Candidatos Republicanos: ¿Comité de Reelección de Barack Obama?

1 de marzo de 2012

por Kesha Rogers, Candidata al Congreso por el 22avo Distrito, Texas

Volante para ser impreso por ambos lados en formato PDF.

Volante para ser impreso por ambos lados, con el llamado de Helga Zepp-LaRouche al otro lado, en formato PDF.

1 de marzo de 2012 — Si uno ve las cosas desde arriba, los acontecimientos aparentemente complejos de la geopolítica mundial se pueden entender fácilmente. El sistema de la monarquía británica está irremediablemente en bancarrota, y los oligarcas de Londres se niegan a ceder su poder ante el creciente progreso científico e industrial de Rusia y China. Su títere en la Casa Blanca, el desquiciado narcisista Barack Obama, está más que dispuesto a ser la mano que haga estallar la "oposición", en cuanto se celebren las elecciones del 4 de marzo en Rusia. Bajo la guisa de intenciones "humanitarias" Obama está dejando que se arrastre a Estados Unidos a una guerra termonuclear en Asia: una tercera parte del Senado le dio luz verde para bombardear Irán; le dice a Israel que no le informen antes de lanzar un ataque preventivo; no defiende a su propio Jefe del Estado Mayor Conjunto, quien está solo advirtiendo en contra de dicha demencia, de los ataques que le han hecho los precandidatos presidenciales del Partido Republicano (GOP), los israelíes fanáticos y otros; los submarinos de EU, que portan 192 bombas tipo Hiroshima cada uno, están rodeando a todo el continente asiático. Todos los patriotas pensantes saben que estas intenciones de un holocausto nuclear no se pueden parar en tanto que Obama siga en el cargo.

Y sin embargo cada vez que estos payasos republicanos abren la boca, Obama gana más votos. Olvídense de "A organizar por América", el verdadero "Comité de Reelección de Obama" lo dirigen Romney, Paul, Gingrich y Santorum. Un día, Gingrich hace un llamado a lanzar un ataque preventivo contra Irán. Al día siguiente, Paul dice que el Congreso no tiene autoridad constitucional para imprimir dinero, y por lo tanto regular su valor. Para no quedarse atrás, Romney y Santorum se unen, denunciando al Jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, calificando básicamente de traición su postura de evitar la guerra. Todos ellos dicen que el programa espacial es demasiado costoso, pero no así los paquetes de rescate a los bancos. No son más que personalidades huecas, que se prostituyen ante los grandes capitales para realizar campañas sin sentido.

La pregunta pertinente que se nos presenta no es "¿cuál es el menor de los males para votar por él?" sino "¿cómo tengo que actuar ahora, para acabar con su jueguito antes de que sea demasiado tarde? La lista creciente de candidatos nacionales larouchistas está librando una batalla ahora en las calles e instituciones, presentando la única política científica que puede evitar la guerra, que asegure la supervivencia y el progreso de la humanidad. Enjuiciemos a Obama ahora y todos esos payasos de precandidatos presidenciales republicanos van a caer por su propio peso. Esto requiere que el liderato demócrata tenga las agallas de hacerse presente y actuar conforme a los intereses de la nación. Una opción poderosa sería que Bill Clinton se hiciera presente y claramente dijera que Obama no debe ser Presidente. Esto remoralizará no solo al Partido Demócrata, sino a la nación entera, abriendo la puerta así a un programa de recuperación científica y física, tan desesperadamente necesario, con el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall y la instrumentación de nuestro sistema crediticio. Entonces podremos aceptar la oferta rusa de colaborar en la exploración espacial tripulada, el desarrollo de recursos, energía nuclear e infraestructura, en vez de buscar una inútil aniquilación mutua.

Esta es nuestra situación si se ve desde arriba; y bajos estas condiciones, cuando nos encaminamos a las elecciones del 4 de marzo en Rusia, los patrióticos esfuerzos del primer ministro ruso Vladimir Putin de desafiar al moribundo imperio británico en el interés de todas las naciones, han alterado la situación de una manera decisiva. Por lo tanto, ponemos en alerta a Estados Unidos y al resto del planeta con una movilización internacional este fin de semana y los días inmediatamente posteriores a las elecciones.

(Para mayor información sobre esta movilización, lean el llamado de Helga Zepp-LaRouche).