Obama se desmorona; el sistema financiero mundial listo para estallar

13 de agosto de 2011

13 de agosto de 2011 — Para hoy, la situación estratégica global se puede resumir de la manera siguiente: El sistema financiero mundial en su conjunto ha alcanzado un punto crítico, hace como una semana. En cualquier momento, todo el sistema puede estallar. Puede ocurrir hoy, el lunes, o en cualquier momento de los próximos días y semanas por venir. Una intervención hiperinflacionaria gigante de los bancos centrales del mundo podría quizás empujar la fecha un breve período de tiempo, pero no hay nada dentro del sistema actual que pueda impedir lo inevitable por mucho más tiempo. Ya se cruzó la línea. Los bancos más grandes en ambos lados del Atlántico están irremediablemente en bancarrota, como el Banco Santander del Grupo Inter-Alpha, Societe Generale de Francia, y el Bank of America.

El hecho de que algunos gobiernos europeos, como el de Francia, Bélgica y España, han impuesto una prohibición al corretaje de acciones "a la baja" ("en corto") es cuando menos un pequeño indicio de que perciben el desenlace fatal, pero no están realmente preparados para tomar la única medida viable: una reorganización plena por bancarrota de todo el sistema. Por apropiada que sea la medida en contra de los especuladores en un sentido limitado, esas medidas en sí mismas están condenadas al fracaso, porque el Presidente Obama no está dispuesto a desafiar a Geithner y a Wall Street ni a la City de Londres, para imponer una prohibición a las transacciones a la baja en Estados Unidos.

Luego del almuerzo diplomático que sostuvo Lyndon LaRouche el miércoles pasado con un grupo de representantes del cuerpo diplomático en Washington, funcionarios de alto nivel de un ministerio de finanzas europeo respondieron con el reconocimiento de que todo el sistema global se encuentra en proceso de desintegración, mucho más allá de los problemas de la región transatlántica, y que el desplome se viene a una velocidad mayor que la de la Gran Depresión de los 1930.

Al mismo tiempo en que el sistema financiero global se halla en su desintegración terminal, le ocurre lo mismo al Presidente Obama, quien se encuentra en estado de choque debido al barullo en Wall Street y la revuelta de masas en su contra. En respuesta, Obama ha salido a atacar a lo loco al que se supone el principal contendiente republicano para la presidencia, Mitt Romney, según fuentes del comité nacional demócrata. Fuentes de la campaña presidencial de Obama señalan que se preparan a lanzar una campaña viciosa en contra de Romney, más que nada por pura desesperación, y bajo el supuesto de que Romney se va a colapsar psicológicamente bajo la presión ante el ataque concertado. En realidad, no hay nada en el perfil de Romney que sugiera que eso sea cierto. Lo que si es cierto es que Obama stá en un estado de desesperación, de histeria como Nerón. Cualquiera que subestime la profundidad del estado de desintegración psicológica de Obama, simplemente es porque bloquea lo que Lyndon LaRouche identificó desde abril de 2009: Obama padece de un narcisimo severo en la tradición del emperador Nerón y de Hitler en el bunker. Esto puede ser un flanco estratégico decisivo, si se entiende bien.

La realidad es que si las elecciones presidenciales de 2012 se realizaran esta semana, Obama perdería frente a Romney con un 20 por ciento. Y eso no quiere decir que Romney sea particularmente nada bueno. De hecho, encuestas privadas recientes muestran que Hillary Clinton derrotaría a cualquier candidato republicano abrumadoramente si ella fuese la candidata demócrata en vez de Obama. Los líderes demócratas son concientes de eso, y eso solo le suma a los temores de Obama, que los dejó ver en público el jueves durante su aparición en la ciudad de Holland, Michigan, donde en un discurso trató de culpar a todo mundo menos a él mismo por el derrumbe económico. La realidad es que Obama tiene una personalidad muy débil, como le pasa a todos los narcisistas severos.

Los estrategas del Partido Demócrata andan conmocionados por la desesperación de Obama, cuando la campaña por la reelección todavía ni comienza. Pero el liderato del Partido Demócrata, colectivamente, son un montón de eunucos. Nancy Pelosi desprecia a Obama, pero no va a hacer nada al respecto. Por el momento, cualquier maniobra del Partido Republicano para enjuiciar a Obama por motivos totalmente legítimos —como la guerra ilegal contra Libia y el golpe con el Súper comité contra la Constitución— caería en líneas puramente partidistas.

Sin embargo, esa situación podría cambiar muy rápidamente, debido al estado mental desesperado de Obama. Está desesperado y rodeado de un montón de idiotas, en particular en su aparato de campaña. Recuerden a Nixon. Estaba listo para ganarle abrumadoramente a George McGovern, pero se le pasó la mano y le salió el tiro por el Watergate. El hecho es que Obama está demente, y la cuestión en realidad es la 25ava Enmienda. Obama debe salir del cargo debido a que está mentalmente incapacitado para ser Presidente. Esa es la verdad, y tenemos que machacar este hecho, en especial porque cada vez que Obama abre la boca, demuestra que ese es el caso.

Glass-Steagall sigue siendo el primer paso hacia la solución real a este embrollo, y la alternativa a lo que de otro modo sería el hundimiento de la civilización en una era de tinieblas. Hay una gran base de apoyo a esa alternativa. Sacar a Obama y aprobar la Glass-Steagall, es lo que puede alterar la situación mundial a fondo. Está a nuestro alcance lograr esto. Como lo destacó Lyndon LaRouche, la noticia estratégica de importancia somos nosotros, internacionalmente.