Buscan llegar a una componenda fascista en el drama sobre el tope de endeudamiento

18 de julio de 2011

18 de julio de 2011 — Ante las exigencias de las potencias del mercado de bonos para que se eleve el tope de endeudamiento federal del gobierno de EU, tanto los republicanos como los demócratas están tratando de hacer precisamente eso, al mismo tiempo que sacan el máximo provecho partidista. Los republicanos en la Cámara de Representantes ha dejado que la fracción del "Partido del Té" presente su proyecto de ley de enmiendas constitucionales de "recorte, tope y equilibrio" que limitaría el gasto federal al 18% del PNB y forzaría a que cada año hubiera presupuestos equilibrados. No se espera que pase este proyecto de ley, pero se espera que al dejar que se someta a votación, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, se gane cierta cooperación de esta fracción. Algunos demócratas están promoviendo su propia versión de enmienda, pidiendo un 18% de límite en los gastos, con la exigencia de que sea necesario el voto de 2 terceras partes para aprobar futuras alzas de impuestos. Actualmente, el gasto federal es de más o menos el 24% del PNB.

Mientras tanto, se sigue trabajando para forjar un "Plan B" que le permitiría a Obama elevar el tope de endeudamiento a la vez que le permitiría a los republicanos expresar su disgusto a través de votaciones vacías en contra del aumento. El plan también incluiría la creación de una comisión especial bipartidista del Congreso para recortar el presupuesto, que negociaría los recortes drásticos. Se dice que los demócratas ya están ofreciendo $1.5 billones de recortes en los gastos, en tanto que Obama quiere recortes mucho mayores.

Le agregamos un par de puntos obvios: primero, el gasto federal es tan alto en relación al PNB debido a los rescates financieros, así como al desplome de la economía. Además de los rescates, el problema es la falta de una economía, y eso no se está enfrentando. Segundo, al diablo con los mercados de bonos de la oligarquía y sus demandas. Vamos a declararlos en reorganización por bancarrota y avancemos con un sistema de crédito hamiltoniano. Esto resolvería ambos problemas y nos pondría de nuevo en el camino correcto.