Con armas entregadas por el Gobierno de Obama a los carteles narcotraficantes mexicanos, fueron asesinados 32 jóvenes

17 de diciembre de 2012

Con armas entregadas por el Gobierno de Obama a los carteles narcotraficantes mexicanos, por medio de Rápido y Furioso, fueron asesinados 32 jóvenes.

17 de diciembre de 2012 — Tal y como informara el noticiero Univisión TV hace unos meses, con las armas que el gobierno de Obama permitió que llegaran a manos de los carteles narcotraficantes mexicanos, por medio de la Operación Rápido y Furioso (Fast and Furious, en inglés original), fueron asesinados un total de 32 jóvenes mexicanos, cuando menos en dos ocasiones conocidas. Del total conocido de 300 mexicanos que fueron asesinados con armas de la operación Rápido y Furioso, no se sabe que tantos otros jóvenes, además, hayan sido asesinados.

El 30 de enero de 2010, un comando de por lo menos 20 sicarios se plantaron afuera de una fiesta de cumpleaños de estudiantes de secundaria y universitarios, en Villas de Salvarcar, Ciudad Juárez. Alrededor de la media noche, los asesinos, que más tarde fueron identificados como sicarios del cartel mexicano La Línea, irrumpieron en una casa de una planta y abrieron fuego sobre el grupo de más o menos 60 jóvenes adolescentes.

Afuera, otros sicarios armados asesinaron a un vecino que gritaba y a varios estudiantes que habían logrado escaparse. Un total de catorce hombres y mujeres jóvenes fueron asesinados, y otros 12 fueron heridos antes de que los sicarios finalmente dejaran el lugar.

Univisión cita un documento de las Fuerzas Armadas mexicanas que obtuvo e informa que tres de las armas de alto calibre que fueron disparadas esa noche en Villas de Salvarcar, estaban vinculadas con la Operación Rápido y Furioso.

La cadena de televisión también puso al descubierto otra masacre que se hizo con armas de la Operación Rápido y Furioso. Según el informe, el 2 de septiembre de 2009, solo seis meses después de que se lanzó la operación F&F, fueron asesinados 18 jóvenes adultos en El Aliviane, un centro de rehabilitación de drogadictos en Ciudad Juárez.

El Presidente Obama hizo valer su privilegio ejecutivo para obstruir una investigación que la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representante estaba haciendo sobre la Operación Rápido y Furioso. Además, evitó que la comisión y el inspector general del Departamento de Justicia entrevistaran al ex funcionario del equipo nacional de seguridad de la Casa Blanca, Kevin O'Reilly. O'Reilly tenía comunicación directa con el agente especial de la ATF que estaba a cargo de la Operación Rápido y Furioso, William Newell.

Antes de que Newell hiciera contacto directo con O'Reilly, Newell le dio un informe a la Casa Blanca por medio del intermediario de la ATF con la Casa Blanca. A este individuo tampoco lo han entrevistado.