El veto de Rusia y China a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra Siria

8 de febrero de 2012

8 de febrero de 2012 — El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, explicó los motivos por los cuales vetaron la resolución en contra de Siria el pasado fin de semana. Lavrov aprovecho su intervención en la conferencia "Wehrkunde", el foro internacional anual sobre materia de seguridad que se lleva a cabo anualmente en Munich, Alemania, para poner los puntos sobre las íes. China y Rusia vetaron la última resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), porque luego de días de negociaciones los proponentes de la resolución dejaron elementos en ella que representaban una patente violación a la soberanía de Siria. Finalmente la resolución propuesta por Marruecos y otros Estados europeos, fue derrotada 13 a 2, en virtud del veto de Rusia y China.

Durante su intervención en la conferencia de Wehrkunde, Lavrov explicó que había dos aspectos inaceptables en el texto final de la resolución. La resolución no hacía referencia a la responsabilidad de los grupos insurgentes antigobiernistas sirios por la violencia que continúa desatada en el país, y no obstante exigía a las fuerzas armadas sirias que se concentraran en sus cuarteles. Luego, la resolución planteaba que el Consejo de Seguridad "respalda plenamente" el plan de la Liga Árabe sobre Siria, el cual exige que el Presidente Assad renuncie y entregue el poder al vicepresidente, Farouk al-Sharaa. Lavrov señaló que la resolución equivalía a "tomar partido en una guerra civil". Lavrov cuestionó muy puntualmente: "¿Qué pasará en 15 días si Assad se rehusa a dimitir? Regresaremos a la ONU a debatir en torno a otra resolución".

El esfuerzo de promotores de la resolución estaba orientado a forzar a Rusia y China a capitular ante la presión dentro del Consejo de Seguridad de la ONU para que aceptasen la medida de "cambio de régimen" en Siria, lo cual significaría un paso definitivo hacia la confrontación global que busca la monarquía británica, la cual tiene como objetivo a Rusia y China. Típico de la actitud que tiene Estados Unidos, de ir a la zaga de los británicos, la representante de EU en la ONU, Susan Rice, lanzó una andanada vitriólica en contra de Rusia y China luego de la votación, calificando de "vergonzoso" el doble veto y acusando a Rusia y China de "vender al pueblo sirio" y de respaldar a un "tirano cobarde", a la vez de hacerlos responsables de la continuación de la violencia (algo que resulta insólito a la vista de que son los británicos y EU los que han venido respaldando a la oposición terrorista en Siria).

El vocero de la oposición siria, el mentado Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, dijo que habían ocurrido 217 muertes ese mismo día en Homs, lo cual denunció como una masacre a manos del ejército sirio. Pero según el diario New York Times, no hubo ninguna corroboración independiente de esa denuncia de que se bombardeó la población, pero si se reconoció que el enfrentamiento lo iniciaron los grupos armados de la oposición, dizque integrada por "desertores", al atacar una alcabala del ejército sirio donde capturaron a varios soldados sirios. Luego más tarde el Observatorio revisó sus cifras y las bajó a 55, pero después de que el Presidente Obama se hizo eco de sus "denuncias", y habló de la "masacre" en Homs como prueba de "Assad no tiene derecho a dirigir a Siria y ha perdido toda legitimidad con su pueblo y con la comunidad internacional".

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