Segundo acuerdo para Chipre: Un asalto bancario con su lado geopolítico

26 de marzo de 2013

26 de marzo de 2013 — El segundo acuerdo sobre Chipre al que llegó la Unión Europea el pasado domingo 24 es también un robo bancario cubierto con hoja de parra; de ningún modo repara el daño causado con el primer plan, que es irreparable, pero de hecho saca a Chipre de la zona del euro aunque digan que "salvó" su membresía en el club, y es además el preludio para muchos más robos bancarios en Eurolandia.

Todo el disparate de la Troika en Chipre lo que ha logrado es acelerar la desintegración del sistema del euro. Como se lo dijo el ex gobernador del Banco Central de Chipre, Athanasios Orphanides, al diario Financial Times el sábado 23: "El proyecto europeo se ha estrellado contra la Tierra. Esto es un cambio fundamental en la dinámica de Europa hacia la desintegración y yo no veo como se pueda dar marcha atrás a esto".

"Hemos visto una actitud arrogante hacia la expropiación de la propiedad y abusiva hacia la gente", dijo Orphanides. El Nuevo acuerdo sobre Chipre solo eliminó el impuesto a los depósitos menores a 100,000 euros (la hoja de parra) pero apunta a sacar hasta el 40% de los depósitos mayores, como parte de la liquidación del Banco Laiki (Banco Popular de Chipre).

Hay un aspecto geopolítico en esto. Según informó la agencia noticiosa Bloomberg, una tercera parte de todo el dinero depositado en los bancos de Chipre le pertenece a ciudadanos rusos. La mayoría de los depósitos mayores a los 100,000 euros son de rusos. Esto es así porque las empresas rusas han utilizado a Chipre como su base financiera para sus operaciones mercantiles, debido a su reducido régimen fiscal (similar al de Irlanda, por ejemplo). De este modo, Chipre se ha convertido en el tercer inversionista "extranjero" más grande en Rusia. Con la decisión de poner la mayor parte de los depósitos en la parta quebrada de la liquidación del banco Laiki, la Troika ha apuntado concientemente contra los inversionistas rusos.

Esto explica la furiosa reacción de la dirigencia rusa, desde el Primer Ministro Dimitri Medvédev hasta el economista Sergei Glazyev. El hecho de que los inversionistas rusos son los grandes perdedores y de que el ataque a Rusia no fue una opción ingenua o simplemente un resultado objetivo de una situación pareja, se muestra en el papel central que ha jugado el gobierno británico. El 23 de marzo, un grupo británico de muy alto nivel voló a Chipre para "asesorar" en los términos del acuerdo. El grupo estaba encabezado por el mandarín de Hacienda del Reino Unido, Tom Scholar, que es el segundo secretario permanente de la Secretaría de Hacienda, y es el funcionario que arregló los salvatajes de los bancos Northern Rock, Royal Bank of Scotland, y Lloyds Banking Group. Sabemos como terminaron esos salvatajes: Los bancos fueron nacionalizados y toda la deuda especulativa tuvo que ser rescatada por los contribuyentes británicos.

No está fuera de lugar que la maniobra contra Rusia haya sido un aspecto introducido deliberadamente por los amos de la City de Londres, en el contexto de la política general del imperio británico en contra de Rusia a nivel estratégico. La prensa controlada por los británicos es la que ha creado la imagen de que Chipre es un centro de "lavado de dinero", y que han caracterizado a las inversiones rusas como de dinero proveniente de la "mafia". Esto le ha dado a la Troika su justificación "moral" (¡Hágame usted el favor!) para tomar sus decisiones de clausurar la isla prácticamente. En realidad, Chipre no es más un centro de lavado de dinero que como cualquier otro centro financiero extraterritorial, como la Isla de Man británica o la misma City de Londres.

Hablando de un sector financiero "exagerado" con relación a su PIB, Chipre, con su proporción de 8:1, está muy por debajo de Luxemburgo, que es de 24:1. En este contexto, la súbita muerte del oligarca fugitivo ruso Boris Berezovsky en Londres el 23 de enero, lo ven algunos como la "primera víctima de la crisis chipriota".

Otra mentira enorme que la Troika ha difundido es que el nuevo arreglo representa una "solución a la Islandia" para Chipre. Esta es una comparación completamente errónea. En primer lugar, Islandia tenía su propia moneda nacional y podía devaluarla. Una solución islándica para Chipre sería el regreso a su moneda nacional. Pero eso es exactamente lo que la Troika quiere impedir. En segundo lugar, Islandia separó la deuda nacional de la deuda externa. De hecho, esto fue una manera de separar la deuda ligada de algún modo a la economía real y la deuda financiera ficticia. Para Chipre esto significaría separar una deuda ficticia relacionada a la burbuja del acarreo de fondos desde Londres y otros lugares hacia los bonos griegos insolventes, por ejemplo, para diferenciarla de la deuda comercial. La mayoría del dinero de los inversionistas rusos caería en la segunda categoría.

El arreglo con Chipre consiste en refinanciar la deuda podrida, liquidando un banco (el Laiki) a costas de los inversionistas rusos, y dejando un banco (el Banco de Chipre) vivo con los ingresos del robo bancario. En estas condiciones, la Troika garantiza un préstamo por 10,000 millones de euros que se va a utilizar para refinanciar a los acreedores extranjeros de la eurozona.

Sin embargo, dado que el daño ya está hecho, y nadie siente que su dinero está seguro en ningún banco, Chipre va a introducir controles de capital para tratar de impedir una fuga de capitales en estampida. Esto establece de hecho un "euro de segunda" como moneda para Chipre, una moneda que puedes conseguir, pero no puedes sacar del país ni la puedes cambiar por otra. Y de todos modos no va a evitar la fuga de capitales.