La política de costumbre, ciertamente es un plan para la extinción

9 de marzo de 2012

por Kesha Rogers

7 de marzo de 2012 – Kesha Rogers es la candidata al Congreso de la lista demócrata Larouchista por Texas.

En los últimos 6 meses, el equipo de investigación científica de Sótano de LPAC, ha presentado una serie de informes en video sobre la evidencia incontrovertible de que la ley natural que ha dirigido el progreso de la biósfera de la Tierra en los pasados 500 millones de años, es una ley de avances cualitativos antientrópicos continuos. Desde el primer momento en que apareció la vida en la Tierra, hasta que aparece el pensamiento científico humano como fenómeno interplanetario, los registros geológicos muestran que nuestro universo se perfecciona a sí mismo, y las especies que no avanzan suficientemente rápido le dan paso a especies más avanzadas que vienen después de ellas. La especie humana es la primera especie en demostrar que tiene la capacidad de controlar el avance de su especie, como cuestión de libre albedrío y verdad que se puede comprobar científicamente.

Nuestros antepasados crearon una república constitucional, de manera que este progreso descansara por siempre en las manos del pueblo; que pudiéramos asegurar que ninguna oligarquía fuera a imponer sus privilegios egoístas sobre el avance inmortal de nuestra especie.

Hoy la única intervención viable ante la atroz situación política y económica que ha llevado a la civilización a condiciones de una era de tinieblas, mucho peor que cualquier cosa que hayamos experimentado, es esa que libre a la humanidad de las garras del principio oligárquico, y que influirá ante la necesidad urgente de detener su amenaza de llevar a cabo asesinatos en masa de la especie humana. Hoy, hacer “política como de costumbre” no es la manera de sobrevivir, sino una que nos encamina directo a la extinción, y ese modo debemos eliminarlo ya, o te eliminará a ti.

No te dejes atrapar por la política de la extinción, actuando en el escenario creado por la opinión pública. “Tomar bando” en base a cada una de las posturas y la propaganda sobre la intensión de desatar un guerra mundial termonuclear no es realmente ser un líder. Tal y como señala Lyndon LaRouche, el asesinato de Muammar Gadafi fue un ensayo dentro del proceso con el que el imperio británico intenta perpetrar la extinción prácticamente de la civilización humana, a manos de su títere en la Casa Blanca, Barack Obama. Todo el escenario está mañosamente controlado, y cualquiera que se vaya con la finta está pensando como un dinosaurio. No se trata de un enfrentamiento de Israel contra Irán, no se trata de si las elecciones en que ganó Putin fueron honestas, y ciertamente no se trata de cuál de los candidatos presidenciales podría ganar el concurso de Miss Estados Unidos el 4 de noviembre. La única manera de acabar con la “política acostumbrada” es aceptar que ninguno de esos payasos republicanos está calificado, y sacar al títere Obama de inmediato de la Casa Blanca, mediante juicio político o la Sección 4 de la 25ava Enmienda, antes de que él desate una guerra mundial termonuclear. Este es el único modo de comenzar una discusión política honesta acerca del futuro del progreso científico del ser humano.

La política del progreso comienza por darse cuenta que el sistema imperial monetarista, que ha tenido diversas encarnaciones y ha regido a la civilización humana desde la antigua Babilonia hasta el Londres y Wall Street de hoy, está ya irremediablemente en bancarrota. Nadie puede salvarles su imperio, pero por el contrario, si reestablecemos la ley Glass-Steagall y el sistema de crédito federal podemos salvar a la humanidad de la extinción. Sin embargo, estos oligarcas racistas y desquiciados están tan empeñados en mantenerse en el poder, que preferirían hacer explotar al mundo que permitir que Rusia y China que están surgiendo como potencias comprometidas con el desarrollo científico e industrial formen una alianza transpacífica con Estados Unidos para la exploración espacial tripulada, la energía de fusión y el desarrollo de los recursos naturales. Este tipo de progreso físico de largo alcance es el único modo de acabar con los problemas mundiales del hambre, las guerras, el analfabetismo y las enfermedades, que involucran una extinción en masa.

Lo que hace de la intervención de los candidatos larouchistas algo singularmente diferente es que no estamos esperando a ver que nos guarda el futuro, sino por el contrario actuamos desde el punto de vista de lo que debe ser ese futuro. En otras palabras, estamos ya actuando en el futuro, para traer un mundo mejor a la vida, hoy. Esto es la ciencia del progreso humano; esto es lo que califica a alguien para dirigir.

Para superar el hecho de que la opinión popular conduzca a la civilización hacia el exterminio, solo podría suceder si la nación se une en un foro independiente, que no esté sometido a la prensa convencional, para discutir estas ideas y sopesar las evidencias por si mismas, comparándolo con nuestra concepción nacional como república. Este foro es el primero de una serie de reuniones de cabildo abierto a nivel nacional organizados por LaRouche PAC y la lista nacional de candidatos larouchistas. Este sábado, 10 de marzo, a las 4:30 (hora del Este de Estados Unidos), estaremos reunidos en Houston (TX), San Francisco (CA), Nueva Jersey (NJ), Detroit (IL), y Seattle (WA), y habrán reuniones más pequeñas en otras partes de la nación, para unir a la gente de esta república como nadie más puede hacerlo: para ser testigos de como emerge un verdadero renacimiento de la cultura humana, de las cenizas de un imperio oligárquico en bancarrota.

Viendo en los ojos de tu mente el contexto geológico del progreso universal de la humanidad, ¿puedes reconocer que este es tu papel como ciudadano de Estados Unidos? Entonces entiendes que es por esto que es obligatorio que estés presente en esta reunión. Tu participación en esta importante asamblea de verdaderos estadounidenses, haciendo oír sus voces como una república, del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, es necesaria para revertir el rumbo que lleva la historia en este momento crítico.