Taibbi denuncia a los bancos "demasiado grandes para ir a la cárcel" y la protección del DJ a los hampones

16 de febrero de 2013

16 de febrero de 2013 — En su último artículo en Rolling Stone, "Banqueros gánsters: demasiado grandes para ir a la cárcel", Matt Taibbi presenta un cuadro devastador de la desenfrenada colusión del Departamento de Justicia (DJ) y los grandes bancos para proteger a los criminales más grandes sobre la faz de la tierra —los gerentes financieros de los bancos internacionales demasiado grandes para quebrar que le prestan servicios de lavado de dinero a los más grandes traficantes de drogas en el mundo y al terrorismo— y quienes tienen garantizado que nunca van a ir a la cárcel y nunca van a tener que pagar ni siquiera multas personales por su fraude organizado. Taibi enfoca su embestida bien documentada en Lannie Breuer, recién salido del Departamento de Justicia, y en los bancos HSBC, el UBS y otros bancos metidos en la operación de fijación fraudulenta de la tasa LIBOR, que el califica de la mayor estafa en toda la historia.

Taibi basa su perfil del HSBC básicamente en el estudio de la Subcomisión Permanente de Investigaciones del Senado, así como también en entrevistas con Jack Blum, Neil Barofsky y Everett Stern, un recién graduado universitario en sus veintes que fue contratado en el HSBC como parte de su unidad de "debida diligencia", y quien finalmente denunció toda la farsa. Taibbi destaca que el Departamento de Justicia ha pescado tres veces al HSBC metido en peligrosas operaciones de lavado de dinero para los financieros de al-Qaeda y los carteles de la droga mexicanos. En todas las ocasiones solo se le multó, se le ordenó que dejara de hacerlo y desistiera de su mal comportamiento y se le permitió seguir adelante con sus negocios como siempre.

Ya por el 2003, la Reserva Federal (Fed) le había ordenado al HSBC que dejara de hacer negocios con el Banco al-Rajhi saudita, parte de la "Cadena Dorada" de financieros de al-Qaeda. Pero en febrero del 2006, se rescindió la orden y el HSBC retomó sus negocios, lavando mil millones adicionales hacia bancos de Estados Unidos. El HSBC lavó $19 mil millones en fondos iraníes hacia el sistema bancario de EU en violación directa de las sanciones; y entre 2006 y 2009, el HSBC procesó la fabulosa suma de $200 billones en transferencias por cable a través de sus sucursales en EU sin ninguna diligencia debida.

Taibbi relata el caso de Everett Stern, un recién graduado universitario contratado como parte de la unidad de diligencia debida del HSBC en Nueva York, una unidad que se expandió para cumplir con uno de los primeros acuerdos a que llegaron con el Departamento de Justicia para que no se les procesara. A Stern le pagaban cerca de $60,000 dólares al año para no hacer absolutamente nada. Cuando empezó a hacer sus propias investigaciones sobre la clientela del HSBC, encontró evidencia masiva de vínculos con conocidos terroristas y contrabandistas de drogas, ¡mediante simples búsquedas en Google! Cuando quiso denunciarlos, fue despedido y después cometió el error de acudir al Departamento de Justicia con toda la evidencia.

Taibbi también se enfoca en el UBS y otros grandes bancos europeos en torno al escándalo con la LIBOR, dejando en claro que fue el robo más grande de la historia, en una escala que se vuelve imposible calcular el tamaño de la estafa.

Taibbi concluye su bien diseñada descripción de la pequeña empresa de Narcotráfico SA, preguntándose: "De Jon Benet a O. J. a Robert Blake, los estadounidenses han sabido desde hace mucho que los ricos contratan buenos abogados y se zafan, en tanto que los pobres se tienen que tragar las penas y van a la cárcel. Pero esto es algo diferente. Aquí se trata del gobierno quien está admitiendo que tiene miedo procesar a los muy poderosos, algo que nunca sucedió ni siquiera en los días de gloria de Al Capone o Pablo Escobar, algo que no ocurrió ni siquiera con Richard Nixon. Y cuando se admite que algunas personas son demasiado importantes como para ser procesadas, solo se está a unos cuantos pasos del corolario obvio de que todos los demás no tienen la suficiente importancia como para no ir a la cárcel.

"Una clase que es arrestable y otra clase inarrestable. Siempre lo sospechamos, ahora se admite. Así que ¿qué vamos a hacer?".