Putin presenta su política militar para garantizar la soberanía de Rusia

22 de febrero de 2012

Por Rachel Douglas

22 de febrero de 2012 – El primer ministro ruso, y candidato presidencial, Vladimir Putin, hizo dos intervenciones importantes este lunes 20 con relación a la política de seguridad de Rusia bajo las actuales condiciones de la situación estratégica global que en cualquier momento podría dirigirse a un enfrentamiento global e incluso una guerra nuclear. La primera intervención fue el artículo que publicó el periódico del gobierno, Rossiyskaya Gazeta, que sería el quinto de una serie de documentos programáticos de la plataforma de campaña electoral que ha presentado Putin; este se titula "Fortaleza: La garantía de la seguridad nacional para Rusia". Ese mismo día, Putin encabezó una reunión oficial en la planta de los aviones Sukhoy, en Komsomolsk-on-Amur, en el Lejano Oriente de Rusia, que como acostumbra fue parcialmente pública, sobre el avance de la industria de la defensa y su relación con la economía en su conjunto. Putin estuvo acompañado del viceprimer ministro, Dmitri Rogozin, quien está a cargo de ese sector.

En su artículo Putin plantea de entrada que Rusia ve su soberanía amenazada en este momento, y vincula este peligro a la turbulencia económica mundial: "El mundo está cambiando y las transformaciones que están en marcha pueden acarrear riesgos diversos, riesgos a menudo impredecibles. En un mundo de convulsiones económicas y de otro tipo, hay siempre la tentación de resolver los problemas de uno a expensas de otros, mediante la presión y la fuerza. No es accidental que algunas personas dicen ya estos días que muy pronto, supuestamente, será algo 'objetivo' que la soberanía nacional no se deba extender a los recursos de importancia global. Con respecto a Rusia, eso no será posible, ni siquiera de modo hipotético. En otras palabras, no debemos dejarnos ser débiles para no tentar a nadie".

Luego de plantear esto, Putin identifica la capacidad misilística estratégica nuclear de Rusia como el fundamento de su seguridad nacional. Reconoce que gran parte del resto de la capacidad militar de Rusia fue desmantelada durante la década de 1990, y subraya que solo debido al hecho de que Rusia siguió siendo una superpotencia nuclear pudo atravesar ese período: "Es debido a este motivo que bajo ninguna circunstancia vamos a abandonar nuestra capacidad de disuasión estratégica, y de hecho, vamos a fortalecerla. Fue esa fortaleza lo que nos permitió mantener nuestra soberanía nacional durante los años extremadamente difíciles de la década de 1990, cuando, seamos francos, no teníamos nada más con que argumentar. Obviamente no podremos fortalecer nuestra posición internacional y desarrollar nuestra economía o nuestras instituciones democráticas, si no somos capaces de proteger a Rusia; si dejamos de calcular los riesgos de posibles conflictos, asegurar nuestra independencia tecnológica militar y preparar una capacidad de respuesta militar adecuada como respuesta de último recurso a algún tipo de desafío".

Con este lenguaje sobre los "riesgos impredecibles" y una "respuesta de ‘ultimo recurso", Putin pone de relieve la amenaza actual de un enfrentamiento termonuclear global a escala total, aún y cuando escriba en su artículo que "la probabilidad de una guerra global entre las potencias nucleares no es alta, porque eso significaría el fin de la civilización".

Luego pasa a revisar el plan adoptado de 23 billones de rublos (unos $767 mil millones de dólares) para "programas de desarrollo de nuestras fuerzas armadas y para la modernización de la industria de la defensa de Rusia" de aquí al año 2020, diseñado para abordar no solo las amenazas actuales sino para ver más allá del horizonte de 30 a 50 años en el futuro. Dado que Putin vincula la defensa con la economía en su planteamiento, como por ejemplo la referencia al desafío enorme de vincular los avances tecnológicos del sector de la defensa al sector civil de la economía, es sumamente significativo que invoque este horizonte de futuro.

El artículo de Putin en Rossiyskaya Gazeta está disponible en ingles en la página electrónica del Primer Ministro. Ahí podrán los lectores muchas formulaciones actualizadas sacadas de los primeros documentos programáticos que adoptó Putin cuando llegó al gobierno en 1999, como la Doctrina Militar de la Federación Rusa, que fue el primer intento por restaurar una perspectiva soberana del desarrollo militare, en el momento en que Rusia estaba bajo el ataque de la Segunda Guerra Chechena (como lo destacó Lyndon LaRouche en su video "Tormenta sobre Asia" del verano de 1999). (También en la revista EIR del 29 de octubre de 1999, "Russian 'Doctrine': The Posture of a Big Military Power, Under Attack").

En este artículo, igual que en el documento de 1999, aunque ahora con un enfoque más agudio, Putin presenta directrices provenientes directamente de los estrategas del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Soviéticas, como el mariscal V. D. Sokolovsky, autor del famoso libro Estrategia Militar de principios de la década de 1960, y el mariscal Nikolai V. Ogarkov, cuyo plan de guerra estuvo en efecto durante el período de la confrontación global de la década de 1980 (en el período de Gorbachov, después de que Yuri Andropov rechazó la Iniciativa de Defensa Estratégica, antes de la desintegración del bloque soviético). Cubre las áreas de la estructura de brigadas de las fuerzas armadas rusas, en oposición a las divisiones grandes, que para finales de los 1990 existían solo en el papel, basadas en el concepto más flexible de las brigadas aerotransportadas y las fuerzas especiales, desarrollado bajo Ogarkov; y el concepto de que las "armas basadas en nuevos principios físicos" será cada vez más decisivo, un lenguaje casi idéntico al de los escritos de Ogarkov de mediados de los 1980. (Sin embargo, estas ideas, que vienen desde Sokolovsky, no se deben confundir con el enfoque tecnocrático y utopista de la "revolución en asuntos militares" que se promueve en occidente, aunque el término haya sido tomado del Estado Mayor del período de Ogarkov).

La cuestión de la transferencia tecnológica al sector civil se discutió más ampliamente en la reunión de Komsomolsk-on-Amur, así como la terrible situación de la fuerza laboral calificada en Rusia. Rogozin señaló que la edad medana de las personas empleadas en el complejo industrial militar es de 46 años, pero apenas si hay personas empleadas en el sector provenientes de la generación perdida después de que acabó la Unión Soviética: "Hay trabajadores de 20 años, que en realidad acaban de empezar a trabajr en el sector, y hay trabajadores mayores de 60 años que tienen tiempo ahí, pero no hay casi personas de 46 años".