Los "mercados" siguen condenando a muerte a Grecia

1 de agosto de 2011

1 de Agosto de 2011 — Las compañías calificadoras de crédito alegan que los tenedores de los bonos griegos —o sea, los acreedores— están bajo tanta presión de compartir el dolor que el recorte de la deuda no es para nada voluntario, y que los tenedores de bonos de Portugal e Irlanda van a compartir la misma suerte. "Las agencias calificadoras miran a la Unión Europea a los ojos y le dicen, no te creemos", dice Gary Jenkins, que trabajan en Evolution Securities. "Y tienen razón, decir que esto es solo para Grecia es erróneo". Es probable que Grecia se siga hundiendo, dice Jacques Cailloux, economista en jefe para la Eurozona en el Royal Bank of Scotland Group (RBS), cuyos puntos de vista han sido citados con frecuencia en los medios de comunicación en la semana que pasó. Él predice una "crisis rotativa" cada vez que Grecia enfrente la evaluación de su desempeño por parte de sus acreedores europeos y el FMI. Grecia ya ha señalado que su programa de privatización puede no ser tan abundante como se imaginó. Su economía va en camino de reducirse por tercer año consecutivo.

Otros grandes jugadores en los "mercados" también siguen apostando en contra de la capacidad de la Eurozona para controlar la crisis de algún modo: Los economistas del Bank of America Merrill Lynch dicen que se necesitarían unos 700 mil millones de euros adicionales para cubrir una crisis de bonos en Italia y España entre ahora y el 2014. El RBS dice que el fondo necesita 2 billones de euros (si, ¡2 millones de millones!). "Esta tendencia de hacer estimar a la baja iniciativas que de otra manera son buenas, a sido una característica recurrente de la política europea", dijo Francesco Garzarelli, jefe de estrategia de tasas de interés de Goldman Sachs. La solución, dice Michala Marcussen, economista en jefe de Société Genérale de Londres, puede ser una "unión económica más profunda". Los conocedores del mercado también pronostican que Alemania no sea capaz de mantener su rechazo a los eurobonos, ni mantener su resistencia a un incremento drástico en el fondo de rescate del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera a los 2 billones de euros.