Informe del Depto. de Estado es un encubrimiento de la alianza de Obama con Al-Qaeda

20 de diciembre de 2012

20 de diciembre de 2012 — El esperado informe de la Junta de Revisión de Responsabilidades (JRR) del Departamento de Estado, sobre el ataque a la misión estadounidense en Benghazi, es un encubrimiento de la alianza de Obama con Al-Qaeda en Libia y Siria. El documento de circulación irrestricta no menciona nunca a la Casa Blanca y no discute nunca quienes fueron los perpetradores del ataque a la misión. A este respecto, el informe establece: "Las cuestiones claves en relación a la identidad, acciones y motivos de los perpetradores está todavía por ser determinada en la investigación penal en proceso".

El informe reconoce la presencia de Al-Qaeda en la zona de Benghazi: "los yihadistas de Benghazi que combatieron en Afganistán en contra de los soviéticos y empuñaron las armas en contra de las fuerzas estadounidenses en la insurgencia en Irak después del 2003. Muchos de ellos resurgieron en el 2011 como líderes de las milicias contra Gadafi en el este de Libia". Pero después alega que Al-Qada no controla ni dirige las milicias: "La amenaza de terrorismo global representada con mayor frecuencia por Al-Qaeda se está fragmentando y tiene que recurrir cada vez más a afiliados locales y otros actores que comparten muchos de los objetivos de Al-Qaeda , sin que necesariamente estén organizados u operen bajo el mando y control directo de Al-Qaeda".

Lo que dejan totalmente por fuera es que la oposición a Gadafi, que respaldan Estados Unidos, Gran Bretaña y Arabia Saudita, estaba totalmente dominada por el Grupo Combatiente Islámico Libio (GCIL), quien se fusionó con Al-Qaeda en el 2007 y fue clasificado como organización terrorista por el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Ministerio del Interior del Reino Unido y la ONU.

Ansar Al-Sharia, el grupo que se identifica ampliamente como el que lanzó el ataque, que es dirigido por Sufian bin Qumu, miembro de Al-Qaeda y el GCIL, nunca se menciona en el informe.

El informe si revela información importante sobre la brigada Mártires 17 de Febrero, que se supone proporcionaba seguridad a la misión, pero el informe nunca revela que este grupo fue organizado por el emir de la organización afiliada a Al-Qaeda, GCIL, Abel Hakim Belhadj, comandante del Consejo Militar en Trípoli hasta la primavera del 2012.

Se refiere a una "milicia cuasi gubernamental" que dice facilitó la evacuación del anexo después de que fue atacado, pero no da el nombre del grupo, que es Escudo Libio, el grupo que demoró al equipo de respuesta enviado desde Trípoli en el aeropuerto y después los siguió al anexo, y en cosa de 15 minutos después de su arribo se inició el ataque en contra del anexo.

Escudo Libio lo encabeza Wisam bin Hamid, quien está ampliamente identificado como el líder de Al-Qaeda en Libia y quien fue el que se reunió con funcionarios estadounidenses el 9 de septiembre.

El informe describe el hecho de que se observó a un funcionario del Consejo Supremo de Seguridad (CSS) de Libia tomar fotos de la misión la mañana del ataque y un vehículo policial del CSS, que se suponía que debía estar estacionado afuera de la misión, abandonó el lugar inmediatamente antes del ataque.

En relación a la Brigada 17 de Febrero, "La investigación de la Junta encontró pocas evidencias de que los guardias armados del 17 de Febrero hayan alertado a los estadounidenses en el SMC sobre el ataque o que hayan convocado la presencia de la milicia 17 de Febrero para ayudar rápidamente una vez que el ataque se hubo iniciado—a pesar del hecho de que se le pagaba a los miembros de la 17 de Febrero para que proporcionaran la seguridad interna y con una fuerza de respuesta rápida para el SMC— y el hecho de que las barracas de la 17 de Febrero estaban en la vecindad, a menos de 2 kilómetros de la SMC. Un pequeño número de milicianos de la 17 de Febrero llego a la Villa C cerca de una hora después de que se inició el ataque. A pesar de que algunos miembros de la 17 de Febrero ayudaron en la búsqueda del embajador Stevens, la Junta encontró poca evidencia de que la 17 de Febrero haya contribuido de manera significativa con la defensa del complejo de la misión especial (SMC), o en la evacuación hacia el aeropuerto que ocurrió en la mañana del 12 de septiembre".

"Hubo algunos indicios perturbadores sobre la fiabilidad [de la milicia 17 de Febero] en los meses y semanas que precedieron a los ataques de septiembre. Para el momento de la visita del embajador Stevens, los milicianos de la 17 de Febrero habían dejado de acompañar los vehículos de la Misión Especial en protesta por salarios y horas de trabajo".

La Junta también encontró que ninguno de los guardias contratados por la firma británica Blue Mountain "se encontraban presentes afuera del complejo inmediatamente antes de que se iniciara el ataque, a pesar de que el perímetro de seguridad era una de sus responsabilidades, y hay información contradictoria sobre si ellos hicieron sonar la alarma antes de huir. En el análisis final, la Junta no pudo determinar exactamente como fue que se violó la entrada C1 al complejo de la Misión Especial, pero la rapidez con la que entraron los atacantes plantea la posibilidad de que los guardias de Blue Mountain dejaron abierta la puerta peatonal C1 cuando vieron inicialmente a los atacantes y huyeron del lugar".

El único otro detalle que revela el informe es que 30 minutos después de que el embajador Stevens acompañó al diplomático turco a las puertas de la misión, un equipo de seguridad del Reino Unido que apoyaba la visita de diplomáticos británicos dejó vehículos y equipo en la misión. Cuando se fue el equipo de seguridad del Reino Unido no había señales de algo inusual, como bloqueos en el camino fuera del complejo.

Anteriormente no se había sabido que diplomáticos británicos hubieran estado en Benghazi ese mismo día, dado que previamente ellos habían clausurado su consulado en la ciudad.

Se desconoce lo que hacía en Benghazi el personal diplomático del Reino Unido.