Cameron toca tambores de Guerra en Siria; McCain se hace eco como loro

11 de may de 2013

11 de mayo de 2013 — En el gobierno de su majestad británica deben estar muy preocupados por las posibles implicaciones del acuerdo al que recién llegaron el secretario de Estado de EU, John Kerry con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, para realizar una conferencia de paz sobre Siria, en la cual se reunirían representantes del gobierno de Siria y de las fuerzas de oposición. El 8 de mayo, el primer ministro británico, David Cameron, anunció a la Cámara de los Comunes que ha aumentado la "evidencia" de la utilización de armas químicas por parte del gobierno sirio. "Puedo decir a la Cámara hoy que hay una cantidad creciente de información limitada pero convincente que muestra que el régimen ha utilizado, y sigue utilizando, armas químicas como el sarín", dijo. "El espacio para la duda al respecto sigue disminuyendo", mintió Cameron, pasando por alto completamente el informe que presentó recientemente la comisionada de la ONU, Carla Da Ponte. Cameron reiteró ahí su promesa de que el gobierno británico seguirá con su apoyo de la oposición siria y también a los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos para terminar el conflicto.

Dos días después, Cameron estaba en Moscú, donde se reunió con el Presidente ruso, Vladimir Putin, y trataron el asunto de Siria. Cameron salió de la reunión expresando optimismo, y declaró, según el diario londinense Telegraph, que "No es un secreto que hemos tenido opiniones divergentes sobre la mejor manera de manejar la situación. Pero compartimos las metas fundamentales: terminar con el conflicto, detener la fragmentación de Siria, que el pueblo sirio elija quien lo gobierne, e impedir que crezca el extremismo violento". Putin se mostró más cauteloso, y solo dijo que se habían discutido "posibles opciones"para resolver la crisis. Cameron también expresó apoyo al acuerdo entre Kerry y Lavrov, y dijo que "tenemos que hacer algo con urgencia para romper el círculo vicioso que amenaza con destruir a Siria".

El senador John McCain (republicano de Arizona) —quien recientemente ha mostrado que le falta más de un tornillo— se hizo eco de Cameron de inmediato, y durante toda la semana ha andado por todos lados exigiendo una intervención militar de Estados Unidos, como si el tipo de intervención limitada que quiere fuese realmente a resolver algo. El domingo 5 de mayo, lanzó un ataque directo al Jefe del Estado Mayor Conjunto de EU, general Martin Dempsey, quien no ha cambiado un ápice su insistencia en que no hay una opción militar para Siria. El miércoles, 8, McCain publicó un artículo en el portal electrónico de la revista Time donde pide una intervención militar en el conflicto sirio, y el jueves 9 organizó a tres de sus colegas senadores, el demócrata de Michigan, Carl Levin, el republicano de Carolina del Sur, Lindsay Graham, y el demócrata de Nueva Jersey Bob Menendez, para que se le unan en el pleno del Senado para aumentar la presión sobre Obama a favor de una intervención militar.

La alharaca de McCain en los últimos días es lo mismo de siempre, excepto el ataque a Dempsey. En el pleno del Senado dijo que "hay cada vez más evidencia de que el régimen de Assad ha utilizado armas químicas", dijo repitiendo como loro el anuncio de Cameron el día anterior. Luego dijo que Assad ya había cruzado la "línea roja" de Obama, y no obstante el gobierno no ha hecho nada. Luego volvió a salir con la misma perorata de propuestas absurdas que Dempsey ya ha rebatido consistentemente como carentes de ningún objetivo estratégico, como armar y entrenar a los miembros de la oposición de manera muy bien "seleccionada", imponer una zona de exclusión de vuelos y establecer corredores "humanitarios" dentro de Siria. Llegó al ridículo de reconocer que la organización terrorista ligada a al-Qaeda, "al-Nusra, ha ganado fuerza sin precedentes", y alega que por lo mismo hay que armara a los moderados.

Por su parte, la revista Time se cuidó de incluir también junto al artículo de McCain, otro en contraposición, firmado por el ex Asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski, quien sostiene ahí que una intervención militar de Estados Unidos solo empeoraría la situación interna de Siria y sería más probable que la guerra se generalice en la región. Caracteriza el conflicto dentro de Siria como una lucha entre Arabia Saudita y Qatar por un lado, e Irán por el otro lado, pero que el conflicto incluye a los grupos salafistas y sunnitas que nadie controla directamente. "La intervención estadounidense simplemente movilizaría a los elementos más extremos de estas facciones en contra de Estados Unidos y plantearía el peligro de que el conflicto se difunda a los países vecinos y encienda Jordania, Irak y Líbano", sostiene Brzezinski. "Los diversos esquemas que se han propuesto para una especie de intervención al azahar desde las orillas del conflicto —zonas de exclusión, bombardeo de Damasco, etc.—simplemente empeoraría la situación", agrega.

"Ninguna de las propuestas tendría un resultado estratégico que sea benéfico para Estados Unidos. Por lo contrario, produciría una situación más compleja e indefinida que se deslizaría al peor escenario. La única solución reside en buscar el apoyo de Rusia y China a que hayan elecciones patrocinadas por la ONU, en las que, con suerte, se convencería a Assad de que no participe".