La Comisión Pecora destapó el modo en que los banqueros engatusaron a los depositantes para que se hicieran 'inversionistas'

7 de may de 2013

por Paul Gallagher

7 de mayo de 2013 — El siguiente artículo de Paul Gallagher, se publicó en la edición de EIR del 5 de abril de 2013.

Las extraordinarias "Audiencias Pecora" que se llevaron a cabo en la Comisión Bancaria del Senado de Estados Unidos, desde finales de 1932 y durante 1933, sacaron a la luz pública los "delitos de los banqueros hampones", provocó la furia de millones de estadounidenses y llevó directamente a la aprobación de la Ley Glass-Steagall en 1933.

Aunque en años posteriores hubo fases de las audiencias que se hicieron más célebres (como el interrogatorio a J. P. Morgan, por ejemplo), el caso del banco comercial más grande del país, National City Bank, fue el que generó la mayor indignación que empujó la aprobación de las reformas de la Glass-Steagall.

Como han hecho ahora recientemente los bancos españoles desde 2010 a 2013, como el caso de Bankia de manera más notable, el banco National City había engatusado a sus depositantes para que se hicieran "accionistas" a fin de que convirtieran sus depósitos en acciones del mismo banco National City, y también en acciones en las que estaba especulando la división de inversión del banco, National City Co.

A consecuencia, de 1930 a 1932, los depositantes sufrieron pérdidas enormes, en algunos casos totales.

El informe de la Comisión Bancaria del Senado que se dio a conocer el 6 de junio de 1934, empieza señalando "La naturaleza de la banca comercial" y establece de plano que, "debe de existir una nítida línea de demarcación entre la función del banquero comercial y del banquero de inversiones". El National City Bank no solo traspasó esa línea, sino que en sus filiales del banco comercial en todo el país incluyó espacios para los servicios de corretaje de su rama de inversión, el National City Co., y convirtió a sus empleados de la banca comercial en corredores de bolsa que competían por bonificaciones que les daban por convertir a los depositantes en accionistas.

Dos millones de acciones

La mayoría de las numerosas audiencias que realizó el investigador especial del Senado, Ferdinand Pecora, se habían dedicado a mostrar la enorme actividad de los bancos comerciales como el National City Bank, desde 1926 a 1929, de prestar sus depósitos para invertirlos en las burbujas de títulos valores, paquetes de valores, y préstamos a las actividades de corretaje para especular en acciones, bonos e instrumentos más exóticos. Con el interrogatorio a los ejecutivos del National City y al propio presidente, Charles E. Mitchell —quien justamente cayó en desgracia a raíz de las audiencias— Pecora mostró como los depositantes fueron empujados por el mismo banco a especular en acciones, y luego esquilmados por el mismo National City Bank.

El informe del Senado de junio de 1934, en el apartado de "Violación de las obligaciones fiduciarias con depositantes e inversionistas", señala:

"Los bancos comerciales encontraron un campo fértil entre sus depositantes para que compraran títulos valores que patrocinaban sus filiales de inversión. A esos depositantes les vendieron valores en los que las filiales [del banco] tenían un interés pecuniario.

"Los gerentes y empleados de los bancos no solo le recomendaban a los depositantes como clientes posibles al agente de corretaje de las compañías de inversión, sino que los empleados del banco vendían directamente títulos del banco a los clientes, por lo cual las filiales del banco recibían su parte".

Y bajo el apartado de "Operaciones de corretaje en las acciones de los bancos comerciales por parte de las filiales de inversión", el informe resumen lo que reconocieron los funcionarios del National City Bank bajo el implacable interrogatorio de Pecora:

"Los bancos comerciales utilizaron sus filiales de inversión no solo para evadir la ley que prohíbe a los bancos comprar y vender sus propias acciones, sino para participar en aventuras especulativas en sus acciones... Desde principios de 1928 el National City Co. comenzó una vigorosa y extensiva campaña para vender acciones del National City Bank, que abarcó no solo a los depositantes y al público, sino a los empleados del banco... Vendió aproximadamente 1,950,000 acciones del capital accionario del banco a un costo al público de $650,000,000. El National City Co. alentó a sus corredores a que hicieran que el público 'cambiara', incluyendo a los depositantes del National City Bank, hacia las acciones del National City Bank".

Una de las acciones particularmente más sucias del National City Bank, era que sus empleados y funcionarios utilizaban a los depositantes para empujar las ventas de otras acciones en las que ellos especulaban y luego las vendían para sacar ganancias, dejando a los depositantes con la burbuja accionaria a la baja, a los que les llamaban "los ratoncitos".

El informe final de la Comisión Bancaria señala que la Ley Bancaria de 1933, conocida como la Ley Glass-Steagall, se aprobó finalmente para acabar con esas prácticas mediante una separación bancaria total: "La Ley bancaria de 1933, aprobada el 16 de junio de 1933, se promulgó para efectuar una separación completa de las funciones bancarias comerciales y de inversión, y para erradicar muchos de los abusos que se dieron a conocer en las audiencias ante el Senado".