Argentina debe dejar al FMI y exhortar a Europa a que rompan con el euro

22 de diciembre de 2012

22 de diciembre de 2012 — La directora gerente del FMI, Christine Lagarde —que hace un año calificó de "odiosa" cualquier sugerencia de que Grecia siguiera el modelo argentino de incumplimiento soberano y reducción de su deuda— ahora amenaza con "censurar" a Argentina, y posiblemente expulsarla del FMI, por emitir supuestamente estadísticas "incorrectas" sobre el crecimiento y la inflación.

En la década de 1980, el FMI le exigía a Colombia que debería contar los ingresos de los cultivos para el narcotráfico y que se deberían incluir en las estadísticas oficiales del PIB como cualquier "cultivo comercial". Ahora, en septiembre de este año la gerente del FMI le dijo a Argentina que si no muestra una mejora "inmediata" en su metodología para juntar estadísticas, se vería obligada a sacarle una "tarjeta roja" de penalty como en el fútbol, por el desempeño inaceptable. El pasado martes 18, Lagarde presentó al comité ejecutivo del FMI su informe sobre la situación de Argentina con relación a sus exigencias, sobre la base del cual el comité decidirá sobre la censura en enero próximo.

Ya el pasado 15 de septiembre, la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner le había respondido a las pueriles amenazas de Lagarde: "Argentina no es un equipo de fútbol... es una nación soberana y no acepta amenazas del FMI".

Ahora sería cuerdo por parte del gobierno argentino ir más allá y simplemente retirarse del FMI de plano. La madame Lagarde alega que la expulsión del FMI sería devastador para Argentina porque perdería el acceso a los mercados internacionales de crédito. Pero Argentina ya ha sido excluida de esos mercados depredadores desde el 2001, y como resultado a su economía le ha ido bastante bien. Desde 2003, Argentina ha mostrado tasas de crecimiento económico extraordinarias, ha fortalecido su mercado interno y ha creado millones de nuevos empleos rechazando la austeridad asesina del FMI, que en los 1990 puso de rodillas a la nación y ahora está exterminando a las poblaciones del sur de Europa.

Abandonar al FMI sería para Argentina simplemente la continuación de una buena tradición histórica. En el momento en que se fundó el FMI en 1944, el Presidente de Argentina entonces, Juan Domingo Perón, no se unió al FMI. Argentina se hizo miembro del FMI hasta 1955, luego de que Perón fue derrocado por un golpe de Estado militar orquestado por los británicos que instalaron como ministro de Hacienda al agente de la City de Londres, Raúl Prebisch.

Así mismo, Argentina debe hacer valer su autoridad moral para recomendar a los demás países a que también abandonen al FMI, y a exhortar a los países de Europa para que e igual manera se liberen de las garras mortales del sistema del euro antes de que sea demasiado tarde. Como ha dicho la presidenta del partido alemán Movimiento de los Derechos Civiles Solidaridad, Helga Zepp-LaRouche, "sí, hay vida después del euro".

Con relación a esas cuestiones de política económica, el gobierno de Fernández de Kirchner acaba de nombrar como su nueva embajadora en Estados Unidos a la economista Cecilia Nahom, quien se conoce como cercana al viceministro de Hacienda, Axel Kiciloff, un firme defensor del modelo económico del gobierno argentino contra el neoliberalismo. En julio de este año Nahom dio un discurso sobre la crisis financiera internacional, en la donde atacó las medidas de austeridad supranacional que ha impuesto la Troika en Europa. "La soberanía política y económica no es algo que se pueda ceder tan fácilmente sin ningún costo", dijo la ahora embajadora en esa ocasión. Europa está imponiendo una austeridad "como si fuera la única solución de la crisis... [pero] España e Italia muestran la gravedad de lo que está pasando, principalmente en torno a las condiciones de vida de la población que no encuentra respuestas políticas de sus líderes".