Snowden se ampara en el Principio de los Juicios de Nuremburgo: ... no debieron haber cumplido las órdenes criminales

13 de julio de 2013

Snowden se ampara en el Principio de los Juicios de Nuremburgo: los subalternos nazis no debieron haber cumplido las órdenes criminales

13 de julio de 2013 – Edward Snowden se reunió el viernes 12 en el Aeropuerto Sheremetyevo de Moscú con varias organizaciones de derechos humanos, incluyendo a Amnistía Internacional y a Human Rights Watch. Antes de que se realizara la conferencia de prensa, el embajador de Estados Unidos en Moscú le pidió al representante de Human Rights Watch que le transmitiera a Snowden el mensaje de que el gobierno de Estados Unidos no considera al señor Snowden como un denunciante, sino como un delincuente. Enseguida reproducimos la declaración emitida por Snowden, en donde sostiene que defiende la Constitución de Estados Unidos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el principio del Tribunal de Nuremburgo de 1945 en contra de la criminalidad del gobierno de Obama, que aparentemente no conoce limitaciones:

Hola. Mi nombre es Ed Snowden. Hace poco más de un mes, yo tenía familia, un hogar en el paraíso y vivía con grandes comodidades. También tenía la capacidad de buscar sin ninguna autorización judicial, captar y leer sus comunicaciones. Las comunicaciones de cualquiera en cualquier momento. Ese es un poder para cambiar el destino de la gente.

También es una violación seria a la ley. La Cuarta y Quinta Enmiendas de la Constitución de mi país, el Artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y diversas disposiciones y tratados prohíben tales sistemas de vigilancia masiva y generalizada. Mientras que la Constitución de Estados Unidos señala que estos programas son ilegales, mi gobierno alega que los fallos de un tribunal secreto, los cuales no se le permite al mundo poder ver, de algún modo legitimizan un asunto ilegal. Esas decisiones simplemente corrompen la noción más elemental de justicia, que se debe ver que se haga. Lo inmoral no se puede hacer moral mediante el uso de una ley secreta.

Yo creo en el principio declarado en Nuremburgo en 1945: "Los individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia. Por lo tanto los ciudadanos individuales tienen el deber de violar las leyes internas para impedir que ocurran delitos contra la paz y la humanidad".

En consecuencia, yo hice lo que creí correcto y comencé una campaña para corregir esas irregularidades. No buscaba enriquecerme. No busco vender secretos de Estados Unidos. No me asocié con ningún gobierno extranjero para garantizar mi seguridad. Por el contrario, llevé lo que conocía al público, de tal modo que lo que nos afecta a todos lo podamos discutir todos a la luz del día, y le pedí al mundo justicia.

Esa decisión moral de decirle al público sobre el espionaje que nos afecta a todos, ha sido costosa, pero era lo correcto que tenía que hacer y no lo lamento.

Desde entonces, el gobierno y los servicios de inteligencia de Estados Unidos de América han intentado hacer un ejemplo de mí, una advertencia a todos los demás que pudieran hablar como lo he hecho. Me han dejado sin Estado y me persiguen por mi acto de expresión política. El gobierno de Estados Unidos me ha colocado en listas de prohibición de vuelo. Le exigió a Hong Kong que me regresara fuera del marco de sus leyes, en violación directa del principio de no devolución, la Ley de las Naciones. Ha amenazado con sanciones a los países que defiendan mis derechos humanos y el sistema de asilo de la ONU. Ha tomado incluso la medida sin precedentes de ordenar a sus aliados militares que bajen el avión de un presidente latinoamericano en busca de un refugiado político. Esa escalada peligrosa representa una amenaza no solo a la dignidad de América Latina, sino a los derechos básicos compartidos por todas las personas, toda nación, de vivir libre de la persecución, y de buscar y gozar del asilo.

No obstante, frente a esta agresión históricamente desproporcionada, varios países del mundo han ofrecido apoyo y asilo. Estas naciones, que incluyen a Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, tienen mi gratitud y respeto por ser los primeros en mantener una posición contra la violación de los derechos humanos cometida por el poderoso y no el que carece de poder. Al no transigir en sus principios frente a la intimidación, se han ganado el respeto del mundo. Mi intención es viajar a cada uno de estos países para extender mi agradecimiento personal a sus pueblos y dirigentes.

Hoy anuncio mi aceptación formal de todos los ofrecimientos de apoyo de asilo que me han hecho y todos los demás que me puedan ofrecer en el futuro. Por ejemplo, con la concesión del asilo proporcionado por el Presidente Maduro de Venezuela, mi condición de asilado ya es formal, y ningún Estado tiene ningún fundamento con el cual limitar o interferir con mi derecho a gozar del asilo. Como hemos visto, no obstante, algunos gobiernos de los Estados europeos occidentales y Norteamericanos han demostrado una disposición a actuar fuera de la ley, y ese comportamiento persiste hasta hoy. Esta amenaza fuera de la ley hace imposible que yo pueda viajar a América Latina y gozar del asilo que me han concedido ahí de acuerdo con los derechos que compartimos.

Esa disposición de Estados poderosos a actuar fuera de la ley representa una amenaza a todos nosotros, y no se debe permitir que tenga éxito. En consecuencia, solicito su ayuda para requerir garantías de pasaje seguro desde las naciones pertinentes para asegurar mi viaje a América Latina, así como en la solicitud de asilo en Rusia hasta el momento en que estos Estados actúen de acuerdo a la ley y se permita mi viaje legítimo. Presentaré mi solicitud a Rusia hoy, y espero que sea aceptada favorablemente.

Si tienen alguna pregunta, responderé lo que pueda.