Lavrov califica las reacciones occidentales por el veto ruso, de "indecentes y rayando en la histeria"

7 de febrero de 2012

7 de febrero de 2012 — La exhibición de cólera que dieron los líderes occidentales cuando Rusia y China se negaron a jugar con cartas marcadas —en la forma de una Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) diseñado para ocasionar un cambio de régimen en Siria— la calificó el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, en una rueda de prensa en Moscú el 6 de febrero, como abusivo, histérico y grosero. Lavrov piensa viajar a Damasco junto con el jefe de los servicios de inteligencia exterior de Rusia (SVR) Mikhail Fradkov, este martes 7 de febrero, para sostener conversaciones con el Presidente sirio Bashar al-Assad.

Lavrov informó que Rusia había solicitado al CSNU que pospusiera la votación sobre la resolución hasta que se hubiesen reunido con el Presidente Assad. Sin embargo, dijo Lavrov, es evidente que quienes respaldaban la resolución no estaban interesados en ninguna solución a la crisis siria, sino más bien en culpar a una de las partes. "Algunos comentarios provenientes de voceros occidentales sobre el voto en el Consejo de Seguridad de la ONU, yo diría, son indecentes y rayan en la histeria. Me recuerdan el proverbio que dice, 'el que se enoja, nunca tiene la razón' ", comentó Lavrov.

En Pekín, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Liu Weimin, declaró que el voto del CSNU sobre la resolución de la ONU sobre Siria fue forzado antes de que todas las partes estuviesen de acuerdo en ello. "Tales prácticas no ayudan a mantener la unidad y la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU, ni ayuda a resolver adecuadamente los problemas", dijo Liu. Señaló que China respalda un mayor diálogo para poner fin a la violencia, restaurar la estabilidad en el Medio Oriente y hacer realidad el deseo del pueblo sirio por la reforma política.

Un artículo en el Diario del Pueblo firmado por "Zhong Sheng", un pseudónimo frecuente para dar a conocer declaraciones o directrices oficiales, señala que la "intervención de Occidente en Libia, Afganistán e Irak mostró el error del cambio de régimen por la fuerza", según la paráfrasis de un cable de la agencia noticiosa Reuter. Agrega que el conflicto "expone una fisura más amplia" entre China y Occidente y de nuevo cita a Zhong Sheng, quien dice que las operaciones en Siria "sembraban las semillas del desastre". La resolución sobre Siria "podía haber allanado el camino a la legitimación de otra intervención armada", dijo Guo Xian Gang, un investigador del Instituto Chino de Estudios Internacionales, vinculado al gobierno. "Si se aplica el modelo de Libia a Siria, entonces se podría aplicar de nuevo", destacó Guo.

El veto de Rusia y China recibió un firme respaldo del ex primer ministro ruso y ex jefe de la inteligencia exterior, Yevgey Primakov, quien es un reconocido experto en el Medio Oriente. En un artículo titulado 'Un paso antes del caos', publicado en el diario oficial ruso, Rossiiskaya Gazeta, Primakov señala que la posición de Rusia y China, los dos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que bloquearon la última resolución sobre Siria, estuvo correcta y bien fundamentada.

Desde un principio, los medios informativos occidentales y en algunos países árabes adoptaron una posición prejuiciada y parcial al informar sobre los acontecimientos, señala Primakov. Solo informan de la supresión de manifestaciones pacíficas que piden democracia. Lo que no muestran es que las autoridades sirias suspendieron el estado de emergencia, no respaldan el monopolio político del partido Baath, han introducido la competencia política y anunciaron elecciones democráticas para la presidencia y el parlamento. Una parte significativa de la población siria, si no la mayoría, todavía apoya a Bashar Assad. Y no ha habido ni una sola manifestación de diálogo por parte de la oposición, destaca Primakov. Finalmente, concluye Primakov, todo se reduce a los planes de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN para llevar a cabo un cambio de régimen en Siria y en cualquier otra parte de la región.