Los británicos exigen: El BCE tiene que imprimir dinero 'como si no hubiera un mañana'

11 de noviembre de 2011

11 de noviembre de 2011 — ¡Vaya semana en Europa! Las reuniones de la cumbre de la Unión Europea (EU) parecen un cruce entre un episodio de pelea de cantina en una película de charros y una escena surrealista tomada de una obra de Eugene Ionesco. Dos gobiernos que alguna vez fueron soberanos, Grecia e Italia, ahora fueron sometidos a una intervención completa por los fascistas británicos. Y sin embargo, los británicos no se han acercado ni un cinco a completar los "esquillones" de dólares que necesitan para rescatar a sus bancos quebrados.

El mamotreto para los rescates del FEEF (Fondo Europeo de Estabilización Financiera) está en aire; la trácala del fondo de rescate del FMI ya voló. Así que ahora, el último intento histriónico de Londres que difunden todos los medios de prensa financieros es que el Banco Central Europeo (BCE) tiene que ignorar su carta constitutiva y toda legalidad —para no mencionar una simple sanidad económica— y simplemente imprimir un par de billones de euros inmediatamente, para rescatar a Italia y a quienquiera que le siga después.

El lenguaje más colorido vino, como siempre, de Ambrose Evans-Pritchard del Daily Telegraph quien titula su comentario en el blog del 9 de noviembre, "América y China tienen que aplastar a Alemania hasta someterla", en donde exige "la movilización de todo el poder de fuego del BCE" a pesar de la oposición de Alemania. Cita a Hans Redeker de Morgan Stanley: "Al final del día, todos sabemos cual va a ser la solución final. Van a tener que monetizar".

Otros cables financieros citan al director de macro investigaciones del ABN Amor, "lo único que podría cambiar totalmente el panorama sería que el BCE hiciera suya la idea de convertirse en el prestamista de último recurso de los gobiernos"; el editor de Economía del diario británico Guardian, Philip Aldrick, escribe: "Parece que nos acercamos rápidamente al punto en donde los alemanes van a tener que escoger entre ordenarle al BCE que ignore su mandato y compre bonos italianos con entusiasmo, imprimiendo euros, o haga planes para acabar con la moneda única"; y Larry Elliott también del Guardian amplifica que "hay pánico en los mercados mundiales... Los analistas dicen que a la larga el BCE va a tener que ponerse en acción, y actuar como prestamista de último recurso".

Pero si todo esto fallara —lo que ocurrirá— Londres siempre tiene su "gran bazuka": la hiperinflación, cortesía del mentado QE3 (imprimir liquidez) de la Reserva Federal. Como lo planteara el estratega de Nomura, George Goncalves: "La Fed va a ser el adulto en el salón. Si esta cosa empeora, entonces la Fed va a entrar y hacer otro relajamiento monetario (o sea, imprimir dinero) entre reuniones".