Obama hambrea a la gente de mayor edad

25 de junio de 2011

22 de junio de 2011 — La incapacidad del gobierno de Obama para hacerle frente debidamente a la crisis económica con medidas apropiadas, como es la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda (HBPA por siglas en inglés), y el restablecimiento de la Glass-Steagall, por las que ha luchado desde hace tiempo Lyndon LaRouche, ha llevado directamente a un aumento del hambre entre los estadounidenses de mayor edad. Esta realidad está documentada en un informe nuevo dado a conocer esta mañana por el senador Bernie Sanders (Independiente, de Vermont), presidente de la subcomisión del Senado sobre Salud Primaria y Tercera Edad. Advierte que está aumentando el hambre entre los ancianos estadounidenses.

"La proporción de hambre se han más que duplicado entre los ciudadanos de la tercera edad en situación de pobreza en Estados Unidos en los últimos años" establece el informe. "Según un estudio del 2009 (de la Universidad de Kentucky), hay más de 5 millones de ancianos que enfrentan la amenaza del hambre, casi 3 millones de ancianos que están en riesgo de sufrir hambre y casi un millón de ancianos que pasan hambre porque no pueden comprar alimentos". El problema se agrava por el hecho de que las Agencias Zonales de la Tercera Edad simplemente no tienen los recursos para brindar servicios a todos los que lo necesitan, esto a pesar del hecho de que el costo promedio de un alimento es de $5 dólares al día. Las agencias informan que tienen listas de espera, y que batallan para cubrir las comidas actualmente debido al aumento en los costos de los alimentos, y a que están perdiendo voluntarios —que con frecuencia tienen que pagar de su propio bolsillo la gasolina para entregar los alimentos— debido a los altos costos de la gasolina.

El informe no toca la situación del financiamiento de los programas federales bajo la Ley de Americanos de Mayor Edad, aunque uno podría suponer que estos programas no están más protegidos de la ley sobre presupuesto que lo que lo estuvo el programa de estampillas para alimentos. Sin embargo, señala en fuertes términos que estos programas son inversiones relativamente pequeñas que tienen un gran impacto y hace un llamado para que se les reautorice.