Los que aprobaron la reforma financiera de Obama, la Dodd-Frank, ya contemplaban robarse los depósitos

2 de abril de 2013

2 de abril de 2013 — La ley Dodd-Frank, la mentada reforma financiera que empujo Obama en junio de 2010 como el parapeto para impedir la reinstitución de la ley bancaria de Franklin Roosevelt, la ley Glass-Steagall, luego del estallido bancario de 2008, introdujo la estrategia de "resolución" de los grandes bancos insolventes sin tener que cerrarlos, al mismo tiempo de "tratar de preservar el valor de sus activos", lo cual se tradujo ahora en el robo del dinero de los depositantes en Chipre, España y pronto en todos lados. Esa misma estrategia de "resolución bancaria" apareció un año más tarde como lineamientos del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por siglas en inglés) del imperio de Londres, que entonces presidía el ex empleado de Goldman-Sachs, Mario Draghi. Pero ya estaba bien clara en el Título II de la ley Dodd-Frank, en la descripción de la"Autoridad para Liquidación Ordenada", y quienes votaron a favor de eso votaron por tirar a la basura los principios de la organización y regulación de la banca comercial que establece la ley Glass-Steagall.

Lyndon LaRouche señaló de Nuevo el domingo 31 de marzo, que "vamos a clausurar a Wall Street". Durante los últimos cinco años de crisis financiera, la única excepción a dicho régimen de robo de los depósitos, ha sido Islandia, que cuando se enfrentó a la insolvencia de los grandes bancos llamados universales, simplemente los cerró a pesar de las amenazas y exigencias de Londres. Al vender los activos de esos bancos insolventes, las autoridades de Islandia pudieron sacar lo suficiente para pagarle a los depositantes por encima del límite garantizado, aunque hubo pérdidas de depósitos sin garantías. En cambio, el Título II de la Dodd-Frank —de lo cual se jactaba Barney Frank de que "acabamos con los rescates con dinero de los contribuyentes por completo— que es el nuevo régimen de insolvencia para los bancos "demasiado grandes para cerrarlos", establece que: "De manera similar a las normas que gobiernan otros regimenes de insolvencia, la ley requiere que todos los reclamantes que estén en la misma situación sean tratados de manera similar (con la excepción de que, como se señaló antes, los reclamos de Estados Unidos se pagan primero).

"Sin embargo, a diferencia de otros regimenes de insolvencia, la FDIC [Corporación Federal de Seguros de los Depósitos] se puede desviar de este principio según sea necesario para maximizar el valor de los activos de la compañía financiera cubierta; para iniciar y continuar las operaciones esenciales para implementar la intervención o cualquier compañía financiera puente; para maximizar el valor de ganancia presente proveniente de la venta u otra disposición de los activos de la compañía; o para minimizar el monto de cualquier pérdida incurrida por la venta u otra disposición de los activos de la compañía".

"Al disponer de los activos, la FDIC debe emplear los mejores esfuerzos para maximizar el rendimiento, minimizar las pérdidas y mitigar el potencial de efectos adversos graves al sistema financiero. Al decidir sobre un curso de acción, la FDIC debe también determinar que dicha acción sea necesaria para la estabilidad financiera de Estados Unidos". Y debe "asegurar que los acreedores no garantizados y no asegurados carguen con pérdidas de acuerdo con la prioridad de las disposiciones de reclamo".

El documento que publicó la FDIC junto con el Banco de Inglaterra se escribió para satisfacer los requerimientos de regulación de este Título II de la ley Dodd-Frank, pero también, con los lineamientos de la FSB imperial. El documento del Banco de Inglaterra y la FDIC cita explícitamente al Título II d la ley Dodd-Frank: "El Título II exige que las pérdidas de cualquier compañía financiera sujeta a intervención no se les cargue a los contribuyentes sino a los accionistas comunes y preferentes, a los tenedores de deuda y otros acreedores no garantizados [es decir, los depositantes no garantizados] y que se sustituya la administración responsable de la condición de la compañía financiera".

El término formal que describe este procedimiento es "resolución de banco abierto", algo que la FDIC no ha hecho nunca desde que fue creada por Franklin Roosevelt y el Congreso. Como se informó el pasado 28 de marzo, en Nueva Zelanda ha surgido una protesta muy firme del Partido Verde en contra de esa "resolución de banco abierto" en ese país: "El Banco de la Reserva se encuentra en la fase final de implementación de un sistema para gestionar las quiebras bancarias llamado 'Resolución de banca abierta'. El plan pone a disposición a todos los depositantes del banco para que lo rescaten. De la noche a la mañana los depositantes tendrán una reducción de sus ahorros según la cantidad que se requiera para mantener el banco a flote.... Casi todos los depositantes verán reducidos sus ahorros en la misma proporción".

Como señaló Lyndon LaRouche de modo inequívoco el fin de semana pasado: "No apoyar la Glass-Steagall ahora equivale a traición, porque solo la ley Glass-Steagall salvaría a Estados Unidos del derrumbe. No tenemos que salvar ninguno de los grandes bancos. Se hunden, y se hunden. Salvamos a la nación".