Declaración de LPAC: ¿No quieres a Romney? Entonces destituye a Obama ya

29 de junio de 2012

Declaración de LPAC:

¿No quieres a Romney?
Entonces destituye a Obama ya

26 de junio de 2012

Enfrentados ante tener que escoger entre dos opciones imposibles, Barack Obama o Mitt Romney, en la que cualquiera de los dos sería un desastre para el país, ciertos círculos prominentes del liderazgo de ambos partidos ha llegado a darse cuenta de lo que el economista y estadista Lyndon LaRouche ha estado diciendo ya desde hace tiempo.

El señor LaRouche ha puesto muy en claro que la única salvación para el futuro de Estados Unidos, sería la creación de una alianza institucional de quienes tienen un compromiso común por preservar este país como nación viable y gobernable. Esa alianza forzaría la rápida destitución de Obama de su cargo, para reemplazarlo con una opción presidencial mas leal y razonable, que haría campaña, nominalmente, bajo la bandera del Partido Demócrata, para anular de este modo la amenaza que plantea la candidatura de Mitt Romney.

Este proceso de sacar la basura y limpiar la contaminación que hay en el Poder Ejecutivo, se ha puesto en marcha con la convergencia de una serie de maniobras tácticas que han debilitado enormemente la fortaleza política de Obama. El Presidente ha sido forzado a asumir una postura defensiva, que le ha causado caer en una concatenación de errores tácticos desesperados, ejemplificados por su decisión, a lo Nixon, de invocar el privilegio ejecutivo la semana pasada en el caso de la operación "Rápido y Furioso". En una discusión con la lista de candidatos respaldados por LPAC, LaRouche comentó el pasado 25 de junio:

"La cuestión es, ¿va a seguir Obama siendo Presidente por más tiempo? Eso no es algo de lo que se puede decir, 'bueno, ¿va a suceder eso o no va a suceder?' ¡Está sucediendo! Obama... está en proceso de que lo destituyan. La cuestión es, si va Estados Unidos a hacer un cambio en su política, nuestra política nacional, que debe constar de ciertos ingredientes? No se puede solamente decir, bueno, lanza los dados a ver quien gana, y luego averigua ¿qué es lo que decidirá hacer, o sobre qué va a mentir?

Estamos en un período en el que el cambio va a ocurrir de cualquier manera; algún cambio va a suceder. Ya sea que incluya una destitución repentina de Obama o no, o a través de una prolongada agonía en torno a la candidatura... Estas cosas no son cuestiones simples que se responden con un si o un no. Este es un proceso mucho más complejo".

Sin embargo, más revelador aún de lo que está en juego realmente detrás del mundo de sombras de los titulares periodísticos y de las poses políticas, fue la decisión de la Casa Blanca de Obama de enviar a Paul Volcker a que atacara directamente el papel, de ningún otro sino Lyndon LaRouche, en la movilización para restablecer la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt.

Volcker defiende los dizque "derechos" de los más grandes bancos de Wall Street a ser rescatados por la suma de 2 billones de dólares, una estafa que se saldaría con los aportes del pueblo estadounidense. Como explicó Lyndon LaRouche en la discusión del 25 de junio, sin la Glass-Steagall no habrá Estados Unidos.

"Si se saca la cantidad de $2 billones de dólares del sistema de Estados Unidos, para sostener un montón de papel inservible, no vas a tener más Estados Unidos. Así que, se tiene que restaurar el sistema de la Glass-Steagall, mediante el cual se eliminarían $2 billones de dólares en obligaciones que no valen más que basura, y arrasaría a la mayor parte de los bancos, que son culpables de ese tipo de actividad bancaria. ¡Desaparecerán! ¿Y qué? De cualquier manera, allí no hay nada de valor, así que el pueblo estadounidense no habrá perdido nada, por no tener que pagar esas deudas de juego. Y de hecho, la posibilidad de que Estados Unidos sobreviva, depende simplemente de eliminar totalmente esas deudas, a pesar de la locura de cierto caballero, que piensa diferente.

"Entonces, el hecho de adoptar la Glass-Steagall, ¡nos permite sobrevivir! Y si no restablecemos la Glass-Steagall, no vas a tener un Estados Unidos. No puede existir, si se mantiene la carga de $2 billones de dólares allí, esa cantidad de papel inservible, ¡Estados Unidos no puede existir así! Por lo tanto, eso se debe eliminar, y todos lo sueños, de este cierto caballero, se eliminan, también".

El movimiento de LaRouche tiene las medidas necesarias para lograr la recuperación de Estados Unidos, basadas en el legado del gobierno de Franklin Roosevelt. El primer paso en ese proceso es la restauración de la Ley Glass-Steagall. En segundo lugar, es necesario un cambio hacia un sistema de banca nacional que sería la base para llevar a cabo una recuperación total de la economía física; y tercero, hay que construir la Alianza Hidráulica y Energética de Norte América (NAWAPA).

El liderazgo de esa "nueva presidencia", dispuesta a derrumbar pisos acumulados de opinión popular y hacerle frente a las presiones sociales y de sus costumbres, lo encarna el propósito de la lista nacional de Candidatos Demócratas LaRouchistas. Con ello, le estamos llevando a la población lo que más nadie le puede dar a los estadounidenses: una garantía creíble de que, bajo nuestro programa, nuestra nación y el mundo tienen realmente un futuro. Estos son los elementos más esenciales de lo que será una nueva presidencia, no solo un nuevo nombre en la Casa Blanca.

En este contexto, pregúntate, ¿cuál es tu responsabilidad ahora, en un momento en que ha ocurrido una cierta convergencia de opiniones entre actores institucionales con influencia , para deshacerse de esta amenaza antes de que se lleve a cabo la convención del partido. Quienes se mueven en concierto para realizar una operación que termine con el gobierno de Obama, no necesariamente están entre ellos de acuerdo acerca de un principio positivo con el cual reemplazarlo. Esos individuos, como lo señaló el señor LaRouche este fin de semana, han llegado a un cierto acuerdo de cosas "con las que no están de acuerdo" y por lo cual se tiene que hacer esto, como una acción negativa para detener la amenaza que ahora todos reconocen en la continuación de la presidencia de Barack Obama. Nuestra responsabilidad, sin embargo, es representar el liderazgo de es movimiento más amplio para crear una nueva presidencia, para identificar la basura y las creencias tradicionales que se han acumulado por décadas sobre décadas de supuestos "precedentes políticos". Tenemos que volver a la claridad de los principios que sustentan el propósito de nuestra nación, como se estableció originalmente. Esa claridad solo puede venir si tenemos el valor de hacer las grandes preguntas: ¿Cuál es la verdadera identidad del ser humano, cuál es el propósito de las sociedades entre los hombres, y qué tenemos qué hacer para llevar a la humanidad a ser una especie con la aptitud para sobrevivir.