Ex congresista de Utah, Merrill Cook hizo un llamado a favor de restituir la Glass-Steagall

20 de julio de 2011

El ex congresista de Utah, Merrill Cook hizo un llamado público a favor de la H.R. 1489 para restituir la Glass-Steagall

18 de julio de 2011 (LPAC) — El ex congresista federal, Merrill Cook, republicano por Utah, dio a conocer el 17 de julio una carta abierta en apoyo al proyecto de ley H.R. 1489, para restituir la Glass-Steagall. El congresista Cook, quien fue representante de Utah en Washington de 1997 al 2001, y votó en contra de la derogación de la Glass-Steagall en 1999, está actualmente organizando activamente en su estado una movilización por su restablecimiento. El 21 de junio, dio una presentación sobre esto en la ciudad de Salt Lake, en un evento de cabildo abierto organizado por el movimiento de LaRouche en Utah, en donde también habló el representante de Lyndon LaRouche en la costa Oeste, Harley Schlanger.

A continuación la declaración completa de Cook:

Apoyo a la Ley de Banca Prudente Kaptur/Jones del 2011, H.R. 1489

Por el ex Congresista federal y miembro de la Comisión Bancaria de la Cámara de Representantes, Merrill Cook (R, UT-2, 1997-2001)

Con frecuencia los republicanos desconfían mucho de las regulaciones del gobierno y deberían hacerlo. Yo soy campeón del sistema de libre empresa y como empresario, voté consistentemente en contra de cualquier regulación adicional sobre las empresas, cuando fui parte del Congreso Federal. Pero, republicanos y demás, tienen que tener en mente que los intermediarios financieros son fundamentalmente diferentes de las industrias de manufacturas, comercio u otros tipos de servicios en aspectos importantes cuando se trata de aplicar regulaciones gubernamentales razonables. La diferencia es que la mayoría de las empresas manejan el dinero y los recursos propios o el de sus accionistas, en tanto que los intermediarios financieros manejan el dinero o los recursos de otras personas. Recuerden el adagio, "los bancos nunca prestan su propio dinero, prestan el dinero de todos los demás".

Los bancos, las compañías de seguros y las compañías bancarias de inversiones son intermediarios financieros en donde todos, de una forma u otra, corren riesgos de negligencia que tienen consecuencias mucho más graves que los que enfrentan otros negocios. Los riesgos de negligencia es cuando existe la probabilidad de que los individuos y las instituciones se comporten irresponsablemente si no tienen que enfrentar cabalmente las consecuencias de sus acciones. En la mayoría de los casos las personas y las instituciones que ponen su propio dinero en riesgo son más cuidadosas que las personas e instituciones que ponen en riesgo el dinero de otras personas. El solo hecho de ser intermediario financiero crea riesgos de negligencia, debido a esta realidad, aunque existan personas e instituciones en donde la integridad y la responsabilidad los vuelve más cuidadosos con el dinero de otras personas que con el suyo propio. Cuando creamos una ley con frecuencia consideramos en donde están la mayor parte de las personas y las instituciones en la " curva de la campana" de la honestidad y la integridad.

Una de las mejores formas históricamente comprobadas de bajar el riesgo de negligencia de los intermediarios financieros es mantener separados, al crear "cortafuegos" estrictos, los bancos, las compañías de seguros y los bancos de inversión. Hoy es más importante que cuando se aprobó en 1933 la Ley Bancaria porque, solo hasta después de que se aprobó dicha ley, el dinero de los depositantes en los bancos esencialmente se garantizó todo con el dinero de los contribuyentes estadounidenses a través de la FDIC. Sin el "cortafuegos" estricto o la separación total, las compañías de seguros o más importante aún, las compañías bancarias de seguros o bien de inversiones pueden poner el dinero respaldado por los contribuyentes en un riesgo mayor que lo que lo podría hacer la banca comercial tradicional. El poner ese dinero en los derivados complejos y permuta de cobertura por incumplimiento crediticio no era lo que la población americana esperaba se hiciera con sus depósitos en los bancos comerciales y lo que los contribuyentes asumieron cuando estuvieron de acuerdo en garantizar los depósitos con la creación de la FDIC.

Según la Biblioteca del Congreso, la Ley de Banca Prudente de 2011, patrocinada inicialmente por dos buenos amigos míos en el Congreso, Walter Jones y Marcy Kaptur, la H.R. 1489, enmendaría la Ley Federal de Garantía de Depósitos (FDIA) para prohibirle a una institución que garantiza depósitos que esté afiliada a cualquier corredor o concesionario, asesor de inversiones, compañía de inversiones o cualquier otra persona o entidad comprometida principalmente en la emisión, flotación, seguros de emisión, venta pública o distribución de acciones, bonos, certificados de inversión, notas u otros valores.

Le prohíbe a los funcionarios, directores y empleados de las compañías de seguros que simultáneamente presten servicio en las juntas de instituciones depositarias, excepto en circunstancias específicas.

Requiere que cualquier de estos individuo que funja como funcionario, director, empleado o cualquier otra parte afiliada institucionalmente, de cualquier institución que garantiza depósitos, dé por terminados sus servicios en cuanto sea posible después de que se promulgue dicha Ley. Requiere que una institución que garantiza depósitos se separe ordenadamente y termine con cualquier afiliación prohibida por esta Ley.

Enmienda la Ley Bancaria de 1933 (Ley Glass-Steagall) para que amplíe sus prohibiciones en contra de las transacciones de las actividades bancarias por parte de las firmas de seguros y requiere que la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, el Contralor de la Moneda o cualquier otra agencia bancaria federal apropiada le reporte al Congreso una descripción detallada de las bases para sus decisiones cada vez que tome la determinación o conceda una extensión en relación a una afiliación entre instituciones que tienen depósitos garantizados y los bancas de inversión o firmas de seguros.

La reacción ante el desplome reciente de nuestras principales instituciones financieras y de nuestra economía en Estados Unidos ha sido que el gobierno federal ha lanzado planes de rescates y estímulos sin precedentes. Estos planes de rescates y estímulos ya han creado un riesgo de negligencia nuevo y enorme. Cada día se vuelve más obvio que los planes que se iniciaron desde mediados del 2008 para contrarrestar nuestros problemas económicos actuales no solo van a fracasar sino que van a crear tal nivel nuevo de riesgos de negligencia que durante años los Americanos van a perder, no solo su prosperidad sino lo que es más importante, su libertad. El promulgar la Ley de Banca Prudente de 2011, H.R. 1489, va a ser un paso atrás pero en la dirección correcta de un cambio.