Ex embajador británico ante Siria exige poner fin a la política de cambio de régimen; hace un llamado a colaborar con Rusia

29 de abril de 2013

 

29 de abril de 2013 — Sir Andrew Green, embajador de Gran Bretaña ante Siria entre 1991 y 1993, publicó un incisivo artículo en la página editorial del Telegraph de Londres del domingo 28, en donde echa por tierra la "prueba" de que el gobierno de Assad había usado armas químicas, y hace un llamado a Gran Bretaña y Occidente para que le pongan fin a la política de cambio de régimen, que solo llevaría a un caos permanente o la probabilidad de un régimen de Al Nusra.

"Hasta el momento" escribe, "existen ciertas dudas sobre la interpretación de la evidencia, y así debe ser después del escandaloso abuso de la inteligencia sobre las Armas de Destrucción Masivas en Irak. Se habla de 'evidencia limitada pero creciente' de 'varios grados de confianza' y de una escala tan pequeña como para ser útil. Ni siquiera existe una evidencia clara sobre cual de los dos bandos es responsable, si es que lo son".

Sir Andrew repasó su propia experiencia personal de trato tanto con Hafez Assad como con Bashar Assad, y destacó que el actual jefe de estado no es el despiadado dictador que era su padre. Tiene el apoyo de los alauíes, drusos, curdos y los sunitas seculares que prefieren "un gobierno realmente secular en vez de una alternativa que estaría dirigida por la Hermandad Musulmana".

Dijo que "los alauíes y sus partidarios van a combatir hasta el final. Con el apoyo militar de Rusia e Irán, más el apoyo político de China (cada uno por sus propias razones), el gobierno puede durar bastante tiempo. Si cayera finalmente, Siria se hundiría en el caos. Esa es la razón de por qué tantos de nosotros que conocemos a Siria nos hemos opuesto enérgicamente, desde el principio, a una política de 'cambio de régimen' sin importar como se le disfrace".

La perspectiva de sir Andrew es que, si cae Assad, Al Nusra va a subir al poder después de masacrar a todas las fracciones de oposición rivales, lo que llevaría al caos en Líbano, Irak y más allá.

"Al mirar sobre este precipicio" concluye "tenemos que tener el coraje de dar un paso atrás. En verdad, tenemos que revertir la política de armar a la oposición. En vez de esto, debemos entrar en un dialogo serio con los rusos y, de ser necesario, con los iraníes, con la intención de reducir el flujo de armas a ambos bandos. Solo cuando ambos bandos se den cuenta de que ya no es posible una victoria militar, vamos a tener esperanzas de que se inicia un proceso político. Más vale una esperanza distante que un desastre inminente".