La locura por el desplome financiero cunde por el planeta

13 de agosto de 2011

13 de agosto de 2011 — Los banqueros de Wall Street andan visiblemente histéricos debido a la crisis que asola a todo el sistema financiero, según le dijo el asistente de un congresista demócrata de Nueva York a un representante de LaRouche que organizaba en el Capitolio a favor de la Glass-Steagall el viernes pasado. Lo sabemos por experiencia, dijo el asistente del congresista, estamos en contacto con esa gente de manera regular. El hecho de que el crédito del banco francés Societe Generale fue bajado de calificación y que todo el sistema bancario francés está vuelto un lío, los tiene al borde de un colapso nervioso.

En el mismo sentido, un diplomático español retirado informó que recibió una llamada telefónica de sus contactaos en el Ministerio de Finanzas de España. Le dijeron que finalmente llegaron a la conclusión de que la crisis es global, que está fuera de control y que enfrentamos un desplome mayor al de 1929. Y en cuanto a qué hacer al respecto, le confesaron que no tienen la menor idea en absoluto.

El pánico ya se extendió al mercado interbancario, donde los bancos tienen cada vez mayores dificultades para conseguir que los bancos se presten entre si algo de efectivo de un día para otro, pues ninguno quiere soltar nada del efectivo que les queda. Este viernes, "los bancos europeos, principalmente de Francia, hicieron cola ante el Banco Central Europeo para obtener préstamos de emergencia y les soltaron 4 mil millones de euros en préstamos de un día para otro, la mayor cantidad registrada desde mayo", según informó la agencia de noticias Reuters.

En respuesta la situación, la City de Londres insiste en que los gobiernos impriman más dinero para darle a los bancos insolventes y que se imponga una austeridad brutal sobre la población para pagar esos auxilios a los bancos.

En memoranda de los principales bancos de Londres para sus clientes, bancos como Goldman Sachs y Standard Chartered, les han informado que esperan que el presidente de la Reserva Federal (Fed) de EU, Ben Bernanke, va a anunciar oficialmente un nuevo programa de impresión de dinero (un programa "QE-3", como se le llama en inglés por el eufemismos de "alivio cuantitativo") en su próximo discurso del 26 de agosto en Jackson Hole, Wyoming. Mientras tanto, la Fed está inyectando cantidades desconocidas de dinero para salvar a los bancos europeos a través de los mecanismos de permuta. Y del lado estadounidense, el Bank of America recién salió de un apuro "vendiendo" $500 millones de hipotecas tóxicas a la corporación hipotecaria conocida como Fannie Mae, es decir, al propio gobierno, en una operación de rescate muy mal encubierta, como se empieza a reconocer ya.

"La cuestión apremiante puede ser muy pronto si hay suficiente dinero en el planeta para salvar al sistema como lo conocemos", escribió Jonathan Weil de la agencia de noticias financieras Bloomberg. "Y si es así, que tanto tiempo pasará antes de que llegue una crisis que empantane la capacidad de los gobiernos para contenerla".

Pues nosotros le diríamos: No voltees a ver, Jonathan, porque eso ya ocurrió.