Presión bipartidista para investigar las filtraciones de la Casa Blanca; Holder se niega a designar a un fiscal especial

10 de junio de 2012

9 de junio de 2012 — Bajo una enorme presión bipartidista del liderato de las comisiones de inteligencia tanto del Senado como de la Cámara de Representantes, el Procurador General Eric Holder nombró esta tarde a dos fiscales para que investiguen las últimas filtraciones de información clasificada sobre el papel de Obama en las operaciones encubiertas que incluyen el uso del virus Stuxnet en contra de Irán, el asesinato de Osama bin Laden, y los asesinatos selectivos llevado a cabo con aviones robot. Pero no es probable que la designación de los dos abogados federales, Ronald Machen, por el Distrito de Columbia y Rod Rosenstein por el Distrito de Maryland, sea suficiente para parar la exigencia de un Fiscal Especial que dirija la investigación. Holder mismo enfrenta cargos por un posible desacato al Congreso, por encubrir la investigación sobre la operación de tráfico de armas Rápido y Furioso, y los dirigentes del Senado insisten en que se nombre un fiscal especial que encabece la investigación.

El anuncio de Holder se produce un día después de la conferencia de prensa bipartidista del liderato de las comisiones de inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes, senadora Dianne Feinstein (Demócrata de California), el senador de más alta jerarquía Saxby Chambliss (Republicano de Georgia) y los congresistas Mike Rogers (Republicano de Michigan) y Dutch Ruppersberger (Demócrata de Mariland), en donde los líderes congresistas anunciaron su profunda preocupación por las filtraciones, y dijeron que estaban dispuestos a trabajar juntos para investigar este asunto y parar las filtraciones.

El 5 de junio, el senador Saxby Chambliss, el miembro de más alta jerarquía en la comisión de inteligencia y el senador John McCain (Republicano de Arizona), le hicieron un llamado a Obama para que designara un fiscal especial que investigara lo que Chambliss calificó de "patrón de filtraciones". El senador John Cornyn (Republicano de Texas) ha insistido en que no se puede confiar en que la Casa Blanca se va a investigar a sí misma, y el 8 de junio, después de que Obama personalmente negó las acusaciones sobre filtraciones, McCain reiteró de nuevo que ha solicitado que Obama nombre un fiscal especial. McCain destacó que la "lo único" que Obama no ha negado es que las filtraciones provienen de la Casa Blanca.

Ayer durante todo el día, Obama se vió acosado por la noticia sobre las filtraciones de información clasificada. Arremetió violentamente durante una conferencia con reporteros sobre este tema diciendo: "la noción de que mi Casa Blanca pudiera dar a conocer deliberadamente información sobre seguridad nacional clasificada es ofensiva... Es errada". A bordo del Air Force One, el vocero de la Casa Blanca Jay Carney le dijo a los reporteros: "No, Obama no va a permitir un fiscal especial" y dijo que el gobierno "toma todos los pasos apropiados y necesarios" para parar las filtraciones, como parte de su política. En una actuación que nos recuerda la oficina de prensa de la Casa Blanca en el caso de Valerie Plame, Carney negó categóricamente cualquier motivación política detrás de las filtraciones de la información.

Sin embargo, el peor revés para Obama es el hecho de que la investigación que están llevando a cabo los miembros demócratas del Senado y de la cámara de Representantes, encabezados por la senadora Dianne Feinstein, lo están haciendo en el interés nacional del país. Feinstein subió una declaración a su página electrónica en donde destaca que tan serio es este asunto y dio también entrevistas sobre su determinación a encontrar y castigar a los filtradores y promulgar una legislación aún más estricta sobre la filtración de información clasificada.

Una fuente de inteligencia bien informada de Washington le había dicho anteriormente a EIR el 8 de junio que este escándalo en verdad tiene la seriedad y preocupación de lo que habría de convertirse en un "Watergate".

Más tarde ese mismo día, se trajo a colación abiertamente ese mismo punto en medios de prensa en Washington. "Un Senador demócrata prestante que preside la Comisión de Inteligencia del Senado que pide una investigación en esta etapa, significa que la política se puede ir al demonio, la seguridad de Estados Unidos es más importante", escribió el Washington Examiner. "Dependiendo de quien haya filtrado la información y del conocimiento o involucramiento del Presidente, esto es materia para un juicio político. Así de seria es esta línea de investigación. Es un momento de Watergate".