Obama hace lo que Rumsfeld no pudo hacer: extender los programas de espionaje militar

4 de diciembre de 2012

4 de diciembre de 2012 — El gobierno de Obama está creando "una red de espionaje de proporciones sin precedente" planeando convertir a la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) en una red de espionaje que compita con la CIA en tamaño, informó el Washington Post en su reportaje principal del domingo 2. La generación nueva de operadores clandestinos con frecuencia trabajaran estrechamente con el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), el instrumento preferido del Presidente Obama en su programa de genocidio con aviones robot (drones).

En realidad, con Obama ya se ha transformado a la DIA, dice el Washington Post, "convirtiendo una gran porción de su fuerza laboral y sistemas computacionales en Virginia en una oficina analítica de respaldo del JSOC".

El Post dice que entre los principales objetivos de inteligencia del Pentágono están los grupos islámicos en África, además de Irán, Corea del Norte y China.

"Este no es un ajuste marginal de la DIA" dijo su director el teniente general Michael Flynn. "Este es un ajuste de gran envergadura en la seguridad nacional". El Post describe el plan de Obama como "parte de una tendencia de largo alcance: una convergencia de las agencias de inteligencia y militares que ha diluido sus misiones y capacidades otrora distintas e incluso hasta sus rangos de liderato".

El Post comenta que los esfuerzos anteriores del Departamento de Defensa de expandir su papel de inteligencia, especialmente con Donald Rumsfelt en la primera parte del gobierno Bush-Cheney, fracasaron debido a las intensas batallas por posiciones con la CIA. Sin embargo, con Obama, los altos funcionarios han estado cambiando de posiciones entre la CIA y las fuerzas armadas, lo que ha dado como resultado, como lo han notado otros, una creciente militarización de la CIA y que se combinen aún más las funciones de inteligencia y militares.

Entre las implicaciones de dicha expansión tan amplia de las operaciones clandestinas por parte de las fuerzas armadas que ha emprendido Obama, está una mayor pérdida de la capacidad de supervisión del Congreso, dado que las fuerzas armadas, operando bajo autoridades legales diferentes, no están sujetas a los mismos requisitos de notificación al Congreso como lo está la CIA.