Necesitamos un cambio radical en el modo de pensar, si ha de sobrevivir el planeta

20 de agosto de 2011

19 de agosto de 2011 — Hay una conmoción política generalizada en ambos lados del Atlántico, en tanto que algunas grupos de poder que se muestran horrorizados por la devastación que han causado los rescates hiperinflacionarios ordenados por Londres, muestran de algún modo su oposición a esa política y andan vociferando gesticulando en busca de una alternativa. Algunos incluso están pidiendo abiertamente algún tipo de "Plan B" frente al desastre que se desenvuelve, pero por lo general se descarrilan ante alternativas sin sentido que no sirven para nada.

Muy pocos están dispuestos a plantear la verdad que es obvia: Que Lyndon LaRouche ya ha presentado el único "Plan B" que funciona, y que significa retornar a la ley Glass-Steagall de Franklin Delano Roosevelt y emprender las políticas subsecuentes de desarrollo científico, y que significan un rechazo radical a la filosofía antihumana británica liberal del placer y el dolor. Y la verdad es que, o se implementan las propuestas de LaRouche o el planeta entero se hunde en una nueva era de tinieblas.

Lyndon LaRouche planteó el asunto de manera tajante en su intervención del Informe Semanal de LPAC del 18 de agosto:

"Bueno, hoy voy a decir algunas cosas que son muy duras, como tienen que ser. Lo que tenemos, es que estamos en un proceso de desintegración general de todo el sistema financiero-económico mundial, y es una desintegración del sistema físico. Durante la última semana y más, hasta ah ora, hemos estado realmente en el proceso de desintegración. Lo que sucedió es que ha habido algunos retrocesos con respecto a lo que eran las tendencias originales más ambiciosas, pero el problema persiste. Se hace cada vez peor, y a un ritmo acelerado. Ahora, lo que tenemos enfrenta, bajo las condiciones actuales y los métodos de pensar actuales sobre la economía, es que el planeta todo se dirige ahora, sin ninguna resistencia visible, hacia una crisis de desintegración general de todo el sistema mundial, comenzando con el sistema transatlántico y arrastrando a todo el sistema asiático".

"Ahora mismo, estamos en una situación que, si no hacemos un cambio muy radical, lo que para la mayoría de la gente es un cambio muy radical, apartado de todo lo que creen, no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir".

Como lo planteó el senador estatal de Kentucky, Perry Clark, es hora de ser "incendiario y directo" para organizar por las propuestas de LaRouche.