La nueva generación de líderes debe comprometer a la nación a una alianza transpacífica

6 de octubre de 2011

5 de octubre de 2011 – La siguiente declaración la emitió la planilla de seis candidatos demócratas larouchistas en respuesta al mensaje presidencial que dio Lyndon LaRouche el viernes 30 de septiembre.

Se le presentan a la humanidad ahora dos sistemas económicos de la especie humana estrictamente contrastantes. A través del Atlántico, un sistema que representa una visión imperial del hombre, donde un puñado de oligarcas financieros procura reducir la población mundial a menos de mil millones de personas. Este sistema está comprometido a rescatar una pila de dinero en bancarrota y rechaza el progreso científico que la humanidad necesita para resolver sus problemas mayores. A través del Pacífico, surge una alianza de naciones que promueve el potencial creativo de la especie humana, para aumentar el nivel de vida productivo mediante el trabajo avanzado por la ciencia, ejemplificado por el programa espacial tripulado. El sistema transpacífico vislumbra un compromiso con el progreso futuro, mientras que el otro no. La cuestión es, ¿cuál vamos a escoger?

La supervivencia de la humanidad exige ahora desechar de inmediato al sistema transatlántico en bancarrota. Eso significa forzar de inmediato la salida del demente Presidente Obama de la Casa Blanca ya, y reinstituir la ley bancaria Glass Steagall de 1933. Esto cerrará el chorro de dinero gratis al rescate monetarista del sistema, y orientará a Estados Unidos hacia una nueva alianza transpacífica.

Esta es la única guerra que vale la pena pelear. Si va a ser exitosa la huelga de masas que ha hecho erupción entre los de 20 a 45 años de edad 45, tenemos que elevar la lucha a este nivel. No existe ninguna solución local. No es suficiente simplemente estar contra Wall Street y el sistema transatlántico que representa. Debemos presentar un sistema positivo y productivo para la humanidad, que solo existe en la orientación hacia la alianza transpacífica. Esto quiere decir una alianza cooperativa entre tres naciones descollantes, Estados Unidos, Rusia y China. Estas naciones forman el núcleo de un frente unido al que se pueden unir otras naciones para sostener una posición firme contra un enemigo común, el imperio financiero británico.

¿Quieren cerrar a Wall Street para siempre? Entonces convirtamos el flujo de dinero que va hacia los bancos de inversión en forma de rescates, en billones de dólares en crédito invertido en grandes proyectos de desarrollo como el de la Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica.

¿Quieren poner fina al dominio de siglos de imperialismo británico? Luchemos por una gran alianza de Estados nacionales soberanos en contra de un enemigo común, para asegurar una poderosa colaboración de naciones como la que está surgiendo entre Rusia y China, con Estados Unidos sin Obama, basada en un compromiso con el desarrollo físico del Ártico y de la cuenca del Pacífico utilizando los niveles de tecnología más elevados y una restaurada misión espacial tripulada.

¡No son las masas las que hacen la historia! Es la historia la que hace a las masas, no las masas a la historia. La diferencia de la humanidad con las bestias, es que no somos animales, y por lo tanto, el poder creativo de las ideas y no una masa de cantidades de gente, es lo que determina el curso de la historia.

La planilla nacional de seis candidatos demócratas larouchistas dirigen esta lucha. Debemos de comprometer a nuestra nación con las ideas que determinan el curso de la historia y crear un futuro digno para toda la humanidad.