central Henrique Mierelles, para tratar de mantener viva la farsa del gigantesco acarreo internacional de fondos, para provecho del Grupo Inter-Alfa.

Aunque el Banco Central dijo que elevaba las tasas de interés para ``contener'' la inflación, que se ha disparado y ya excedió el objetivo anual del banco del 4.5%, el hecho es que esas tasas estratosféricas son una de las causas principales tanto de la inflación como del desplome en la producción en Brasil.

Alexandre Schwartsman, el jefe de economistas de la rama del Grupo Inter Alfa en Brasil, Banco Santander, escribió ayer que incluso presionando el Selic hasta un 12.25% era una maniobra ``demasiado tímida''. ``El banco va a tener que elevar los costos de pedir prestado hasta un 13% para mediados de año, para poder hacerle frente a su objetivo de inflación'', le dijo Schwartsman a Bloomberg. Para no quedar fuera, tres economistas de Goldman Sachs insistieron en que el Selic tiene que elevarse lo más rápidamente posible a 13.25%!

Aunque los medios informativos financieros se muestran extáticos sobre el supuesto crecimiento ``espectacular'' de este socio bebecito del BRIC (como llaman al grupo de Brasil, Rusia, India y China), porque su economía dizque está ``floreciendo'', se ve una realidad diferente en la región montañosa del estado de Río de Janeiro, en donde las inundaciones y las avalanchas de lodo de las últimas semanas resultaron en 750 muertes, 200 desaparecidos y decenas de miles de familias desalojadas. Esa es la región en donde las favelas -barriadas que consisten de casuchas endebles construidas en laderas empinadas- crecieron como el cáncer, en tanto había una dolorosa falta de inversiones en la infraestructura. Pero esta no es la única región en donde existen dichas condiciones.

Es más, la destrucción de las cosechas en ciudades como Petrópolis, Teresopolis y Nova Friburgo, que abastecen entre 40% a 60% de los productos vegetales y lecheros a la ciudad de Rio de Janeiro, ya ha ocasionado escasez de alimentos en los supermercados y restaurantes. La magnitud de la destrucción de las cosechas en esta región ha desatado el temor de que se puedan elevar los precios de los alimentos hasta en un 17% en el primer trimestre. En el estado de Sao Paulo, después de que las inundaciones destruyeron las cosechas, el precio de los vegetales se disparó en un 60% este más.

Los tiburones financieros, sedientos de sangre, ya le han advertido a la presidenta Dilma Rousseff que no rompa su promesa se ``contener el presupuesto'' gastando demasiado dinero en la ayuda al desastre en el estado de Río. Si gastara demasiado, dijo un desquiciado, esto sería evidencia de un ``resbalón en la política fiscal!''