Política hiperinflacionaria de la Reserva Federal está fuera de control, a punto de ser irreversible

7 de diciembre de 2012

7 de diciembre de 2012 — Se espera que en la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (Fed) la semana próxima, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, va a anunciar formalmente la próxima ronda de "relajamiento cuantitativo", que sería la fase "QEIV" de la política de imprimir dinero inorgánico para prestarlo a los megabancos a prácticamente cero por ciento de interés. Esto sería para comprar $45,000 millones de dólares mensuales de valores del Tesoro de EU, por encima de los $40,000 millones de valores respaldados en hipotecas que le está comprando la Fed a los grandes "bancos universales" y otras grandes instituciones financieras, las cuales siguen utilizando esa liquidez para invertirlos otras apuestas especulativas para cubrir las pérdidas en sus libros de algún manera, pero de ninguna manera para utilizarlas en crédito para la economía.

Un artículo de la agencia Bloomberg News del 2 de diciembre titulado "Crece escasez de valores de Tesorería porque la Fed absorbe el 90% de los nuevos bonos de EU", es un análisis que se refiere al año fiscal 2013 bajo esta política de la Fed. Dice que la Fed "absorberá efectivamente alrededor del 90 por ciento neto de los nuevos activos de interés fijo denominados en dólares", emitidos en la economía de Estados Unidos. Este análisis se basa en el supuesto dudoso de que el déficit (la emisión de valores del Tesoro) se recortará en 2013 de $1.2 billones de dólares a $950,000 millones de dólares (una reducción de $250,000 millones de dólares). Así que el estimado es que debería ser quizás de "solo" 80$, o quizás habrá un "QEV".

Eso quiere decir que, a este ritmo, para fines de 2013, la "cartera de activos" de la Fed, que ya está muy por encima de los $4 billones de dólares, será equivalente a la cuarta parte del PIB de Estados Unidos. Las implicaciones de esto superan con creces las mentiras ha dicho Bernanke bajo juramento, como cuando dijo bajo testimonio a la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes en julio de 2009, que "la Reserva Federal no va a monetizar la deuda federal".

Esta cartera de activos de la Fed consiste precisamente en todos los papeles sin valor que le han dado los bancos insolventes. Ahora la Fed está cayendo en una posición en que no puede ni siquiera empezar a hacer lo que ha venido prometiendo al Congreso cada vez que comparece, a saber, vender esa cartera de dizque activos de manera ordenada para regresar a las condiciones "normales" de deuda y rendimientos, sin disparar un aumento agudo y repentino en las tasas de interés. No se puede vender gradualmente la cuarta parte del PIB sin llamar la atención!

De hecho, la Fed ha creado una burbuja en la deuda del Tesoro de EU, la cual la manejan los bancos mismos. Hay una gran especulación en los precios de los valores del Tesoro de todos los plazos de maduración, precios que han venido subiendo sin parar en cinco años en tanto que el rendimiento se acerca cada vez más a cero. Si esta burbuja empieza a reventar al primer indicio de que las tasas comenzarán a subir, entonces si que va a salir la Fed a imprimir dinero como desesperados.

Frente a este potencial explosivamente inflacionario es notable que el ingreso fiscal federal ha caído a 15.4% del PIB, después de haberse mantenido en un nivel de 18.5% desde la Segunda Guerra Mundial. Este bajo nivel extraordinario de ingreso fiscal se ha mantenido en los últimos tres años fiscales, de acuerdo a la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Y hay algunos ilusos en el Congreso que esperan que el Tesoro pida prestado "para la infraestructura" aprovechando las bajas tasas de interés. Pero en este arreglo solo hay un acreedor, el cual ya va rumbo a la bancarrota y le pide al Congreso que recorte más, no que pida más crédito. La única salida a este embrollo es la creación de instituciones nacionales de crédito, como el Primer y Segundo Banco Nacional de Estados Unidos, que es lo único que puede llevar a cabo las inversiones en infraestructura que son decisivas ahora, como el NAWAPA XX1.