El asesinato de Al-Awlaki plantea la interrogante: ¿Está loco Obama?

12 de octubre de 2011

11 de octubre de 2011 – En tanto que salen a la luz más detalles sobre el asesinato anticonstitucional premeditado del ciudadano estadounidense Anwar al-Awlaki, junto con otro ciudadano estadounidense, ocurrido en Yemen el pasado 30 de septiembre, mediante un avión robot, el enjuiciamiento político urgente del Presidente Obama paso al primer plano. Pero la otra cuestión que salta a la vista ahora, es lo que planteó Lyndon LaRouche ese mismo día: ¿Está realmente demente el Presidente Obama y por lo tanto sujeto a su remoción en virtud de la Sección 4 de la 25ava Enmienda? ¿Qué tanto puede sobrevivir Estados Unidos como república constitucional si un Presidente mentalmente desequilibrado anda por ahí suelto proclamando que tiene la autoridad de ordenar a las fuerzas armadas y a la CIA que cacen y asesinen a ciudadanos estadounidenses, sin ningún proceso judicial de por medio, y sin rendirle cuentas a nadie?

El asesinato de al-Awlaki y un segundo ciudadano estadounidense, Samir Khan, fueron violaciones flagrantes a la quinta y primera enmienda de la Constitución de EU, lo cual coloca al Presidente Obama, que fue quien autorizó estos asesinatos, en violación de la Constitución y sujeto a juicio político de inmediato. Lyndon LaRouche declaró que los asesinatos son como "operaciones al estilo Hitler", y exigió una revisión seria de las capacidades mentales del Presidente Obama para llevar a cabo sus tareas ejecutivas. "Hay un patrón de evidencias que sugiere que el Presidente Obama no está capacitado mentalmente para fungir como Presidente. Con el asesinato de al menos dos ciudadanos estadounidenses el viernes 30 de septiembre en Yemen, este asunto toma un cariz de urgencia máxima. No se pude ignorar y dejarlo para otro momento sin poner a todos los estadounidenses en riesgo".

Desde diversas fuentes públicas, se vuelve más claro que desde principios de enero de 2010, el Presidente Obama reunió una lista de gente para ser asesinados, incluyendo ciudadanos estadounidenses. Un mes después, el entonces director de Inteligencia estadounidense el Almirante Dennis Blair le dijo al Comité Selecto de Inteligencia del Congreso que en el supuesto caso de que la acción directa contra terroristas involucrase ciudadanos estadounidenses, la comunidad de inteligencia se aseguraría de obtener un permiso primero. En abril de 2010, el presidente Obama aprobó una orden de "asesinato a la vista", para matar a al-Awlaki. Al esfuerzo para atrapar y matar a al-Awlaki se le había dado incluso un código específico: "Objetivo Troya". El primer intento fallido de matar a al-Awlaki fue en mayo de 2010, cuando un ataque sorpresa con un misil en su contra falló.

Para fines de 2010, el asunto de los planes del gobierno de Obama para asesinar al clérigo nacido en Nuevo México, EUA, se volvió tan público que el padre de al-Awlaki presentó una demanda en Texas buscando una orden judicial en contra del asesinato de su hijo. En diciembre de 2010 el juez federal John Bates publicó un fallo de 83 páginas, dejando sin efecto al caso por cuestiones técnicas, argumentando que este era un asunto para ser tratado por las ramas ejecutiva y legislativa. La ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) y el Centro para los Derechos Constitucionales, organizaciones que representaron al padre de al-Awlaki, introdujeron luego una demanda bajo la ley de Libertad de Información, para obtener los documentos secretos preparados por el gobierno de Obama que autorizaban el asesinato. Los abogados del gobierno de Obama, defendiendo la orden de muerte, invocaron "secretos de Estado", al negarse a publicar las razones de la orden de asesinato.

Aunque el asesinato de al-Awlaki y Khan se ejecutó con un avión robot de la CIA, operando desde una nueva base secreta en algún lugar de la península arábiga, informes de noticias indicaban que los aviones de la fuerza aérea estadounidense también se involucraron en la operación y estaban preparados para lanzar ataques con mísiles si fallaba el ataque del avión robot. El gobierno de Obama está borrando intencionalmente la línea de separación entre las operaciones militares y de inteligencia.

LaRouche: El asesinato de al-Awlaki es el crimen más enjuiciable de Obama

El memorando secreto del departamento de Justicia que "autoriza" el asesinato de Anwar al-Awlaki en Yemen, nos debe hacer recordar inmediatamente a uno de los infames memorandos de tortura escritos por los funcionarios del gobierno de George W. Bush poco después de los ataques del 11 de septiembre, para "autorizar" la tortura de individuos detenidos por las fuerzas armada de EU. De acuerdo al diario Washington Post, el documento se redactó "siguiendo una revisión de los asuntos legales que surgen al atacar a un ciudadano estadounidense e involucró a abogados de alto nivel del gobierno", y no hubo ningún disidente. "Lo que constituye un debido proceso judicial en este caso es el debido proceso judicial en la guerra", dijo uno de los funcionarios anónimos al Post, a pesar de que ¡EU no está en guerra con Yemen! En otras palabras, se presumía que al-Awlaki era un "terrorista" y por eso el Presidente tenía derecho a ordenar su asesinato, sin importar cualquier asunto legal. El memo debió recordar lo que dictaminó Richard Nixon "si lo hace el presidente, entonces es legal".

Con todas las ilegalidades que cometió Cheney en el gobierno anterior, esta acción del gobierno de Obama lo supera con creces. Cheney sostenía que tenía el derecho a torturar a nombre de la seguridad nacional, y ahora Obama sostiene que tiene el derecho a asesinar en nombre de la seguridad nacional. La muerte de Samir Khan, otro ciudadano estadounidense del que se decía era el editor de la publicación Inspire de Al-Qaeda, muestra el caso. Él fue asesinado simplemente porque estaba acompañando a al-Awlaki en ese momento. Ninguno de los dos había sido acusado por crímenes en ningún momento, mucho menos sujeto al debido proceso, uno de los procedimientos por los cuales se determina la verdad de los cargos en contra de los sospechosos. Lyndon LaRouche dijo que estos asesinatos son los crímenes más enjuiciables de Obama. Se sabe que varios funcionarios del gobierno están muy disgustados con la cuestión.