El ambientalismo mata: el caso Guatemala

7 de enero de 2013

7 de enero de 2013 — La empobrecida nación de Guatemala en Centroamérica se ha convertido en otro caso real de como la locura ambientalista del etanol literalmente mata de hambre a la población. La agricultura de Guatemala, debido a la demanda de etanol en EU y otros lugares, ha virado dramáticamente de producir maíz para consumo humano a producir caña de azúcar y otras cosechas para producir etanol, que se exporta y en donde casi nada se queda para uso interno.

Muy similar a la situación de su vecino México, también Guatemala era otrora casi autosuficiente en la producción de maíz. Pero en los 1990, el maíz barato subsidiado de EU inundó mediante 'dumping' el mercado guatemalteco, cortesía de la política de libre comercio del imperio británico, y la producción de maíz per cápita cayó en cerca de 30% de 1995 al 2005, según un artículo que apareció hoy en el New York Times. Ahora importa cerca de la mitad del maíz que consume. Producto de esto, en los últimos tres años se han duplicado los precios de la tortilla y el precio del huevo se ha triplicado. Un investigador de la organización sin ánimo de lucro guatemalteca Idear explica: "El guatemalteco promedio está hoy más hambriento debido al desarrollo de los biocombustibles", y agrega que alrededor de un 50% de los niños a nivel nacional sufren desnutrición crónica.

Mientras tanto, el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina se ha unido a la campaña de George Soros y el imperio británico a favor de la total legalización de las drogas. De este modo, el mensaje que se transmite a los campesinos del país que se mueren de hambre es que "coman coca".