Peligro de guerra general frente a un presidente que se desploma

10 de may de 2013

10 de mayo de 2013 — Sobre el acuerdo de Kerry en Moscú el martes para copatrocinar negociaciones entre el gobierno de Assad y los "rebeldes" sirios, el economista Lyndon LaRouche destacó el jueves que el comportamiento de Kerry en Moscú es probablemente reflejo del hecho de que hasta los británicos saben que Obama va para abajo y por consiguiente hay que ajustarse como corresponde. Kerry es un oportunista que va a cambiar de posición en base a cómo se perciben los cambios en la balanza de poder.

El domingo, como resultado inmediato de los ataques israelíes, estuvimos al borde de una guerra regional y probablemente general. Claramente hubo un acuerdo entre los círculos cuerdos de Estados Unidos, Rusia y otras partes, de que esto se tenía que parar. El comportamiento de Israel, arriesgándose a una guerra así, era más que estúpido.

Esto es un cambio. Y el cambio va junto al hecho de que hay un presidente que se desmorona.

Lo clave aquí es ver que, hasta que se muestre lo contrario, el Presidente de los Estados Unidos es un presidente que se está desplomando. Y frente a estas condiciones, existe el peligro de una guerra general, en particular por la forma en que se han involucrado los israelíes en todo esto. Y quienquiera que quiera una guerra para ganar, su idea de lo que pudieran ganar, creo yo, es algo dudoso.

Obama tiene que salir a fin de imponer una solución programática a esta crisis fuera de control. Las audiencias de Bengasi y sus consecuencias deben de verse desde la perspectiva de que ahora es casi imposible quitarle impulso al proyecto de ley HR 36 del congresista Frank Wolf, que establece una comisión que vaya a fondo sobre el Bengasi-gate. Esto puede echar abajo a Obama, y esto es lo que se necesita para hacer que se implemente cabalmente una solución programática. Se necesita un cambio político profundo en Estados Unidos, y eso significa sacar a Obama del cargo. Si no, no habrá un Estados Unidos. Tenemos que "sacrificar suavemente" a Wall Street.

Esta es una situación muy delicada. Los británicos pueden tomar acciones desesperadas para hacer que todo estalle y hay que estar muy conscientes siempre de este peligro.

Mientras tanto, circulan ya los informes sobre la movilización del martes y miércoles de unos 70 activistas de LaRouche PAC en Washington a favor de la Glass-Steagall, al mismo tiempo que un número significativo también realizó acciones en varias capitales estatales. Esto fue un "duchazo de realidad" para los congresistas y sus asistentes, lo que resultó también en un avance súbito de estos activistas ya que algunos tuvieron que salir a la palestra como voceros competentes.

LaRouche comentó que "lo que hemos hecho como organización, como una organización, no como una masa (una distinción importante), es que hemos organizado la presentación de una idea cuyo tiempo ha llegado".