Más demócratas reconocen que Obama está chiflado

22 de noviembre de 2011

22 de noviembre de 2011 — Varias personalidades de peso vinculadas al Partido Demócrata unieron sus voces durante las últimas 24 horas para señalar públicamente la demencia del Presidente Obama y la necesidad de sacarlo del puesto. El domingo 20 de noviembre, uno de los primeros y más insoportables seguidores de Obama, Chris Matthews, hizo un rompimiento público con el Presidente durante una entrevista con Alex Witt en la cadena MSNBC. La entrevista con Matthews se ha reproducido como virus por Internet. Matthews se puso en un estado frenético para describir a Obama, y lo denunció por no dar ni la menor idea de lo que hace o por qué se le habría de dar un segundo período como Presidente. "¿Qué va ha hacer en su segundo período? ¿Más de esto? ¿Eso es todo lo que conseguimos?" La verdad es que Matthews se desató por completo en contra del Presidente y de sus asesores, a los cuales se refirió como "muchachitos con hélices en la cabeza. Todos son virtuales". Matthews arremetió contra Obama por haber roto todo contado con sus partidarios demócratas en el Congreso, en las gobernaciones de los estados, etc. "He escuchado relatos que no los creerían", se quejó.

Pero el rompimiento con Obama más devastador, aunque puesto de manera más suavizada, se anunció nada menos que en las páginas del diario Wall Street Journal del lunes 21, en un artículo de media plana firmado por los encuestadores demócratas Patrick Caddell y Douglas Schoen, con un titular nada subliminal: "Hillary's Moment" (El momento de Hillary). Empiezan diciendo: "Cuando Harry Truman y Lyndon Johnson aceptaron la realidad de que no podrían gobernar la nación de modo eficaz si procurasen la reelección a la Casa Blanca, ambos hombres asumieron la postura moral y decidieron en contra de competir por un nuevo período como Presidente. El Presidente Barack Obama enfrenta una realidad similar, y debe llegar a la misma conclusión. Debe abandonar su candidatura para la reelección a favor de una alternativa clara, capaz no solo de salvar al Partido Demócrata, sino más importante aún, de gobernar de manera eficiente y de modo que preserve los logros más importantes del Presidente. Se debe hacer a un lado a favor del único candidato que llegaría a ser, por aclamación, el postulado del Partido Demócrata: la Secretaria de Estado Hillary Clinton".

Los autores describen a la señora Clinton como "un sucesor potencial obvio... que es la única líder capaz de unir al país en torno a una política económica y exterior bipartidista".

Los autores muestran que Obama es un perdedor en todas las últimas encuestas, y que su única posibilidad de ganar una reelección sería mediante un asalto partidista brutal contra el postulado republicano, lo cual haría imposible gobernar después de eso. En contraste, Hillary derrotaría a todos los actuaesl candidatos republicanos con una mayoría abrumadora.

Caddell y Schoen concluyen el artículo diciendo: "Si el Presidente Obama no está dispuesto a asumir una postura moral y hacerse a un lado, entonces los dos líderes demócratas del Congreso, el senador Harry Reid y la representante Nancy Pelosi, deben exhortar al Presidente a que no busque la reelección, por el bien del partido y más que nada por el bien del país. Y ellos deben presentar la única alternativa clara: Hillary Clinton".

Deben haber pasado una muy mala noche en el Ala Este de la Casa Blanca.