Como no hay Glass-Steagall, Obama y el Congreso avanzan con su plan fascista

20 de julio de 2011

20 de julio de 2011 — Utilizando la apertura creada por la lentitud del movimiento a favor de la Glass-Steagall, Obama y los fascistas en el Congreso maniobran para avanzar con su plan.

Por un lado, los republicanos de la Cámara de Representantes comenzaron un fuerte debate por más de cinco horas sobre su programa de "recortar, tope y equilibrio", un proyecto de ley para hacer recortes draconianos al presupuesto junto con una enmienda inconstitucional que obligaría a equilibrar el presupuesto. El resultado fue un voto en líneas partidistas con 234 a favor y 190 en contra. La "sabiduría popular" dice que la discusión fue un ejercicio fútil, ya que Obama ha amenazado con vetar cualquier proyecto de ley parecido y es prácticamente seguro que éste, el Senado no lo aprobará.

Por otro lado, la Banda de los Seis senadores, tres de cada partido, que ha estado trabajando en un programa de austeridad homicida por meses, y que fue obligada a disolverse por la ausencia del senador Coburn, anunciaron que han reconstituido su banda con la adición del senador Lamar Alexander (R-TN). La banda ya redactó un plan de reducción de déficit que recortaría $3.7 billones de dólares en la siguiente década. El plan, obtenido por el periódico Político, empieza con $500 mil millones de dólares en recortes, que de inmediato reajustaría el Seguro Social a una cifra menor por ajuste de inflación (COLA), es decir, lo reduciría, además de imponer otros recortes en el gasto obligatorio que es por lo general el gasto de prestaciones sociales.

Obama, quien ha estado negociando en secreto con los líderes republicanos de la Cámara de Representantes, Boehner y Cantor (entre otros), utilizó la ocasión del reagrupamiento de la Banda de los Seis para convocar a una pequeña conferencia de prensa, en donde felicitó a la Banda por su propuesta, y expresó optimismo de que se llegaría a un acuerdo en el tope de la deuda. Obama reiteró su exigencia de que se hagan recortes "serios" en la atención médica y en las prestaciones sociales, a los que mentirosamente calificó de la causa de "nuestros problemas de deuda de largo plazo".

Quizás su declaración más honesta fue decir que "hasta ahora, por lo menos, los mercados han mostrado confianza en que el liderazgo aquí en Washington no va a echar la economía por la borda".

Son esos "mercados" los que se tienen que destruir con la imposición de la Glass-Steagall, antes de que se imponga este programa fascista.