La presidenta de Argentina ataca la "terquedad y necedad" criminal del FMI

1 de octubre de 2011

30 de septiembre de 2011 – En un discurso que dio el pasado 26 de septiembre en la provincia de Mendoza, la presidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner atacó cáusticamente la locura de las políticas de austeridad del FMI, que ahora se le quieren imponer a Europa, así como tambien la arrogancia de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde quien anunció la semana pasada que el Fondo no iba a usar las estadísticas del INDEC, la agencia oficial de estadísticas de la Argentina, para valuar el PNB y la tasa de inflación del país porque la información era demasiado " poco confiables" y que en vez de esto iban a recurrir a información de "consultores privados".

El FMI no solo causó la crisis y el incumplimiento de Argentina en el 2001, señaló Fernández, sino que "aún hoy en medio del fracaso más estrepitoso del que se tenga memoria, en las últimas décadas, aún hoy, los responsables directos de ese fracaso aquí en la Argentina, en el año 2001, y hoy en Europa y en Estados Unidos, pretenden seguir dándole al mundo la misma medicina, que nos dieran a nosotros, durante una década para arruinarnos (aplausos). La verdad, no se entiende tanta terquedad, tanta necedad. Cómo es posible que se pretenda que a través de planes de ajuste en la economía se va a reactivar y va a venir un crecimiento. Es casi un contrasentido, mil y unas veces lo explicamos en cada uno de los foros internacionales".

¿Así que el FMI es el que va determinar que es lo que es "confiable" en Argentina? Que se sepa, dijo Fernández, que nuestras "políticas económicas se deciden en la Casa Rosada y en el parlamento de la nación, aquí con las instituciones de la Argentina", no en consultorías privadas o dictadas por agencias financieras extranjeras. En los 1980 y los 1990, recuerda la presidente, el congreso de Argentina se doblegó para cumplir con los dictados extranjeros, "y el mundo igual se vino abajo, Argentina igual se nos vino abajo. Por eso aprendimos que con errores o con acierdos somos los argentinos los que decidimos nuestro presente y por sobre todas las cosas nuestro futuro y el de nuestro hijos.

Fernández estaba en Mendoza para inaugurar la expansión de la red eléctrica y al hacerlo, recordó que su finado esposo el presidente Néstor Kirchner amaba la construcción de infraestructura "porque el sostenía que esto era progreso". Cuando se lleva energía y electricidad a las regiones que no las tenían, "se lleva igualdad, soberanía y federalismo a lugares que habían sido ignorados históricamente" enfatizó la presidenta. Recordó el primer discurso de Néstor ante la Asamblea General de la ONU en que dijo "que nos dejaran crecer, que nos dejaran lograr general crecimiento en la Argentina porque no se conocía que ningún muerto pagara sus deuda". Eso, dijo Fernández, "fue una metáfora emblemática, una metáfora visionaria de lo que está pasando hoy en el mundo".

La presidenta de Argentina subrayó que todo lo que han hecho ella y su esposo ha estado orientado a "liberar" al pueblo argentino, pero más particularmente a su juventud, dejándoles "un mejos país... liberándolos de la miseria, de los errores, de la frustración y de la pobreza... Estamos reconstruyendo aquella Argentina que nos habían arrebatado y que hemos recuperado, no para nosotros, sino para nuestros jóvenes, para nuestros hijos y nietos, para que ellos no tengan que pasar por lo que nosotros hemos tenido que pasar".