El FMI intenta defender los crímenes de lesa humanidad contra Grecia, como hicieron los nazis en Nuremberg

8 de enero de 2013

7 de enero de 2013 — "En ese momento no teníamos idea de hacia donde irían a parar las cosas", fue como intentaron defenderse muchos de los funcionarios del gobierno y las fuerzas armadas del Tercer Reich de Hitler, cuando enfrentaron la acusación por los crímenes de lesa humanidad, incluyendo los asesinatos en masa.

Ahora el FMI, en lo que el diario Washington Post del 4 de enero calificó de "un mea culpa sumergido en una piscina profunda de análisis de cálculo y regresión", emitió un informe en el que dice sobre las políticas genocidas que la "Troika" le ha impuesto a Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, que "no teníamos idea de hasta donde irían a parar las cosas". La población griega está muriendo. La población irlandesa está emigrando en masa. Así mismo, españoles y portugueses, emigran, hurgan por comida en potes de basura, la tasa de mortandad aumentó de un salto y la tasa de natalidad se desplomó, y las inmolaciones públicas que hemos visto en Grecia ya empezaron a suceder en España.

Y ahora el economista en jefe del FMI, Olivier Blanchard, junto con el economista del FMI Daniel Leigh, dio a conocer un informe en el que dice que el Fondo formuló, exigió, e impuso esta austeridad genocida por error, sin entender cuáles serían sus resultados.

"Los pronosticadores subestimaron de manera significativa el incremento del desempleo y la disminución de la demanda interna inherente a la consolidación fiscal", escriben Blanchard y Leigh. Con todo detalle, dicen que los pronosticadores del FMI incluyeron en sus pronósticos —sin explicar por qué— que cada 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en recortes impuestos a un país, produciría un 0,5% de reducción del PIB en la economía. En vez de esto, "las circunstancias de la economía europea" hicieron que esa reducción fuera cuando menos de 1.5% del PIB por cada 1% de recortes que produjo la mortífera "espiral de la deuda" que tortura a estos países desde el 2010.

Estos recortes han creado una catástrofe humanitaria en Grecia, por ejemplo, donde la directora del FMI Christine Lagarde añade exigencias para un nuevo "paquete de ajustes" y nuevos impuestos regresivos brutales a cada paso, en tanto que amonesta de modo infame a los griegos por no pagar sus impuestos. El mentado memorando provocó una enorme emigración de Grecia, destruyó los derechos de los trabajadores bajo el eufemismo de la productividad, pero en realidad es para pagar deudas impagables. Han asesinado no se sabe a cuantos miles y amenazan la vida de millones en un país de menos de 10 millones de personas. Los crímenes que ahora dice el FMI que fueron accidentales, son:

— La reducción de los salarios al sector público en Grecia, de un 25% a 50%

— La reducción del salario mínimo en un 50%. Esto adicionalmente a los despidos y el congelamiento del empleo.

— La reducción global de los salarios en el sector privado colocando a los empleados en una nómina temporal negándoles las prestaciones que recibe un trabajador contratado de manera regular. Ahora es práctica común que el sueldo de los trabajadores del sector privado tenga varios meses de atraso.

— Recortes de entre 25% y 50% a las pensiones haciendo imposible para los ancianos pagar por su cuidado médico, y hay miles más que recurren a comedores públicos o hurgan en las latas de basura por comida.

— Oficialmente hay un desempleo de 26%, con un desempleo entre la juventud del 58%, pero extraoficialmente el desempleo es casi de un 50%. Familias enteras han estado viviendo de la pensión reducida de sus abuelos. Esto ha traído como consecuencia un gran número de emigraciones, con cientos de miles, y algunos hablan de millones, que han salido de Grecia en busca de empleo. Se informó que solo en Berlín había 30.000 jóvenes griegos buscando trabajo.

— Gran aumento de los impuestos. No hay excepciones al impuesto por el ingreso para los pobres, que lo cobran desde el primer euro que les ingresa. El impuesto al valor agregado (IVA) es de 23% junto con impuestos extras a los bienes raíces que se agregan a los recibos de la luz, de modo que al que no los pague se le corta el servicio de la luz. El aumento en los impuestos al combustible para la calefacción lo ha hecho más caro que el diesel, que tiene un rendimiento superior, llevando esto a una caída de 80% en las compras de combustible para calefacción. En las ciudades grandes como Atenas, el uso de la madera como combustible aumentó hasta 400% la polución del aire, multiplicando los peligros a la salud.

— Hubo un dramático aumento de suicidios de por lo menos 50%.

— La destrucción del sistema de salud completamente. La Troika ha exigido una reducción de 30% en el financiamiento del sistema de salud, dejando de pagar el programa de seguro médico financiado por el Estado. Este programa no es gratis, sino que lo paga quien recibe las prestaciones. El gobierno no le a reintegrado a las farmacias lo que han puesto en prescripciones médicas, forzando a los pacientes a pagar al contado, cosa que virtualmente hace imposible para pensionados, desempleados y la mayoría de los trabajadores, pagar por los remedios para el corazón, cáncer y otros muy costosos. En muchos casos las compañías farmacéuticas internacionales dejaron de venderle medicamentos a Grecia. No se ha documentado cuantas personas han muerto o van a morir pronto, como consecuencia de estas políticas. Hospitales a los cuales se les debe cientos de millones de euros apenas pueden funcionar, y obligan a los pacientes a traer su comida, sábanas y fundas, e incluso sus medicamentos. A pesar de un congelamiento del empleo en los últimos tres años, el nuevo memorando que se firmó en diciembre exige otra reducción de 10% al número de doctores.

Los pronosticadores del FMI, reconocen ahora Blanchard y Leigh, decían que en el 2010 Grecia podía "recortar a fondo el gasto del gobierno y rápidamente retornar al crecimiento económico y a un aumento del empleo". En vez de esto, 30 meses después, la economía se está contrayendo a una tasa anual del 8%, y la deuda del gobierno creció hasta un 175% del PIB.