Disturbios por alimentos e hiperinflación, factores clave en los disturbios en el norte de África

31 de enero de 2011

31 de enero de 2011, Paris (Nouvelle Solidarité) — Al hablar ante el Foro Económico Mundial en Davos, el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono dijo el jueves pasado que la seguridad alimentaria debe ser la prioridad número uno del Grupo de los 20 (G-20), y advirtió que los aumentos en los precios de los alimentos van a conducir a más disturbios. El presidente Yudhoyono hecho mano de la información de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) y destacó que los precios de los alimentos han alcanzado los niveles del 2008 y que "podrían continuar al alza". Un cable de AFP reconoce que "las violentas manifestaciones de las últimas semanas en varios países —como Tunicia y Argelia— fueron provocadas en parte por la escalada en los precios de los alimentos".

Le Temps, uno de los periódicos más grandes de Argelia, destaca que en Egipto los manifestantes gritaban constantemente consignas como "¡Pan, Libertad y Dignidad!", una consigna que tomaron de los tunecinos. Según, le Monde, en Egipto —el mayor importador de cereales en el mundo, con 50% de sus necesidades internas— el precio del pan ha aumentado en un 10% cada mes desde fines del año pasado. El general la inflación llegó al 12.8% en el 2010. Ya en el 2008 había habido disturbios por los alimentos.

Le Figaro destaca a principios de este mes que si el precio del petróleo llegaba a más de 80 dólares por barril, los "inversionistas" (o sea, los especuladores) se iban a precipitar hacia los agrocombustibles cuya rentabilidad, que es marginal, pasaría en ese punto a ser decisiva. La campaña por apoderarse de los productos básicos alimenticios para producir agrocombustibles, físicamente le quita alimentos de las mesas de los más pobres y presiona al alza los precios de los alimentos hasta las nubes. A principios de este mes, el precio del trigo en el mercado mundial, que ha sufrido un alza del 100% en los últimos 12 meses, y del maíz, alcanzaron niveles tan elevados que muchos países se lanzaron en "compras de pánico".

Argelia, después de una compra de emergencia de un millón de toneladas de trigo, compró otras 600,000 toneladas adicionales. Las exportaciones de trigo de Francia a Argelia aumentaron en un 30% en enero. Marruecos, otro cliente conocido de Francia, también compró 900,000 toneladas extras. Egipto, que depende de las exportaciones de trigo de Rusia, ya recibió 700,000 toneladas adicionales de trigo de Francia y compró 10.2 millones de toneladas, en vez de las usuales 8 millones de toneladas.

En Egipto, Marruecos, Tunicia, Yemen y Argelia, los gobiernos subsidian en un 40% los precios de los alimentos y los precios de los energéticos. En Marruecos, el décimo importador de trigo más grande del mundo, aumentarían de la noche a la mañana en un 100% los precios del pan y el gas si se suprimieran completamente los subsidios. Khalid Naciri, ministro de Comunicaciones y vocero del gobierno, dijo la semana pasada que "los precios subsidiarios como son los de los combustibles, gas, harina, azúcar, etc, están sufriendo enormes alzas en los precios en los mercados internacionales". Para hacerle frente a la crisis actual, Marruecos se va a ver obligado a recanalizar un 10% de su presupuesto, inicialmente planeado para las inversiones públicas, para mantener los subsidios para los bienes necesarios básicos.

En Argelia la semana pasada, el precio del kilo de sardinas, el pescado más barato disponible, alcanzó los 350 dinares, seis veces más caro que hace un año. En el periódico argelino, Le Quotidien d'Oran del 7 de enero, Mourad Benachenhou escribe un artículo titulado "Rompamos el ciclo infernal de inflación y disturbios". Denunciando la "hiperinflación estructural", Benachenhou señala que en Argelia la inflación empezó a aumentar desde el 2001 y que la población se había mantenido extremadamente paciente. Sin embargo, hoy, las cosas han llegado a un punto de inflexión debido a que " se han vuelto insoportables los efectos negativos que tiene la inflación y ya no los están aceptando ni son aceptables, no importa cuales sean las medidas de represión que las autoridades tomen o estén considerando tomar. Cualquiera que haya sido la causa "desencadenante" de una reacción colectiva, cualquiera que ésta sea, eso no importa, hasta el grado en el que la maldad se filtró poco a poquito en la sociedad argelina y las mentes y cuerpos de la población, hasta el punto en el que la única solución imaginable para ellos es salir a las calles a manifestar que ya tuvieron suficiente. Meterse en un análisis de la causa coyuntural, especialmente al nivel en donde se toman las decisiones, no es más que 'anecdotismo' transformado en análisis político y económico".

Francois Heisbourg, de la Federación Francesa de Investigaciones Estratégicas, declaró que la población está entre el "Consenso de Washington" [libre comercio británico estilo FMI y privatizaciones] y el "Consenso de Beijing" [crecimiento económico que sacaría a millones de la pobreza]. "La población del mundo árabe ya no se compara con aquellos que viven en los antiguos poderes coloniales, sino con aquellas naciones que han emergido económicamente y ocasionaron con su desarrollo millones de beneficios. [En el mundo árabe] se preguntan: ¿Por que nosotros no?".