Los fondos de inversión podrían disparar el próximo crac financiero, advierte el Banco de Inglaterra

15 de marzo de 2013

15 de marzo de 2013 — El Banco de Inglaterra emitió una advertencia de que las enormes cantidades de préstamos malos en los balances de los bancos que les prestaron a las empresas de inversión o fondos de capital privado, las cuales realizaron compras agresivas de corporaciones y empresas con dinero prestado (las compras apalancadas) antes de la última crisis, podrían ser el detonante de la próxima crisis financiera. La advertencia forma parte del informe recién publicado en el Boletín Trimestral del Banco de Inglaterra (BOE), el cual señala que el banco utilizará su nuevo rol de supervisor de la City de Londres para monitorear los negocios de los fondos de inversión en futuros "episodios de exuberancia" para impedir que se repita del auge de adquisiciones agresivas con endeudamiento que ocurrió antes de la crisis bancaria.

"A mediados de la década del 2000 hubo un aumento dramático en compras de corporaciones del Reino Unido por parte de los fondos de inversiones", dice el BOE, según lo informó el diario Daily Telegraph el jueves 14. "Muchas de esas adquisiciones, en especial las más grandes, estuvieron muy apalancadas" —es decir, se hicieron con préstamos bancarios— "y el aumento del endeudamiento de esas compañías plantea un riesgo a la estabilidad del sistema financiero, un riesgo que viene compuesto, debido a la necesidad que tienen las compañías de refinanciar la deuda a su vencimiento durante los próximos años en un ambiente de condiciones de crédito más estrictas".

El problema es que los bancos que financiaron estos negocios de compras de corporaciones en la bolsa, les han tenido "paciencia" a esas compañías a pesar del hecho de que gran parte de esa deuda es mala, es decir, no se va a pagar, y hay el temor de que van a quebrar. A esto añade que el refinanciamiento podría resultar un nuevo "reto" en el 2014, que es la fecha que se vence gran parte de esa deuda.

La declaración del BOE señala que eso ha creado un "gran fragilidad en el sector corporativo".