Declaración del Comité de Acción Política de LaRouche: Destruyamos la ley Dodd-Frank antes de que nos mate

28 de may de 2013

Declaración del Comité de Acción Política de LaRouche:

Destruyamos la ley Dodd-Frank
antes de que nos mate

26 de mayo de 2013

Ya sea que tu congresista o senador lo sepa o no, se le entregaron las llaves de tus cuentas bancarias de ahorro a los denominados bancos "demasiado grandes para quebrar" de Wall Street y la City de Londres, y en el momento en que se metan en problemas y necesiten otro rescate, robarán cada centavo del cual te crees ser dueño. No se trata de una extraña pesadilla futurista. Esta ha sido la realidad desde que el Congreso de Estados Unidos aprobó la ley Dodd-Frank (la "Ley de 2010 de reforma de Wall Street y protección al consumidor") y que el Presidente Barack Obama la promulgó. Esto es traición, pura y simple.

Bajo el título II de la ley Dodd-Frank las deudas de juego apalancadas de los bancos demasiado grandes para quebrar se ponen al principio de la fila de los rescates. Las cuentas familiares y de pequeños negocios se definen como "acreedores sin garantía" y perderán todo salvo la porción de sus depósitos asegurada por la Corporación Federal de Seguros a los Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés). Lo que esto significa es que el programa de "rescates internos" ("bail-in") con el que saquearon los depósitos de los ahorristas de los dos bancos más grandes de Chipre a principios de este año, ya está aprobado en Estados Unidos bajo la normativa Dodd-Frank.

Luego del fiasco de 2008 en Wall-Street, por el cual los bancos demasiado grandes para quebrar recibieron cientos de billones de dólares del dinero de los contribuyentes en el rescate más grande de la historia, quedó en claro que, además de los rescates con dinero de los contribuyentes, era necesario lanzar también lo que se llama "rescate interno". Si un banco demasiado grande para quebrar se mete en problemas, la FDIC entra en escena, en la forma de una Autoridad de Liquidación Ordenada para supervisar la reestructuración. En el proceso, se salva al banco, a expensas de los depositantes quienes perderán todo salvo la porción de su depósito asegurada por la FDIC.

Esto representa el mayor robo de la historia, y es traición pura. Bajo el Preámbulo de la Constitución de Estados Unidos, la primera responsabilidad del gobierno es proteger el bienestar general de la población, de las generaciones presentes y futuras. Bajo Dodd-Frank, ese principio fundamental de la república estadounidense se tira por la ventana, en aras de "salvar al sistema", un sistema que entró en bancarrota sin esperanzas de recuperación desde mucho antes de la crisis de 2008.

La ley Dodd-Frank tiene 848 páginas. Los reguladores ya han redactado 8843 páginas de reglas de implementación, y apenas van por un tercio del proceso. A principios del mes de mayo, miembros de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, aprobaron el proyecto de ley H.R. 992, la "Ley de Mejora en la Regulación de los Swap", con solo seis votos en contra. La ley garantizará aún más que los contratos de derivados financieros –-puras apuestas de casino— serán protegidos incluso cuando estén en manos de bancos extranjeros que operan en Estados Unidos. El 23 de mayo de 2013, el periódico New York Times informó que la resolución H.R. 992 fue escrita por el banco Citigroup y fue introducida por miembros del Congreso que son beneficiarios de las importantes contribuciones de Wall Street. Esto es también una gran traición a los derechos de todos los estadounidenses.

Como viene advirtiendo correctamente Lyndon LaRouche, desde la disolución del sistema de Bretton Woods en 1971 y la derogación en 1999 de la ley Glass-Steagall del Presidente Franklin Roosevelt, el sistema financiero transatlántico se encuentra en una bancarrota sin remedio y debe ser sometido a una ordenada reorganización por bancarrota. La única forma de lograr eso es restituyendo completamente la ley Glass-Steagall original que separa los bancos comerciales de todas aquellas actividades puramente especulativas de bolsa, fondos especulativos y compañías aseguradoras. Actualmente hay dos leyes en ambas cámaras del Congreso para restituir la ley Glass-Steagall. El proyecto HR 129 en la Cámara de Representantes y el proyecto S. 985 en el Senado ofrecen la única esperanza para la supervivencia de Estados Unidos que ya se encuentra al borde de la desintegración económica.

Lyndon LaRouche declaró que "el saqueo ha llegado demasiado lejos. La ley Dodd-Frank es un instrumento de traición que se ha cobrado ya demasiadas vidas de nuestros ciudadanos, a través de la destrucción de nuestra economía, el colapso continuo del empleo real y el desmantelamiento de nuestro sistema de salud pública. En este momento, nada menos que el restablecimiento total de la ley Glass-Steagall puede salvar a Estados Unidos".

LaRouche agregó que "Glass-Steagall es el primer paso indispensable para dar marcha atrás a la tiranía de Wall Street y Londres proveniente de la normativa Dodd-Frank. Una vez que hayamos restituido Glass-Steagall debemos avanzar inmediatamente para reconstruir la derrumbada economía de Estados Unidos. Necesitamos retornar al Sistema Americano de Crédito Federal para los proyectos de infraestructura que necesitamos con urgencia, comenzando con la Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica (NAWAPA), un proyecto que creará millones de empleos productivos y revivirá nuestra destruida base industrial.

"Mis colegas han preparado un expediente detallado de la traición que representa la Ley Dodd-Frank. Está disponible en el sitio electrónico LPAC (en inglés). Cuando se estudie ese informe, se llegará a la obvia conclusión patriótica: destruyamos la Dodd-Frank antes que nos mate".